Stevie Wonder – Talking Book

Stevie Wonder no ve nada desde su sexta semana de vida, tampoco huele nada desde los 23 años después de sufrir un accidente, si a ello añadimos que es negro vas y dices de forma compungida pensando en qué vas a cenar esta noche, “pobre señor, qué va a ser de el”. Descuida, este pobre señor es uno de los músicos y compositores más talentoso y genial que la Motown haya dado, canta desde hace más de medio siglo, ha vendido más de 100 millones de discos, ha ganado 25 grammys (record absoluto para un artista vivo), figura en el Rock’n’Roll Hall of Fame y en el #9 de la lista de los mejores cantantes de la historia de la revista Rolling Stone, tiene un Polar Music Prize y un Gerschwin Prize, ha colocado 10 canciones en el #1 en los charts de EEUU -algunas de ellas más melosas que las más pegajosas de Barry White, todo un hito.

Y eso que nacer negro, ciego y anósmico (sí, esa es la palabra, gracias Fiouck) en los EEUU de los 50 en principio no es exactamente el mejor trampolín de salida para triunfar. Pero Stevie Wonder era un niño prodigio, al igual que Michael Jackson, con el que interpretará en 1987 el dúo «Just Good Friends» en el álbum Bad. Con pocos años ya tocaba el piano, la armónica y la batería, y era un miembro destacado de los coros de la iglesia del vecindario. Con 11 años, le ficha un tal Ronnie White de The Miracles y le lleva a la Motown, acompañado de su madre. Hasta el propio CEO de la discográfica queda asombrado por la voz y los talentos del chaval. Le firman un contrato y con tan solo 12 años saca dos álbumes, como Little Stevie Wonder. El año siguiente, Litlle Stevie saca la canción “Fingertips”, en la que canta y toca los bongos y la armónica, dejando el bajo a un joven Marvin Gaye. Alcanza el #1 del Bilboard Hot 100, haciendo de Stevie Wonder el artista más joven de la historia en conseguir el puesto.

Talking_Book

Seguirán más de 20 álbumes de estudio, éxitos, gloria, fama, mujeres (entre otras dos esposas), siete niños (dedicará la maravillosa “Isn’t she lovely” a la primera de la lista), colaboraciones (Andrea Bocelli, Aretha Franklin, Dionne Warwick, Michael Jackson, por sólo nombrar algunas de ellas), compromisos políticos (canta en la presentación inaugural de Obama en 2009 con Usher y Shakira) y benéficos. Cuatro de sus discos figuran en la lista de los 500 mejores de todos los tiempos de la revista Rolling Stone, entre otros Talking Book, #90.

Stevie Wonder es un genio. Talking Book sale en 1972, después de una gira como telonero de los Rolling Stones. En el estudio se invitan artistas como Jeff Beck, Ray Parker Jr. y David Sanborn (saxofonista en algunos álbumes de Bowie). El disco conoce el éxito de forma inmediata, como uno de los primeros de R&B capaz de gustar a una audiencia más rock. Alcanza el #1 del Top R&B por primera vez en la carrera de Stevie Wonder, y recibe tres Grammys el año siguiente. Talking Book contiene dos joyas intemporales, “You are the sunshine of my life” y “Superstition”. En su edición original, la portada tenía grabado un mensaje del cantante en braile : “Esta es mi música. Es todo lo que tengo para decirte cómo me siento. Sé que tu amor hacen mis canciones más fuertes”. Hala, a secarse los ojos, y al tajo.

Escucha entero Talking Book de Stevie Wonder

David Bowie – The Rise And Fall Of Ziggy Stardust

46 años en lo más alto del podio, fuente inagotable de todos los superlativos, exageraciones y especulaciones, estrella, leyenda e icono vivo, siempre innovador, muchas veces desconcertante, a veces irritante, David Robert Jones es más que un músico, un compositor o un productor, más que el tipo más guapo en haber pisado un escenario, más que el artista que cuanto más se aleja más se habla de él. David Robert Jones es el puto amo y el rock sin Bowie habría muerto hace mucho.

Es más, no existiría este blog, fíjate si mola el Bowie.

Eso sí, hay un precio a pagar. Muchos mitos sobreviven a su alrededor. Que tiene 17 dedos, 4 de ellos en la mano izquierda. Que calza un 72. Que hace pompas de chicle silbando la internacional. Que habla catalán. Que ganó un campeonato local de rubik’s dos años antes de que saliera el juego. Que logra pelar cinco patatas en un minuto. Que puede cerrar un mapa de carreteras sin tirarlo por la ventana. Que Iron Man le pidió un autógrafo. Que le encanta ir a Ikea un sábado por la tarde.

