The Japanese Popstars – Take Forever

Pues sí, me encanta Ibiza. Bueno, digamos que sólo una parte, la isla de día. Desde las 10h –café- hasta las 2h, como mucho –gin tonic, Seagram-. La otra, la que se despierta a las  2h y cae rendida y atontada a las 10h, prefiero olvidarme y se la dejo a los nocturnos. Los rusos de dudosa ética, las rusas de dudosa plástica, los macarrillas con pantalones cortos y medio gayumbos visibles, las chonis con tatuaje tribal, los M&M psicotrópicos, el ruido ordinario. El target preferido de las macro discotecas, que copan nueve de cada diez carteles publicitarios en las carreteras de la isla. Siempre he dicho que la humanidad toca fondo en los atascos, pero no descartemos que los Pacha, Space y demás Amnesia se cave un poco más. Por lo menos en un atasco puedes escuchar buena música.

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Sinead O’Connor – The Lion And The Cobra

La música no deja de ser contradictoria. Es cierto que yo soy de defender y ensalzar una actitud reivindicatoria a la hora de componer canciones –para un no español, te puedo asegurar que es harto difícil pronunciar la palabra reivindicatoria sin tropezar, se agradece tener que solo escribirla, con la lengua fuera como los niños pequeños en el cole-, pero mucha mala leche con gritos y pataletas de adolescentes llega a provocar tal indigestión, que te planteas pedir el libro de reclamación y la sustitución de la irlandesa del día por otro grupo autóctono, por ejemplo U2 y su rock católico bien pensante insulso. La verdad es que la irlandesa en cuestión es pesada, muy.

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Stiff Little Fingers – Inflammable Material

Mala semana para el blog, estoy reventado y se nota, tamusosalacosa. Casi me planteé no ir al concierto de The Stranglers el jueves en la sala Shoko, para que veas. Los viejos Stranglers, con sólo dos miembros de la formación original, celebrando sus cuarenta años de carrera. La sexta vez que les iba a ver. Pero una vez dentro, por mi que podían haber cantado el Cara al Sol en búlgaro, estaba feliz. Cuántos cambios sin embargo; los vi en abril de 1985 en Francia; seríamos 12 ó 15.000 personas. Anoche no llegábamos a 400 y yo estaba en el grupo de los jóvenes. Fiouck y los conciertos del Imserso. Bueno por lo menos hasta aquí han llegado. Hay más grupos de la época que siguen on the road, con fortunas diversas, como si no supiesen hacer otra cosa que subirse a un escenario, aunque no haya nadie en la sala. Stiff Little Fingers es de estos.

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James Vincent McMorrow – Post Tropical

Ayer, después de mi pedo de desprecio desengañado en la nariz de la inefable e infumable miss bistec –más quisiera yo, por dios mi reino por poder tirarle un pedo en plena cara-, me preguntaron si mi homenaje ventoso a miss solomillo valía para el disco del día. Y digo yo, por qué fiouck no iba a ser capaz de sacar una canción, ¿eh? Aunque la mejor respuesta es la de publicar al día siguiente un disco de verdad, un álbum de estos que te atrapa, te llena la cabeza de sensaciones hermosas, el corazón de latidos felices y el estómago de suaves patadas. De estos que te recuerdan que la música no se mide por el número de followers en Twitter, sino por las emociones que te asaltan –ya sé lo que vas a decir y yo te lo digo, no, no son emociones las que uno siente al escuchar a miss costillas salsa barbacoa, son alertas de que es hora de que espabiles-.

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