Dion – The Wanderer

The Wanderer. No sé si prefiero el libro (Richard Price), la película (Philipp Kaufman), o la canción (Dion). La película (1979) está libremente inspirada en el libro, pero el libro (1974) no tiene nada que ver con la canción (1961). La canción habla de un vagabundo sin rumbo, el libro habla de un gang del Bronx, los Wanderers, tramposoitalo-yankees de segunda generación. La canción es triste, el libro es crudo. En disonancia total con la idea que nos hacemos de los sesenta en los US, rubias platino, estudiantes cachondos, tablas de surf, coches enormes con manchas en los asientos traseros –venga ya, si sólo es peanut butter-.

Dion Francis DiMucci. Nacido en 1939, aparece por primera vez en TV con quince años, en un programa para adolescentes, en el que interpreta una canción dedicada a su madre. Ays estos italianos, qué tiernos con mama –a falta de serlo con sus chicas, uuuuh, feo tópico Fiouck-. Con 18, firma con un sello local y al día siguiente,  pone la voz en una canción ya grabada, interpretada por The Timberlanes. El single saldrá como Dion & The Timberlanes. Cosas de la gran farsa, resulta que Dion nunca vio a estos tipos y estos tipos nunca le vieron a él –bueno, sí, más tarde, cuando se hizo famoso-. Intrigado, vuelve a su barrio, llama a tres colegas de toda la vida, les llama The Belmonts, y … et voilà! Vuelven a firmar con el sello con el nuevo hombre, graban I Wonder Why y … et voilà! #22 de los charts US nada más salir. Su repentina fama como nuevos reyes del Doo Wop les permite ser invitados a formar parte de la famosa –y trágica- gira llamada “The Winter Dance Party”, con Buddy Holly, Richie Valens y The Big Bopper. El 2 de febrero de 1959, después de la actuación de todos en Iowa, estos tres deciden coger un avión para ir a la siguiente ciudad, para ahorrarse un largo viaje en autobús. Invitaron a Dion a subirse a bordo, pero el italiano no se quiso gastar los 36 dólares que costaba el vuelo, y … et voilá! Pocas horas después, el avión se estrelló, matando a todos los que estaban dentro. El día más negro de la música popular. Día luminoso para Dion, rinascimento, en italiano.

dion

Como el business no espera, el mes siguiente sacan A teenager in love, #5, y en noviembre publican Where on When, #3. La máquina está lanzada? Sí, directo hacia el muro. A principios de 1960, a Dion le ingresan en una clínica, por su adicción a la heroína, y cuando sale, aparecen problemas de relación interna, y … et voilà! Se separa del grupo e inicia una carrera en solitario. Con una nueva formación, The Del-Satins –aunque los discos los firma como Dion a secas-, tarda en encontrar de nuevo el camino del éxito. Hasta que publica Runaround Sue, en septiembre 1961, co-escrita con Ernie Maresca, y…. Et voilá! Directo al #1 en los US. Un estándar de la música de los 60’s, #342 en la lista Rolling Stones de las 500 mejores canciones de la historia. Dos meses más tarde, vuelve a tocar el cielo con su atemporal hit, The Wanderer, también co-escrito con Maresca. Como el sello no se creía que tal hazaña fuera posible, inicialmente el tema salió en la cara B del single The Majestic, hasta que las radios empezaron a tocar la B. The Wanderer, pedazo de la historia de la música popular, 239 en la lista de las las 500 de Rolling Stones, una de mis canciones preferidas, en mi top 20. Y que me digan como c… se dice Et Voilà en italiano.

 

 

Escucha The Wanderer y Runaround Sue, de Dion

 

Amanda Lear – Follow Me

El único dato en el que todo el mundo parece de acuerdo, al referirse al nacimiento de Amanda Lear, es su apellido, Tapp. El resto, género inicial, nombre, lugar, fecha, padres, está inmerso en una nebulosa hábilmente manejada y alimentada por la propia interesada. Que sí 1939, que sí 1946 ó 1950. Que si Saigón o Hong Kong. Que si niña o niño –algunos dicen que los dos a la vez, como los caracoles, porque su música dejaba una huella de baba empalagosa-. Cuarenta años manteniendo el misterio, a pesar de muchas revelaciones sobre un supuesto cambio de sexo a finales de los años cincuenta. En esta época, se la ve y localiza en algunos cabarets alemanes y parisinos, en los que actúa como Peki d’Oslo; un par de años después, en los mismos escenarios, se produce como Amanda, al regresar de una operación supuestamente financiada por Salvador Dali, del que ya era musa. A mitad de los 60’s ya está en boca de todos –nunca mejor dicho,-; hasta Ian Gibson, uno de los más famosos historiador e hispanista, le dedica un cápitulo, “Amanda Lear y otras extravagancias”, en su libro “La vida desaforada de Salvador Dali”.

