John Lydon – Psycho’s Path

Cien. One hundred. Cent. Ein hundert. Cento. 百

Hoy se publica el post #100 en este blog. 100 posts, 100 días, 100 discos. Algo más de tres meses. Parece poco, ¿verdad? Ya, cuidadín con lo que dices… Empecé para aprender y obligarme. Y porque me gusta la música, claro. Pero sacar una reseña al día, es todo un reto, entre la inspiración que no llega y los obstáculos que se interponen -una mudanza, una contractura muscular, varios días sin internet, etc-. Y para serte sincero, algunos días flaquean las ganas, en especial los fines de semana, cuando estáis todos retozando felizmente en la cama, y yo pringado delante de la pantalla…

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Talking Heads – Talking Heads 77

Talking Heads. Qu’est-ce que c’est?

Es David Byrne (alma). Es un grupo inclasificable. Es una mezcla curiosa de pop, punk, rock experimental, new wave, funk, avant-garde, world. Son ocho álbumes en once años. Es una banda de culto, totalmente sobre/infra valorada –no me decido-. Es Jerry Harrison (guitarra), ex Modern Lovers con Jonathan Richman. Es Road To Nowhere. Son cuatro discos en la lista de los 500 más importantes de la historia, de Rolling Stones. Es Chris Frantz (batería) y Tina Waymouth (bajo), luego Tom Tom Club. Es el rock and roll hall of fame en 2002. Es multimedia antes de tiempo. Es Once in a Lifetime. Es un legado del que se inspiraron muchas bandas –Radiohead se llama así por una canción del álbum True Stories-. Es el #100 en la lista de los 100 artistas más grandes de todos los tiempos (revista Rolling Stones).

77

Dan sus primeros pasos en 1975, después de una primera etapa corta como The Artistics. En junio de aquel año dan un concierto como teloneros de los Ramones, en el CBGB de Nueva York, aunque su primer single sólo sale en 1977, Love – Building On Fire. El primer álbum sale poco después, sin este tema. Talking Heads 77 no arrasa en ventas, pero recibe criticas muy buenas. Y a medida que pasan los años, se convierte cada vez más en álbum de culto. Contiene diez muy buenos temas de pop y rock, con ese toque “intelectual” marca de la casa, o más bien de David Byrne. Diez temas y un OVNI, Psycho Killer, el primer hit del grupo, una de estas canciones para la posteridad, versionada desde entonces decenas de veces, con una de las líneas de bajo más famosas de la historia del rock’n’roll –Tina Waymouth, increíble-. La canción, medio en inglés medio en francés, relata los pensamientos de un asesino en serie al que le cuesta poner orden en su mente. Hay que ver a David Byrne interpretarla en un escenario (clic aquí), con esa mirada fija y loca, inquietante, turbadora. Psycho Killer, en el top 20 personal de Fiouck, indudablemente. Qu’est-ce que c’est?

 

 

Escucha entero Talking Heads 77, de Talking Heads

Chris Hadfield – Space Oddity

Recuerdo #1: cuando era pequeño, quería ser Astronauta. O Cosmonauta. O Espacionauta. O Taikonauta. Según quien financia el programa espacial, se llama de una forma u otra, aunque con el mismo objetivo. ¿Cuál es? Dicen: experimentos tecnológicos, fisiológicos y biológicos, por si las moscas –por una extraña razón, las moscas desprenden un olor corporal cada vez más apestoso-. Otros simplemente dicen: para ver las estrellas de más cerca. Eso mola más. Otra razón, mía personal: dejar de pertenecer a, dejar de ser de: en el orden que quieras, un país, una raza, un sistema, unas raíces, unas tradiciones, etc. Por ello también me gusta la zona post control de maletas en los aeropuertos, ese espacio reducido en el que no estás en ninguna parte y donde somos todos iguales. Hoy sigo con la idea de ser astronauta, ya sé que el tiempo no juega a favor, pero nunca se sabe.

Recuerdo #2: la única vez en mi vida que intenté tocar la guitarra, fue con el tema de Bowie, Space Oddity. No me parecía tan difícil, además llevaba años tocando el piano, y me decía, esto tiene que ayudar. Una m… No pudo ser, lo dejé, no me salía, para nada. No sé cómo hacen estos artistas que tocan de todo, qué arte. En fin, aparté la idea, pero la retomaré un día. Que sí.

Así que, cuando ayer leí este artículo sobre Chris Hadfield, Coronel del ejercito del aire canadiense y actual miembro de la tripulación de la Soyuz, cantando Space Oddity con su guitarra, flotando en la cápsula en el momento en la que ésta se separa de la Estación Espacial Internacional, se me puso la piel de gallina. Resulta que un tipo estaba haciendo exactamente lo que me hubiera gustado hacer. Qué cabrón, Chris 🙂 Además lo hace magníficamente. Qué emoción… ¡Chapeau, tío! Y por qué no soy yo? M…. Vida, verdad?

Ver el vídeo de Chris Hadfield, clic.

The Strokes – Room On Fire

Los años 2000 fueron el escenario de un revival del rock bueno. De repente emergieron grupos movidos por la misma idea, volver a las raíces del rock de los 70’s, un poco sucio, sin efectos especiales, conservando el sonido de las Fender Stratocaster bruto y sin farol, mucha energía y ganas de romperlo todo en los escenarios de medio mundo.

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The Drums – The Drums

Ahora que es tan fácil sacar un disco –no hablo de calidad, sólo del proceso de componer entre 8 y 12 temas y meterlos en un CD, cruzando los dedos para que un sello o un medio se percate de su existencia-, llueven los grupos, especialmente en el género mal llamado “indie”.

