XTC – Making Plans For Nigel

Finales de los 70’s en UK. Empieza y finaliza la disco music. Irrumpe y estalla el género punk. Se acaba con el rock progresivo. Aparece la new wave y el rock gótico. Nace y muere el ska. Se hace grande el reggae, se afianza el hard rock, renace la pop. De 75 a 79 la música es un hervidero de estilos y mini revoluciones más o menos duraderas. ADN rock’n’roll. Un día llevas cresta rosa, al día siguiente sales con melena rubita, dos días después luces pelo grasiento hasta los riñones. Por la mañana pidiendo desobediencia civil, por la tarde probando nueva chaqueta con lentejuelas, por la noche acostándote borracho con tu Harley. Fue divertido, aunque me cachis, a mi me faltaron algunos años para poder disfrutarlo sin tener que pedir permiso para salir de noche. Aunque más complicado lo tuvieron algunos grupos, que no encontraron nunca su sitio, como si el público hubiese llegado a saturación de géneros y estilos. XTC por ejemplo.

XTC se forma en 1974, con el cantante Andy Partridge al frente, y en la sombra, el bajista Colin Moulding. Lo van a intentar todo, mezcla brillante de Joe Jackson, Talking Heads, o Clash. Incluso algo de éxito van a tener, pero fundamentalmente la fama del grupo no ha estado nunca a la altura de su talento. Empezaron un poco experimentales, con dos primeros álbumes que quedan bastante en el olvido –la verdad es que ni los conocía-, antes de postular por un puesto en el altar con su tercer disco, Drums & Wires, de 1979. El disco propuso una serie de canciones para enmarcar, aprovechando que el vendaval punk se había convertido en ligera brisa oliendo a rancio. Pero no fue la primera vez que el público resultara ser jodidamente ingrato. Le dio la espalda a tremendas canciones como Ten Feet Tall, Life Begins At The Top, Day in Day Out, That is The Way. Y la enorme Complicated Game, guiño a los grupos de cold wave emergiendo por toda Inglaterra, como The Cure. Con voz entre Morrison y Strummer. Lo reconozco, se me había olvidado por completo esta canción, cuando estamos hablando de una joya de la época. Más de 5’ de endecha de otro mundo, vamos, voy a tener que quitar una canción de mi top 20 histórico. Voy a pensar cuál. Tengo toda la noche, ¿queda ginebra?

XTC Drums and Wires

Y luego, la guinda, Making Plans for Nigel. Canción Rock básica perfecta. He buscado y rebuscado la formula para calificarla, eso de “rock básico perfecto” me parece lo más adecuado. Sencillez imparable. Ya oigo a lo lejos voces disonantes con lo de siempre “ya está bien con tanto ochentero”. Discrepo su señoría, primero estábamos en el 79, y segundo esta canción se podía haber escrito mañana. Otra cosa es que tuviera más éxito ahora, posiblemente no, porque curiosamente con 1000 veces más medios que en aquella época, se ha reducido el número de canciones que se escuchan a su más mínima expresión. Total, Making Plans For Nigel, una canción que pretendía denunciar el paternalismo en boga en UK por estos años -los planes que dibujaban los padres para sus retoños-, no pasó del #37 en las listas inglesas. El puesto más alto al que llegó la banda en sus casi treinta años de carrera. Es incomprensible, aunque puede enorgullecerse de haber compuesto uno de los temas más representativos de esta época. Batería algo atmosférica, guitarras ligeras marcando el ritmo, bajo poderoso, estribillo pegadizo. Es básico, es sencillo, es enorme.