Otro mito que perdura, que tiene dos ojos de color diferente. Falso. Los dos los tiene azules. Pero uno lo tiene machacado desde muy joven, cuando después de intentar robarle la novia a su mejor amigo George Underwood  (hasta los dioses saben ser unos grandes capullos), recibe un soplamocos bien merecido. Desde entonces el ojo malherido se quedó un poco paralizado, dolencia llamada “anisocoria” o lo que es lo mismo, asimetría en las pupilas. Gracias Fiouck.

ZiggyStardust

Eso no le impedirá dos cosas: serle fiel en amistad al George ese, y sacar el inmenso, grandioso y colosal “The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars”. Album conceptual de 1972, David Bowie o Ziggy Stardust, extraterrestre andrógina anunciador del fin del mundo, inspirado en los musicales de Broadway, el mimo de Marceau, el teatro Kabuki japonés, y la locura de Vince Taylor, cantante inglés rock a lo dios Elvis comido por las drogas y el alcohol. La revista Time lo coloca en el #43 de la lista de los 100 discos más grande de la historia, Rolling Stone en el #35 de su propia lista, los ingleses en el #20 en una encuesta nacional en 1997, y Fiouck en su top 10. El disco entero es una jodida y fabulosa maravilla.

 

 

Escucha The Rise and Fall of Ziggy Stardust, de David Bowie, entero

Bob Marley & The Wailers – Babylon By Bus

2 de Julio de 1980. El Football Club de Nantes es campeón en Francia por 5ª vez, la liga ha terminado, huele a vacaciones, sólo algunos jugadores siguen vagueando en las instalaciones del Club. En esta mañana soleada, el Club recibe una llamada del manager de Bob Marley. El jamaicano está en la ciudad -principal puerto negrero francés, todo un símbolo- ya que por la noche se dispone a dar un concierto con los Wailers ante 20.000 personas.

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Prince – Purple Rain

Nunca un artista había subido tan alto como él antes de caer prácticamente en el [injusto] olvido. La década de los 80’s fue suya, estrella absoluta, merecedora de las alabanzas más variadas, genio incansable capaz de sacar 8 álbumes de leyenda en menos de 10 años sin que sobre ni una canción, fuente inagotable de inspiración de decenas de artistas (Alicia Keys y Will.I.Am para nombrar algunos de los últimos), virtuoso extra-terrestre de la guitarra… y de otros 20 instrumentos -en su primer disco, “For You”, toca él mismo los 27 instrumentos-, inventor de algunas de las técnicas de tratamiento del sonido más usadas en la actualidad, coleccionista de algunas de las mujeres más guapas de la época -y eso que la Basinger era rubia- a pesar de no pasar del metro cincuenta y tres centímetros.

Hace 20 años cuando se hablaba de Prince, después de los 5 segundos de obligado silencio admirativo, sólo valían superlativos y elogios. Hoy hasta preguntan “y ese del que habláis vosotros los viejos, WTF?”. La verdad es que en parte se lo buscó. Se lanzó en interminables batallas contra la industria musical, apartándose del canal tradicional de comercialización de los discos, quiso borrar su nombre de la faz de la tierra, cabreó a sus fans en más de una ocasión en conciertos de menos de una hora “por el sonido malo del recinto”, se erigió en el adalid de los anti-internet, gastando millones de dólares al año en impedir que se puedan ver sus vídeos en sitios de streaming. En paralelo se hizo testigo de jehová, cuyos dogmas le impiden cantar sus obras más lascivas ni operarse de las caderas, que tiene desgastadas por su particular forma de bailar. No es de extrañar que las nuevas generaciones pasen de él. Sin embargo…

De 1979 a 1988, saca 8 álbumes, una lista que parece de mentira. Prince, Dirty Mind, Controversy, 1999, Purple Rain, Around the World in a Day, Parade, Sign o’ the Times. Toca todos los estilos, jazz, soul, R’n’B, funk, pop, rock y punk. Nadie puede rivalizar con él, se le apoda El Genio de Mineápolis, y no es para menos. Los más ilustres se sacan el sombrero, hasta Miles Davies llega a decir de Prince que es el único artista contemporáneo que le gana en creatividad.

