Shamir – Northtown

Shamir Bailey tiene diecinueve años, lleva encima el peso de ser considerado como un futuro grande del r’n’b rama electro soul groovy –qué rayos será esto- y vive en casa de su madre. Signo de los tiempos. Cada vez menos rock’n’roll, los tiempos. Más de ver series tv despatarrado en el sofá del salón de mama –como me lo manches con ketchu’ te vas a enterar-, y luego meterse en el cuarto a componer canciones en el Mac. Menos mal que anoche fui a ver el concierto de The Delta Saints en la sala Sol, así me siento menos viejo.

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Sleaford Mods – Divide And Exit

Antes de dos años, habrá una revuelta social en UK”.

No lo digo yo. No lo dice un independista escocés. No lo dice Paul Church en su versión inglesa –George Galloway, líder del partido Respect, aunque él aspire a ello-. No lo dice ningún informe secreto de la CIA o del FMI –en realidad igual hay un montón de ellos, pero al ser secretos, pues como que no-. No, lo anuncia tranquilamente un amigo mío, banquero, ejecutivo en una de las grandes entidades financieras españolas. Lo dice muy convencido, cual pitonisa socióloga. Tan seguro está, que ha aceptado que su banco le traslade a Londres en este verano, para así presenciarlo en directo.

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Rival Sons – Great Western Valkyrie

El “revival” está muy de moda últimamente. Cantidad de grupos de hoy viven del legado de músicos que bien podrían ser sus abuelos. No es una critica, en el fondo mientras se inspiren de los 60 y 70’s, es complicado que no salga buena música. La guinda la pone Pink Floyd, que le da al auto-revival, después de anunciar ayer un nuevo disco veinte años después –Division Bell, 1994-. Claro que sin Syd Barrett, ni Roger Waters, ni Richard Wright, con tan sólo David Gilmour. ¿Se puede seguir llamando Pink Floyd cuando sólo queda una cuarta parte de la banda que hizo estremecernos con Shine On You Crazy Diamond o The Great Gig In The Sky –por mencionar sólo dos-? No hablo del nombre del grupo, qué más da, sino del alma; bueno, habrá que juzgar cuando se estrene el álbum, The Endless River.

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Little Dragon – Ritual Union

Suecia es un país imposible, sobre todo ahora, en pleno invierno. Es otro planeta, casi una singularidad, donde los referentes mil veces aplicados pierden su sentido. Imagina la escena, tú en la cama por la mañana. De repente se levanta el sol y tú abres un ojo, dos, la boca –bostezo-, te estiras, tiras los 37 kilos de sábanas, mantas y edredón, te levantas como un robot, apartas el reno, corres hacia el lavabo, coges tu cepillo y el dentífrico, le das a la muñeca como un poseso, de arriba abajo, delante detrás laterales, y justo cuando lo colocabas de nuevo en el vaso para hacerte con un sorbo de Listerine –no es publicidad, es sentido común-, el sol se vuelve a poner. Dos jodidos minutos y veintisiete segundos de luz de día. A alguien le entra la cosa?

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Malia – Black Orchid

Corazonada. Una más, la música es así, no avisa. Te dispones a escuchar Dead Kennedys para ponerte las pilas –receta del Profesor marabú Mamadou Fiouck: escucha el disco Fresh Fruit For Vegetables una vez al mes dando saltos locos y conocerás el amoooool -, y tropiezas con una chica jazz de la que en tu vida habías oído hablar y te quedas babeando, algo perplejo sobre la capacidad de los músicos a siempre sacar algo que te llene. Ya veo venir a los amantes del jazz de las grandes voces femeninas, jocosos, “este Fiouck, no conoce a Malia, qué paquete”; mejor me callo, que les podría dar un repaso en otros géneros, no lo dudes.

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Billy Paul – Me & Mrs Jones

Refinado, elegante, voz cálida –aunque como un Barry White que se hubiera dejado algo en las puertas del ascensor-, figura del soul, demasiadas veces olvidada injustamente, Billy Paul, que empezó como jazzman, fue uno de los grandes de la soul funk pop de las décadas de oro para el género, 60 y 70’s. Y pienso daros una oportunidad, en tres canciones, de corroborar lo que acabo de decir. De paso ver si estáis atentos.

Muy chiquitín, gracias a una madre apasionada de música, gran compradora de discos –para compensar los que descargas tú, ays-, adquiere rápidamente una soltura frente al micrófono. A los doce años ya estaba cantando en programas radiofónicos de la ciudad de Filadelfia, de donde era. Se ganó a pulso el derecho a producirse en clubs de la ciudad y luego a nivel nacional, en pequeñas giras durante los años cincuenta, en las que tuvo la enorme suerte de actuar antes o con artistas como Charlie Parker, Miles Davis, Nina Simone, Dinah Washington y otros muchos artistas de jazz consagrados.

Billy Paul

A principios de los 70’s –ya, se lo tomó todo con calma-, después de montar trios, bandas y formaciones, grabar y publicar tres álbumes, da en el clavo con un hit planetario, Me & Mrs Jones. Tres semanas seguidas #1 en los charts US a finales de 72, dos millones de copias vendidas en una nada, para una enorme canción soul, un clásico entre los clásicos, y eso que habla de adulterio. En el vídeo original –que no llega ni al millón de views en youtube, vergonzoso-, el amigo Billy tiene un porro en la boca que alucinas, hecho con un mínimo de 60 hojas del mejor OCB. Hoy subes un vídeo en el que se te ve fumar un canuto, y a los catorce minutos tienes a cincuenta agentes del CNI destrozando tu puerta para llevarte a no sé sabe qué agujero negro de los limbos sin mapa. Cuánto hemos regresado, da miedo.

Después de saborear algunos años un papel inesperado de estrella, vuelve a marcar pautas, con una versión I N M E N S A de Your Song, de Elton John. La cumbre de la música soul pop groove funk. Puedo escucharla diez veces seguidas sin cansarme –de hecho ya van cuatro mientras escribo este post-, con este tema bailaré igual hasta que se apague la luz. La canción perfecta, que me da una alegría como pocas, más aún que A Funky Space Reincarnation, del gran Marvin Gaye. Ayayayayaaaaaaa…

Y por último, War of the gods, regalo extra del post de hoy, una canción increíblemente bonita, de cerca de diez minutos –merece la pena esperar los 2’50” de intro, créeme-. Empieza como una hermosa balada melancólica, termina de la mejor manera posible, funk alegre y energizante.

Billy Paul, ochenta años el año que viene. Sepas que tienes un fan aquí en Madrid. Ve en paz, eres un puto crack.

 

 

Escucha las mejores canciones de Billy Paul.