Venga, date un respiro, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha dos de los mejores temas de Drums & Wires, de XTC

Jimmy Somerville – Smalltown Boy

El chiquitín del Jimmy que había desaparecido en combate hace lustros, acaba de resurgir de la forma más sorprendente, fortuita y simpática posible. Berlín, hace un par de semanas. Un turista se detiene en una acera, y empieza a filmar con su móvil a un cantante callejero. Este está dándole a su guitarra acústica como un poseso, interpretando como puede el famoso Smalltown Boy, de Bronski Beat, cuando de repente se le acerca un tipo paseando a su perro, que se pone a cantar con él, muy naturalmente. Y de repente, sale la voz, absolutamente inconfundible, de Jimmy Somerville, alta y clara, como en los viejos tiempos. El tipo se pone un poco nervioso claro –es que, párate a pensarlo, el momento es tremendo- y cuando acaba no se lo crea del todo, asombrado por esta coincidencia que ni en el cine. La anécdota es deliciosa, no sé, a mi me ponen tierno estas cosas. Siempre lo he dicho, sólo la música ofrece estos guiños.

Aquí puedes ver el vídeo. Ya van 2.300.000 visionados, y sube como la espuma.

Bronski beat_Smalltown Boy

Aprovecho para dejarte algunas canciones más de este músico combativo. Se hizo archifamoso en los ochenta con algunos temas increíblemente pegadizos –tenía un vinilo del famoso Smalltown Boy-, primero como integrante de Bronski Beat -1983 a 1985-, luego como The Communards -1985 a 1988- y finalmente en solitario. Claro que hacía mucho que había dejado de ser actualidad, por ello es bueno recordar que a parte de su faceta de músico, fue desde el principio un activista incansable en la defensa de los derechos de los homosexuales, y de otras muchas causas humanas. Un tipo digno.

 

 

Escucha las mejores canciones de Jimmy Somerville.

 

 

Len Barry – 1-2-3

Len Barry. Corte de pelo liso a la Al Gore, mandíbula inferior prominente “John Wayne style”, sonrisa “powered by Clark Gable”, cuerpo copiar/pegar de Joe Montana. Len Barry, un digno representante yankee. Del club de fútbol no, del pueblo. Blanco reluciente, impoluto, no fumador, católico, anti rojo, velador de los derechos del republicano indefenso. El pobre hombre, ante este panorama desolador, tenía poca posibilidad de triunfar en el diabólico mundo de la música popular. Y, cierto es, no triunfó.

Pero dejó huellas. Seamos sinceros, mejor dicho, sé sincero, Fiouck, si le dedicas un post, es porque algo bien ha hecho y además sabes que, quitando su aspecto físico, el resto del perfil de Len Barry más arriba es fabula tuya. Len Barry ha hecho cuatro cosas bien. Ahí van.

Primera cosa bien hecha. Iba para jugador de fútbol, pero se dejó seducir por la música, después de pasar el servicio militar cantando con la banda de los coast guard. Con dos c… imbalos. Decisión meritoria si comparas los goles legendarios y las canciones intemporales. No hay color. Yo recuerdo los dos goles de Zidane en la final del 98 –yaaaaaa, no me digas más-, pero tengo en mente la melodía y la letra de decenas de canciones. Decenas.

Segunda cosa bien hecha. Montó The Dovells, una banda típica de principios de los 60’s, música + voces, un coro de tres chicos y un cantante principal -el amigo Barry-. En 1961, publican el single Bristol Pomp, una canción para bailar indudablemente buena, que vende un millón de copias. Luego sacan Do the New Continental, que sale en la BSO de Hairspray de John Waters. Y luego You can’t Sit Down, #3 del billboard en 1963. Y todo esto sin que yo los conociera hasta escribir este post. Esto siempre me ha merecido el mayor de los respetos.

lenbarry

Tercera cosa bien hecha, creó en su propio talento y capacidad para lanzarse en solitario. Leonard Borisoff, así se llamaba, se convirtió en Len Barry, el yankee caricatural. Y a la primera, la vencida. Compuso el tema 1-2-3, y tocó el cielo. Segunda canción en vender más de un millón de discos en menos de dos años para él. Segundo disco de oro. Este tema lo sampleará treinta años más tarde Edwyn Collins para su casi one hit wonder A Girl Like You. 1-2-3 tiene un no sé qué que me encanta, es agridulce, nostálgica. Len Barry tenía una voz preciosa, típica del estilo Blue Eyed Soul Singer.