Princepurplerain

Así que elegir uno de ellos para el post de hoy no es fácil. Purple Rain (BSO de la película homónima) se quedará tal vez como el más representativo de Prince, por la variedad de estilos que contiene, por la calidad de cada canción. Time lo sitúa en el #15 de los mejores discos de todos los tiempos, Rolling Stones en el #2 de los mejores álbumes de los 80’s y #76 de la lista de los mejores de todos los tiempos, y en 2008 Entertainment Weekly lo pondrá en el #1 de los mejores álbumes de los últimos 25 años. Fue 13 veces platinum en EEUU y se vendieron 20 millones de ejemplares en el mundo. “Take me with you”, “Darlink Nikki”, “When doves cry”, “I would die 4 you”, “Purple rain”, y claro… el himno, “Let’s go crazy”, en mi top 5 de toda la vida. Indescriptible.

Dearly beloved
We are gathered here today
2 get through this thing called life
Electric word life
It means forever and that’s a mighty long time
But I’m here 2 tell u
There’s something else
The afterworld
A world of never ending happiness
U can always see the sun, day or night
So when u call up that shrink in Beverly Hills
U know the one.. pam pam pam pam…

 

 

The Waterboys – The Waterboys

Mike Scott no tiene suerte. Con veinte años monta su primer grupo, The Bootlegs, pero en 78 la gente ya está hasta el moño de Bob Dylan, y eso que sacan una formidable versión de la canción “Isis” (tal como la hubiera cantado el Bob de haber metido los dedos en un enchufe). Al año siguiente, monta Another Pretty Face, pero The Fleshtones ya había pasado por ahí (no es buena señal cuando en youtube sólo se encuentran dos audios que suman menos de 6.000 reproducciones), luego se rebautizarían Funhouse (por la canción Fun House de Iggy & The Stooges) pero no mejoró la cosa, y cuando en 83 lanza su primer álbum con The Waterboys, resulta que Simple Minds y U2 ya venden millones de discos.

Pero Mike Scott se consuela sabiendo que es un genio, que detrás de la falta de reconocimiento del público está la consideración de un montón de músicos que dicen haber sido influenciados por The Waterboys. Y porque no sabe que a Fiouck le chifla, que sino se subía por las paredes.

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En 1983, The Waterboys saca un primer álbum homónimo, de un total de diez. Abre el disco la canción “December”. Siete hermosos minutos, emoción intacta 30 años después. Luego viene un tributo a Patti Smith, A girl called Johnny”, que cuando la escuchas dices “c… eran the waterboys?”, y a continuación “The Three Day Man”, y “Gala”, y… en fin, un disco para redescubrir urgentemente.

Amy Winehouse – Back To Black

Diminuta, flaca, tatuada como un camionero, pintada como la mujer del camionero, un moño de antología, tenía ese magnetismo de los grandes, ese poder de atracción a la medida de su desamparo, esa extraña sensación de absoluta soledad cuando tenía al mundo rendido a su talento. Gozaba de una voz portentosa, en un cuerpo grácil, casi frágil. Toda la vida de Amy Winehouse se resume en contradicciones, polos opuestos, excesos autodestructivos, y todos los tormentos que suelen acompañar un absoluto desamor consigo mismo.

Resucitó un género, inventó un estilo, iluminó el mundo con 24 canciones, conmocionó con su voz ronca y melodías tristes. Dicen que nadie le ayudó, que el puto circo se alimentó con su lenta caída, esa prensa pestilente que le sobrevive, claro cómo no. Especulando sobre la fecha en la que nos iba a dejar, viéndole tambalearse alcoholizada en youtube. Escuchaban a Duffy y decían que era lo mismo. Miserables…

Amy Winehouse, la más grande del siglo XXI, la más rock’n’roll de las Soul Women… no se ha hecho la miel para la boca del asno.

amy

Back to Black, segundo álbum, aunque sea para escuchar una y otra vez a la canción del mismo nombre. Mi preferida.

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black

The Cure – Disintegration

Cuando en el 1989 The Cure anuncia su 8º álbum, a los fans de la primera hora (como yo) les importa medio bledo. Han perdido la fe en el gordinflón del Robert, y no esperan un milagro. Del creador de la trilogía sagrada, la de Seventeen Seconds, Faith y Pornography, se espera más bien un cuarto álbum comercial a añadir a la trilogía plof (por no decir otra cosa), la de The Top, The Head on the Door y Kiss me kiss me kiss me.

Pero Robert Smith es mucho Robert Smith, y los Gallup, Tolhurst y Thompson tres cuartos de lo mismo, así que deslumbran al mundo sacando Disintegration, no sólo su mejor disco, sino el que más se venderá en la historia del grupo.

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Magistral, de la primera a la última. 12 canciones para llevarse a cualquier rincón del mundo. Quitando Lovesong y Lullaby, tal vez más en la línea de la trilogía “alegre”, la plof esa, todo el disco respira negro, intenso, abismo, como dios manda.

The Cure, Disintegration…