Después de recibir una estricta educación entre el sur de Francia y Suiza, con 16 años se marcha a Paris y luego Londres para estudiar arte y pintar. Pero dos años más tarde, su físico andrógina e imponente llama la atención de una agencia de modelos, que la contrata para desfilar en la pasarela inglesa, en especial para un joven Paco Rabanne. Es cuando conoce a Salvador Dali – curioso, Warhol tendrá a Grace Jones, negra escultural, y Dali a Amanda Lear, rubia atlética-, quien la presenta en sociedad como hombre. Simple broma de un artista que se sabe irresistible? Total, ante el desconcierto de la gente, Amanda Lear parece entender mejor que nadie el beneficio que puede sacar de esta ambigüedad. Fue cuando acepta operarse? A partir de ahí su fama no para de crecer, y como buena famosilla de la noche, se hace amiga de muchos músicos. Se la relaciona con Brian Jones, David Bowie, Brian Ferry –claro, todos los feos-. Aún así es con un desconocido con quien se casa, un joven estudiante de 22 años, para conseguir el pasaporte inglés y un nuevo apellido. Amanda, la Reina Lear –you are the milk Fiouck-. Como modelo sigue imparable, sale en muchas portadas, trabaja con los más grandes, Saint Laurent y Coco Chanel en París, Ossie Clark y Anthony Price en Londres (¿quiénes?).

Amanda

Pero la moda la cansa, y termina sucumbiendo a la llamada de la música. Graba un primer single con su novio Bowie, llamado Stars, que nunca llegó a ser publicado y que no he logrado escuchar nunca. Finalmente saca un 45rpm en 1976, una versión de Trouble, de dios Elvis Presley. Aquí, puedes ver un vídeo de una actuación en la TV italiana, ja, esa voz, parece el Trololo. Sin embargo la canción no tiene éxito alguno. Y es cuando sale el hada bueno, con un olfato que parece mentira, un cantante alemán llamado Anthony Monn, que la hace firmar, para el sello Ariola, un contrato para editar seis álbumes en siete años, a cambio de una suma de dinero que ella misma reconocerá, mucho más tarde, como “astronómica”. Total, Amanda Lear venderá más de 15 millones de copias de estos siete discos, más 25 millones de 45rpm. Si esto no es tener olfato…

El segundo de la lista, publicado en 1978, Sweet Revenge, contiene la canción que la hará mundialmente famosa, Follow Me. Cuando salió, yo era todavía un adolescente, pero recuerdo perfectamente lo que ya se contaba sobre ella. Entendía lo que me contaban, “es un hombre”, “es un transexual”, “se ha operado”, pero ni caso, yo sólo veía ese pedazo de rubia que parecía susurrarme su “follow me” al oído. Menos mal que no soy hombre fácil…

 

 

Escucha Follow Me, de Amanda Lear

Dionne Bromfield – Good For The Soul

Pobre Dionne Bromfield. Quiero decir, no le pasa nada malo, es guapa, tiene un talento asombroso, los chicos hacen cola, con 17 años qué más quiere una? No, su problema no es ese. Tiene –mejor dicho, tenía- como madrina a Amy Winehouse, THE voz. Amy siempre dijo que su ahijada tenía una voz especial y un talento innato para ser el relevo, SU relevo. Que gracias a Dionne la soul music iba para largo, que la buena música estaba a salvo. No dudo de la sinceridad de Amy, incluso con 3grs de leche de soja en la sangre. Pero cada vez que hablaba de ella, que la apadrinaba, le abría puerta, se subía al escenario con ella, aseguraba los coros en actuaciones TV de Dionne, lo que hacía era subir un poco más la presión sobre los hombros de una chavala, una niña tan pequeña. No pasaba de 12 años en el primer vídeo en el que se las ve a ambas versionando If I Ain’t Got You, de Alicia Keys –¿quien?-, Amy con una guitarra en una mano y una botella en la otra, Dionne cantando, deslumbrando y apuntando ya tan alto.