Cuarta cosa bien hecha. Cuando vio que su turno había pasado como intérprete, empezó a componer. Pero no se conformó con  sacar temas pop para novatos yogurines, no, indagó, viajó, se inspiró y plasmó su pasión por la cultura india –la de los Nativos en América del Norte, no los de Asia- en la producción de una canción instrumental para el combo The Electric Indian, llamada Keem-O-Sabe. Corría el año 1969. Muchos se refieren a este tema como el primer hit “disco” de la historia. Y no les falta razón, escúchalo.

Total, que del amigo Len Barry no sabía nada hace dos meses cuando escribí el post sobre Edwyn Collins. Pero al escuchar en aquella ocasión su canción 1-2-3, me había prometido sacarle un post. No sé, este tipo me gusta, tiene un algo especial. Tiene que ser un buen tipo. Que nadie me diga lo contrario.

 

 

Escucha 1-2-3, esa bonita canción de Len Barry

 

Bran Van 3000 – Drinking in L.A.

En los años 70, Europa conoció un curioso fenómeno, de repente florecieron marcas y nombres de comercio con el número mágico. Tintorería 2000, Cafetería 2000, Espacio 2000, Disco 2000. Supongo que querían transmitir modernidad, aunque ya en los 80 olía a horterada. Y a medida que nos acercábamos a la fatídica fecha, muchos se resignaron a cambiar de denominación, antes de que el negocio fuera a peor. Los de Bran Van 3000 fueron un poco más listos. Se pusieron un milenario más, para no pillarse los dedos. Ideas buenas estos canadienses han tenido alguna, aunque no siempre afortunadas. De todos modos, habrá que aguantar otros 987 años a ver qué pasa, os voy contando.

Glee

La primera buena idea de este combo de hasta nueve miembros, entre DJs, músicos y cantantes, fue de estrenarse con un mega hit planetario tan genial como pegadizo, el famoso Drinking in L.A. Un one hit wonder en toda regla, una pena, porque la segunda gran idea que tuvieron fue de hacer música buena, variada, original, talentosa. Pero ya sabemos que esto no es ningún criterio a la hora de triunfar. A veces pasa esto, por unos motivos nunca demostrados, un disco falla a la hora de conectar con su público. El problema añadido de Bran Van 3000 fue que mezclaron tantos géneros y estilos que al final no se sabía muy bien qué estabas escuchando. Rock, jazz, hip hop, rap, pop, imposible clasificarlo. Es una tontería pero a la gente le gusta poder identificar un grupo con su propia escala de valores. Y Bran Van estaba en muchas escalas a la vez. Su primer álbum, Glee, publicado en 1997 pocos meses después de Drinking in L.A., pretendía surfear sobre la ola de simpatía que había despertado la banda en medio mundo. Pero no ocurrió. Recibió las mejores criticas, tuvo un Juno Award al mejor disco alternativo del año –los premios concedidos anualmente por la industria musical canadiense, Rufus Wainwright recibió el mismo el año siguiente por su disco homónimo-, pero las ventas no pasaron de 50.000 copias. Yo que lo estoy re-escuchando mientras voy escribiendo el post de hoy, te puedo asegurar que es incomprensible. Qué maestría en la fusión de géneros y la mezcla de sonidos y ritmos. Diecisiete canciones que forman un espléndido patchwork musical.

Desde entonces han publicado otros tres álbumes, siendo el último, The Garden, de 2010. En la misma línea que el primero, mezclan rap con jazz, rock con trip hop, gritos con susurros.