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Ian Dury – Sex & Drugs & Rock & Roll

Dury

Domingo. Servicio mínimo en el blog como siempre. 12 de mayo. Hace exactamente 71 años, nacía Ian Dury, uno de los músicos ingleses menos valorados en la historia del rock’n’roll, cuando él solito, con su banda The Blockheads, sacó dos de los grandes clásicos rock de la época de los 70’s, Hit Me With Your Rythm Stick y sobre todo Sex & Drugs & Rock’n’roll.

Ian Dury, que falleció en el 2000, iba algo cojo –contrajo la polio con siete años-, algo tarado –se casó pronto-, pero tenía un gran talento a la hora de mezclar sonidos de todo tipo, funk, rock, jazz, reggae. Cuando sale Sex & Drugs & Rock’n’roll, la canción es víctima de la censura de la BBC que sólo vio en ella un llamamiento a la mala vida, cuando el propósito de Ian Dury era sólo de recordar a la gente que la vida no tenía por qué resumirse a un 9-17h –como él escribió más tarde en un recopilatorio de sus mejores canciones. Así que se conformó con un recepción muy discreta, forjándose una fama de canción de culto con el paso de los años. Es un clásico entre los clásicos, escúchala en su versión original (clic), o en concierto (clic). Hala, luego zumito y a misa.

 

Siouxsie And The Banshees – Nocturne

Siouxsie Sioux y su nueva lavadora. Un día que estaba cruzando una calle céntrica de Londres, se encontró con John Lydon, que estaba iniciando una nueva etapa musical, con el grupo Public Image Limited. Le dio dos besos y le dijo, con una sonrisa de oreja a oreja: “Johnny, tengo una nueva lavadora”. Una preocupación y un artilugio doméstico a años luz de las prioridades del ex Sex Pistols –un punk con ropa limpia es como un banquero arrepentido, ciencia ficción-; se mofó tanto de ella que se enfadó y no le volvió a dirigir la palabra nunca más. Lo que no podía imaginar la pobre, es que Juanito El Podrido lo contaría algunos años mas tarde con todo tipo de anécdotas en su libro autobiográfico “Ni irlandeses, ni negros, ni perros”. Desde entonces, tiene el mote pegado under her skin. Siouxsie and The Washing Machine. Ya, menos glamour.

Realmente sería más justo recordarle por su música y la relativa importancia que ha tenido en artistas como LCD Soundsystem, PJ Harvey, Massive Attack, Tricky, Jeff Buckley e incluso Radiohead. Siouxsie Sioux se llama Susan Janet Ballion y es la figura punk femenina, sin duda. Otra chica con adolescencia complicada. Una niñez recluida sola en casa, a las ordenes de una madre digna y trabajadora y un padre alcohólico inútil. Cuando este fallece, Siouxsie, que no tenía derecho a traer amigos a casa para que nadie viera a su progenitor decaído, se vuelve rebelde, se marcha de casa durante un tiempo, y empieza a escuchar el canto de la música punk. Rápidamente integra el Bromley Contingent y sigue a The Sex Pistols en todos sus conciertos y giras. Es ella quien desencadena el mayor escandalo de la TV inglesa, en diciembre de 1976, cuando Bill Grundy, presentador de un show tele cutre, que había invitado a The Sex Pistols y algunos fans a charlar en directo, se pone a ligar con ella de forma más cutre aún y se ve interrumpido por Steve Jones, guitarrista de la banda, con un sónoro “you dirty bastard, you dirty fucker”. Al día siguiente los sucios tabloides ingleses se indignan, armando la gorda contra los punks en general, cuando lo realmente indignante era el apoyo dado por estos “periódicos” a la nueva presidente de los conservadores, Margareth Thatcher. La dama de hierro que huele a pino. Pocos meses antes, Siouxsie había dado su primer concierto como Suzie and The Banshees –el batería no sería otro que Sid Vicious, masoquista Siouxsie-. Aquella noche se ganó a pulso una fama de mujer determinada y sexualmente provocadora, y la simpatía de John Peel, el famoso locutor de radio ingles, que le invitó a grabar una de esas míticas Peel Sessions. El primer single de la banda, Hong Kong Garden sale a principios de 1978. Producido por Steve Lillywhite –el arreglador del álbum Boy, de U2, en 1980-, el tema sube hasta el #7 de los charts UK, y el álbum que sigue, The Scream, es declarado mejor disco de 1978 por la revista musical Sounds y consigue las mejores criticas. Seguirán otros diez álbumes, saliendo el último en 1995. En algunos de ellos tocó Robert Smith, de The Cure, ya que a la banda le costaba encontrar guitarristas buenos – quitando la época John McGeoch, ex Magazine-.

nocturne

Para (re)escuchar algunos de sus mejores temas, propongo un Live, un disco llamado Nocturne, aparecido en 1983. Fue grabado durante un concierto dado en el Royal Albert Hall de Londres aquel año. La guitarra está precisamente en manos del gordinflón Robert. El disco abre con uno de los mayores hits de la banda, Israel –con una intro a lo Stravinsky, lo que tarda el grupo en subir al escenario-. Sigue Dear Prudence, en una enorme versión del clásico de los cuatro sosos, Happy HouseMelt!, Slowdive, Helter Skelter –otra versión de un tema de los Beatles-, y mi preferida del grupo, Cascade. Siouxsie and The Banshees, otro pedazo de mi adolescencia que ninguna lavadora conseguirá lavar. Oooooh, qué bonito Fiouck.

 

Escucha entero Nocturne, el disco Live de Siouxsie And The Banshees