La madre de Dionne trabajaba en discográficas. Conoció a Amy Winehouse cuando estaba empezando su carrera y las dos se hicieron amigas, de ahí el “parentesco” con Dionne. Es asombroso, pero la probabilidad de que Amy se convirtiese en la madrina de una chavala que resultaba tener una voz casi tan poderosa como la suya era ínfima. Serendipity, como dicen los ingleses. Dionne, Amy de bolsillo, sonrisa pícara, mofletes de adolescente criada con actimel, es un caso único. Viendo el diamante en bruto que tenía entre sus manos, Amy rompe su hucha y monta su propio label, Lioness Records, para que no se le escape la joya ante las primeras llamadas a puerta de algunos sellos espabilados.

Estamos en 2009. A Amy le quedan dos telediarios –según las apuestas fétidas de algunos descerebrados-, y a Dionne una vida entera de amor y felicidad, cantando su música fetiche, la soul con la que se crió en casa. Amy publica el primer disco de Dionne, Introducing Dionne Bromfield en septiembre de 2009. La niña tiene trece años. Vende 65.000 copias y alcanza el puesto #33 de las listas de álbumes UK. Y dices, “claro, como era la ahijada de Amy Winehouse, lo tenía fácil”. Y yo te digo, si de lo que se trataba era vender, hubiera sacado una Justina Bieberette. No, el disco era un recopilatorio de versiones de grandes estándares de la soul, Mama Said, de The Shirelles, Ain’t No Mountain High Enough, de Marvin Gay y Tammi Terrell, My Boy Lollipop, de The Cadillacs. Fácil desde luego no era.

Dionne

Dos años más tarde, en julio de 2011, se precipitan los acontecimientos. El 4 de julio se edita el segundo álbum de Dionne, Good For The Soul. Muchos han sido los artistas con una presión enorme encima por las expectativas creadas en un primer álbum. Pero la presencia involuntaria de Amy en todo el proceso de grabación y publicación añade un peso añadido sobre la joven cantante. El primer single promete, Yeah Right es una oda a la soul de la buena, y la voz de Dionne ha madurado, suena menos jovencita, más firme. Por desgracia, su madrina fallece menos de tres semanas después. Claro que le daría un empujón más al disco, la música es un negocio de necrófilos. Lo que sí se resintió fue la promoción, claro está. Total, es un disco muy bueno, hay que (re)escucharlo, y pensar que sólo tenía quince años, pobre chavala. Venga Dionne, sigue cantando, vive, se feliz, y olvídate del Club de los 27, no mola, de verdad. Y saca este tercer álbum, te lo debes.

Escucha entero Good For The Soul, de Dionne Bromfield

MGMT – Oracular Spectacular

Por qué haber elegido MGMT hoy? Parece anecdótica la pregunta, pero a mi ya me parece un lastre. Muchas veces me decido por un grupo de forma fortuita, y si la idea pasa el corte de los cinco segundos, la doy por buena. La idea de hablar de MGMT y su primer disco hoy miércoles 3 de julio de 2013, Oracular Spectacular, me pareció acertada, ya que no deja de ser un disco que me gusta mucho, y que merece la pena. Ahora me arrepiento, la verdad. Resulta que en contra de lo que imaginaba, MGMT es el típico grupo indie irritante que se dio a conocer con un gran primer disco –no retiro lo dicho-, y que desde entonces vive de esta renta sin despeinarse. Y ahora toca postear sobre un grupo que lleva diez minutos sacándome de quicio.

