Porque te vas. Cuan apropiado es, para un día como hoy, el famoso estribillo de Jeanette la Brunette. Indudablemente una de las canciones de mi juventud. Aunque he de ser sincero, lo fue a pesar mío, porque si bien todavía no sabía del todo qué música me iba a gustar, ya tenía claro cuál me atacaba de los nervios. No tanto la música, que tenía su punto, sino la voz de ella, bastante insoportable. La típica voz de niña desvergonzada de las películas porno soft, aunque no tuviera una dentadura como para triunfar en el gremio.
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Pretenders – Pretenders
Tan inocente iba yo a escribir «La Puta Amo del Rock», pero ante la duda, consulté con mi principal asesora lingüística, que puso los gritos en el cielo. Me dijo que Tarantino, que se había inventado la expresión El Puto Amo, no se había pensado ninguna declinación femenina –o algo así, pero como no me gusta este director, no me enteré muy bien-. Añadió que para referirse a una mujer, lo más fácil era decir La Reina de. Ya, es que mi asesora lingüística es muy purista y tiquismiquis. Como en francés incorporamos palabras inglesas con más facilidad, pregunté si podía decir The Fucking Queen. Dijo que sí, por ser yo, pero que no había que abusar de las palabras malsonantes. A lo que contesté que no es malsonante, es la palabra rock por excelencia. Tan metida en la semántica de la frase, ni me preguntó de quien iba a decir que era The Fucking Queen del Rock.
Jolie Holland – Wine Dark Sea
Hoy –por ayer lunes- es un día complicado in Fiouck’s life. Muchas reuniones y un partido de fútbol crucial, entre otras. Si quiero poder trabajar algo, he de hacer un hueco prescindiendo de una tarea. ¿Y qué tarea me tiene ocupado a diario desde hace tiempo? ¡Ja! ¿Se puede saber quién ha dicho tomar copas? Golpe bajo, no es así TODOS los días! Na, hablo de este blog. De hecho no voy a prescindir del todo de incrementar el contador en uno –si un día ves que falta el post, es que algo me ha pasado, llama a la policía-, pero eso sí, va a ser un uno chiquitín.
Lily Allen – Sheezus
Sobre el papel, una artista que reparte tortas con relativa regularidad a Miley Cyrus, Lady Solomillo, Rihanna y toda la peña de gogo girls ricas y ordinarias, sólo puede merecerme como mínimo respeto. Hasta la fecha se lo concedía sin problema, aunque he de reconocer que apenas me había molestado en escuchar sus propios discos. Claro que había oído Smile y Fuck You en más de una ocasión, pero en fin, tampoco me llamaban mucho la atención. Y hay que andar cuidado con no confundir mala leche con criterio, con pataletas de niña mal criada. La pop attitude es una mezcla de mercadotecnia y celos, muchos celos.
Sharon Von Etten – Are We There
A veces tardo más en encontrar el grupo o artista del día que en redactar la entrada. Así que cuando me decido, no es plan ponerse a dudar, que sí, que no… me pongo y ya está. A veces, al rato, me arrepiento. Como esta mañana, que estaba escuchando por casualidad una canción del nuevo disco de Sharon Von Etten y dije, bingo, a por ella. Buf… y qué voy a contar sobre una yankee que lleva cuatro álbumes y más de cuarenta temas cantando más o menos lo mismo: la vida es una m…, los chicos sois unos capullos –anda que tú ñañañaña-, estoy deprimida.
Linda Perhacs – The Soul of All Natural Things
Hoy te voy a contar una bonita historia. O curiosa. O sorprendente. Bueno, una historia. Que sólo la música nos propicia de vez en cuando. Una historia que pone en escena a una Señora ya mayor –rondará los 70 años-, si bien el relato empieza cuando era todavía una joven ortodontista, aprendiz de Torquemada, obrera del sarro y los empastes. En 1970, Linda Perhacs trituraba muelas canturreando suaves melodías, arrancaba gritos de sufrimiento tarareando estribillos atmosféricos, aliviaba dolores del fin del mundo recitando versos de amor. ¿Una sádica a lo Bret Easton Ellis?
Fatima Al Qadiri – Asiatisch
Aún con un potencial de 1.000 posts, hasta esta mañana la probabilidad de que uno de ellos fuera dedicado a Kuwait era cero. Kuwait no me inspira nada, ni fu ni fa, si acaso algunas reacciones cutáneas severas cuando nos llegan noticias sobre el trato reservado al genero femenino, y eso que Kuwait no es el peor parado en la región. También de vez en cuando me acuerdo de la madre de todos los kuwaitís cuando lleno el deposito de mi coche. Kuwait, un país con una población equivalente a la mitad de la Comunidad de Madrid y que hace de la hospitalidad una religión –otra-, hasta invitar a su vecino iraquí en 1990 a venir a comprobarlo in situ.