Drinking in L.A. es una verdadera perla melódica, rozando la electro, el hip hop y la pop. Cuenta las desavenencias del DJ y fundador de la banda, James di Salvio, con su propia vida, Dj errante por L.A. en busca de algo grande que hacer, algún legado que dejarse para si mismo. Triunfó en las listas de venta en norte américa y europa por igual. Fue utilizada en campañas publicitarias, en películas –Playing by heart, de Willard Carroll, con Connery, Angelina Jolie, Dennis Quaid, etc-, en sintonías de programas radiofónicos. No tengo la menor duda de que se seguirá escuchando en el año 3000. Os voy contando.

 

 

Escucha el one hit wonder de Bran Van 3000, Drinking in L.A.

 

Los Campesinos! – You! Me! Dancing!

Leía ayer una información escalofriante sobre el mundo rural. Según unas estadísticas que las autoridades galas han tenido el “valor” de sacar –no hay un país en el mundo al que le guste publicar este tipo de números-, cada dos días se suicida un agricultor o un ganadero. Un campesino vamos.  Casi siempre por motivos económicos –la próxima vez que compre la leche a un precio tirado, me acordaré de quién está tirado al otro lado-. De pequeño grababan corazones en el tronco de los árboles, de mayor el corazón deja de latir en la viga del establo. Porca miseria.

Y mientras tanto Los Campesinos! están de fiesta. Desde hace siete años, este grupo de Cardiff, Gales, hace una música rock festiva, alegre, energizante. Como salieron un poco alfeñiques, tuvieron que olvidarse del rugby. En Cardiff, si no corres detrás del balón caprichoso ese, te queda poca alternativa -la ciudad ofrece 1550 horas de sol al año, la mitad que Madrid, qué desolación-. Así que a tocar música para pasarlo bien. A ellos les salió bien, estuvieron a puntito de convertirse en LA banda indie hace pocos años. Según el momento, son seis o siete miembros, y al igual que los Ramones, todos se apellidan con el nombre del grupo. Como Arcade Fire, a los sonidos rock tradicionales –léase guitarra y bajo-, añaden instrumentos que no vemos a menudo por estas tierras –me refiero a Madrid-. Gareth Campesino, el cantante, también toca el glockenspiel –instrumento hecho con laminas metálicas que se percuten con baquetas de madera-. Alexandra Campesino, también cantante de la banda, toca la Melódica –instrumento de viento con un teclado, vamos como si fuera un clarinete pero con teclado reducido de piano-. Publicaron un primer álbum en 2008, Hold on Now Youngster, aclamado por la crítica y el público, y el quinto y último, No Blues, saldrá a finales de este mes de octubre. En España vinieron ya bastantes veces a montar sus fiestas gozosas en los escenarios de los principales festivales.

Campesinos

En el primer disco de la banda, destacaba el tema You! Me! Dancing!, producida el año anterior, la más representativa del sonido de Los Campesinos! Empieza lenta, pero a partir de 1’30” arranca como una furia lúdica contagiosa. Llegó a ocupar el #72 en las lista de las 100 canciones 2007, según Rolling Stones. Perfecta para un domingo pastoso.

Venga, dale al play y sube el volumen. Luego zumito y a misa.

 

 

Escucha You! Me! Dancing! de Los Campesinos!

The Residents – Commercial Album

Cuando reinaba el vinilo –Let the good times roll, como cantaban The Cars-, ese soporte musical inefable, también llamado 12”, 30cm, LP, álbum o disco, tanto el artista como su discográfica se enfrentaban a un problema aparentemente tonto, que no era otro que el tiempo disponible en cada cara. Fíjate si era tonto el problema, que no había una duración estándar, dependía del espectro de frecuencia, de la gama dinámica y de la amplitud estereofónica como de otras características de la grabación.