Al principio, en 2002, el todavía sólo dúo se llamaba The Management, antes de que estos dos pedazos de vagos –se me nota el enfado?- se diesen cuenta de que otra banda ya se llamaba igual. Chicos, google, os suena? Como no tenían batería para el duelo etílico fratricida –ver el post del domingo, la anécdota es verídica-, cambiaron de nombre sin pelear. MGMT. Make Great Music Today, según se lleva rumoreando desde hace años. Ajem, no es de extrañar que la propia banda no se canse de desmentirlo, están de acuerdo conmigo en que eso de great es bastante exagerado. MGMT, abreviatura de Management, es fruto de la pasión, no se les puede quitar esto, de dos estudiantes por cantidad de estilos musicales. Ambos vieron la luz muy joven. Quiero decir, la luz musical, usted perdone. Para Benjamin Goldwasser, teclados y voz, fue en un concierto de Adrian Belew –guitarrista de King Crimson-, con tan sólo once años. Para Andrew VanWymgarden, guitarra, teclados, voz, fue al escuchar la canción Pinball Wizard, de la ópera rock Tommy, creada por The Who –“ever since I was a young boy, I played the silver ball…”-. Nada que objetar. A partir de 2006, ya no sé si por talento o suerte -se me va el enfado poco a poco-, encadenan decisiones acertadas y golpes de suerte: firman con Columbia, el productor Dave Fridmann –el mismo que el de Flaming Lips– decide hacerse cargo de ellos, se les ofrece hacer de teloneros de Of Montreal, luego de Radiohead en Manchester, M.I.A., Beck, y algunos más.

MGMT

A principios de 2008, publican su primer álbum, Oracular Spectacular. Una especie de pop psicodélico muy original y efectivo –ya se me ha pasado del todo-, influenciado por la britpop y la sintpop de sus padres –ambos nacieron en 82 y 83-. El disco entusiasma al público indie pop, y recibe muy buenas críticas de casi todos los medios –quitando como no a pitchfork-. Vendió un millón de ejemplares en el mundo, una cifra relativamente alta teniendo en cuenta el género. Del álbum se extraen dos singles que arrasan por medio mundo, Time To Pretend y Kids. Rolling Stones lo clasifica #494 de su lista de los 500 mejores discos de la historia, todo un logro para un álbum que no tenía mucha vida cuando se le incluyó. Luego es cuando me empieza a enervar, con su actitud y sus declaraciones, pero lo vamos a dejar en eso, porque lo importante es Oracular Spectacular, genial disco pop vintage electro fun.

 

Escucha entero Oracular Spectacular, de MGMT

 

Neneh Cherry – Man

Neneh Cherry es de mi quinta, ha cantado con The Slits –primer grupo punk 100% femenino-, con The The –una de mis bandas favoritas, la de Matt Johnson, años 80’s-, con ESG –otro grupo 100% femenino compuesto por las cuatro hermanas Scroggins, icono de la No Wave de NYC a principio de los 80’s-; ha colaborado con grupos que me encantan, como Massive Attack, Chryssie Hynde o Gorillaz. Y come sushi. Con semejante curriculum es imposible que no me guste la nena Cherry. Realmente no me gusta, me encanta.

Como Neneh Cherry, sólo ha sacado tres álbumes en toda su carrera, pero ha dejado algunas canciones para la historia. Hija de un músico de Sierra Leona y de una pintora sueca, Neneh crece envuelta en música. Su padrastro, Don Cherry, trompetista de Jazz nacido en Oklahoma y fallecido en Málaga en 1995, no sólo la crió desde muy pequeña, sino que le transmitió toda su pasión por la música, todas las músicas. Pasó sus primeros años en una comuna Hippie al sur de Estocolmo -no me imagino a hippies conviviendo con renos con cuarenta grados bajo cero-. Con ocho años se trasladan a Nueva York, desde donde se marcha seis años más tarde a Londres, a vivir la vida. Se incorpora a varias bandas punk –The Cherries, Rip Rig + Panic-, y empieza a toquetear con el rap y el hip-hop, dando sus primeras sesiones en clubs londinenses.

La primera canción que saca es Stop The War, con la banda Raw Sex, en contra de la guerra de las Malvinas. Es rap, estamos en 1982. Luego sigue una serie de colaboraciones, y es cuando conoce a quien se convertirá en su marido poco después, Cameron McVey, autor y productor de discos, conocido por sus trabajos con Massive Attack y Portishead. Neneh Cherry se involucra mucho en el sonido procedente de Bristol, y así es como a la producción de su primer álbum, Raw Like Sushi, del año 1989, contribuyen dos de los fundadores de Massive Attack y The Wild Bunch, Robert Del Naja y Andrew Wolves. El disco contiene varios hits, entre otros Buffalo Stance, seis minutos de pop rap que alcanza el #3 en UK y los US. Siguen Manchild, que arrasa igual, y Kisses on the Wind. El disco es muy bueno, muy ochentero, a veces su voz se parece mucho a la de Madonna –eso no debería decirlo, no me gusta-.