Sigue leyendo

Black Eyed Peas – Elephunk

2003. Cuando Will.i.am y sus comparsas Apl.de.ap y Taboo –mira, cierto, cada cual se puede llamar como le venga en gana, incluso de la forma más ridícula posible- ya llevan casi dos años preparando la grabación de su cuarto disco, Elephunk, se dan cuenta de que la canción Shut Up se merecería una voz femenina –“y a ver si pillo cacho”, pensaría el Willy. Inicialmente se lo proponen a Nicole Scherzinger, ahora líder y cantante de Pussycat Dolls, pero ella rehusa la oferta alegando un compromiso anterior con Eden’s Crush, una girl band procedente de un programa TV US -oye, yo te lo cuento aunque igual te lo sabes ya todo, pero es que a mi me suena a chino y me voy enterando poco a poco-. Total, vaya manera de cagarla, amiga Nicole, tu lugar en el olimpo lo ocupa una que no se lo pensó dos veces, la Fergie. Porque vale que Pussycat Dolls ha tenido éxito, pero Black Eyed Peas ha tenido éxito, ventas multimillonarias, reconocimiento internacional, premios, y hasta respeto.

El olimpo es el lugar de veraneo perpetuo de pocos. Para llegar allí, no hay tarjeta VIP que valga. Hay que demostrar tener bastante talento y mucha suerte. Los ya mencionados arriba empezaron a probarla en 1988, con un grupo de rap llamado ATBAN Klann –atban por A Tribe Beyond A Nation-, con DJ Motiv8 y Mookie Mook –la cosa no mejora con los nombres-. El grupo firma con el sello del rapero Eazy-E, Ruthless Records, y graba un disco, Grass Roots, que nunca fue publicado debido al fallecimiento del dueño de la discográfica. En 1995, cambian de nombre y pasan a llamarse Black Eyed Pods, y luego Peas –mucho más claro-. Sacan dos álbumes con el sello Interscope Records, Behind The Front y Bridging The Gap. Ambos álbumes reciben muy buenas criticas, pero se quedan en el mercado rap hip hop.

Elephunk

Ahí es cuando la suerte decide darles un empujón, en la persona de un tal Giuseppe Mezei -se cree saber que multimillonario, amigo de toda la vida de Slash, guitarrista de Guns N’ Roses-, que, al conocerles, se queda impresionado por el talento de la banda y decide financiar el tercer disco. Quién c… es Giuseppe Mezei –otras veces escrito Mazzei-? No lo sé! Hay poquísima información sobre este señor, su nombre sale muy pocas veces relacionado con el de Black Eyed Peas. A ver si va a ser una mentira, no sería la primera en la historia de la música popular.

Con este tercer disco, el estilo de la banda evoluciona bastante, se suaviza. Mezcla con mucha variedad y originalidad rap, hip hop, pop, funk y R’n’B. Es el último disco de la banda que conserva una gran sinceridad; los siguientes, aún con enorme talento en algunas canciones, serán claramente productos pensados para el gran público y las macro actuaciones. Elephunk vendió nueve millones de discos en todo el mundo, desde su fecha de publicación hace diez años. Varios de los temas del disco fueron #1 de las listas de ventas en muchos países, incluido España. Y yo enterándome mucho tiempo después, cuando arrasó el siguiente disco, Monkey Business –ya, a veces pasa-. Y la Fergie cantando en toda las canciones menos tres, cuando inicialmente sólo iba a hacer un dúo en Shut Up. Incluso tiene su fotito en la portada. Y la Nicole dándose cabezazos de rabia.

Todo el disco es brillante, y muy variado. Contiene el casi mega hit Where is the love, acompañado por Justiniano Lago Maderero –a ver si adivinas quién es-. Y Sexy, con el bonito sampling de Insensatez, de Joäo Gilberto y Antonio Carlos Jobim, con letra de Vinicius de Moraes, de 1961, una de las canciones brasileñas más emblemáticas de la Bossa Nova.

Elephunk. Un disco alegre, falta hace.

 

 

Escucha entero Elephunk, de Black Eyed Peas