Neneh-Cherry-Man

Tres años más tarde, edita su segundo trabajo, Homebrew. Más personal, menos pop, no conoce el éxito. Decide marcharse de Londres y se establece con su familia y su padre en Málaga, concretamente en el pueblo de Alhaurín El Grande. Ni en “Españoles por el Mundo” han encontrado a alguien que lo haya hecho al revés, establecerse en Hässleholme, Suecia. En 1996 vuelve a sentarse a componer. Reune de nuevo a su marido, McVey, y a otro comparsa, Johnny Dollar, uno de los productores del sonido de Bristol, para producir su tercer disco, Man. Consiguen mezclar de una forma brillante, brillante con B mayúscula de varios metros de alto, dos estilos en principio tan antagonistas como son el jazz y el hip hop. Man es un álbum de una calidad pasmosa, hecho con infinito talento. No hay prisas en este disco, Neneh Cherry ha madurado, adoptado curvas felices, y tenido tiempo de buscar historias que contar y asuntos que denunciar. El disco abre con Woman –WOMAN!!!!-, maravilloso hit. Contiene el enorme dúo con Youssou N’Dour, Seven Seconds, pero también Golden Ring, otro dúo aunque esta vez entre Neneh Cherry y una guitarra española. Todo el disco es bueno, realmente súper bueno. No ha envejecido nada, buen momento para (re)escucharlo.

Escucha entero Man, de Neneh Cherry

 

Deacon Blue – Raintown

Música transitiva. Si Escocia es igual a Whisky, y Whisky es igual a rock, entonces Escocia es igual a rock. Franz Ferdinand, Jesus & Mary Chain, The Silencers, Texas, Travis, Primal Scream, Simple Minds, Snow Patrol están aquí para demostrar el teorema del día. Y por si fuera poco, no olvidemos que los hermanos Young, Angus y Malcolm, míticos fundadores de la banda australiana AC/DC, eran escoceses, de Glasgow –realmente si eres escoces, eres de Glasgow o de Edimburgo, que el resto es turba, barro fósil esencial en el proceso de destilería del whisky, hips-. El cantante de Gun –otro grupo rock escocés, en los 90’s- explicó así la proliferación de bandas en el país: En Glasgow siempre llueve y hace frí­o, la única forma de divertirnos es reunirnos y tocar música. Y beber whisky, listillo.

Antes hubo otras bandas, no tan rock quizás –añadían un poco de agua al single malt-, allá por los 80’s, que propusieron un pop rock más suave, elegante, melancólico –claro, con tanta lluvia y falta de sol, no es de extrañar-. Waterboys, Proclaimers, Fairground Attraction, Wet Wet Wet, Love & Money, música más yankee que inglesa. Hasta The Commotions, el grupo que acompañaba a Lloyd Cole, eran escoceses. Y The Cocteau Twins –leer el post sobre ellos aquí-, con la octava maravilla del mundo, el disco Heaven or Las Vegas.

Deacon Blue

Deacon Blue forma parte de esta segunda lista. En 1987, sale su primer álbum, Raintown, homenaje a su ciudad natal, Glasgow. Un disco de “delicado pop otoñal” como dijeron los críticos, del que se extrajeron dos singles, Dignity y Loaded, que subieron muy alto en los charts británicos. El álbum funcionó muy bien, llegó a vender más de un millón de copias. Dos años más tarde sacan el segundo, pero ya se perfila cierta inconsistencia. Tan sólo destaca el single Real Gone Kid. Aquí en España, en febrero de 2009, llegó a estar #1 en el top venta –no confundir con el top manta- durante tres semanas. Luego se desmadró la banda y siguieron sacando discos pero bastante desapercibidos. Se separaron en 1994, se reunieron de nuevo en 1999, pero los miembros pasan más tiempo bebiendo whisky editando discos solo que trabajando juntos. Sacaron un último álbum en 2012, The Hipsters, pero ni lo he escuchado.

Venga, date un respiro, escucha este disco, es bonito.

Escucha entero Raintown, de Deacon Blue