MGMT – Oracular Spectacular

Por qué haber elegido MGMT hoy? Parece anecdótica la pregunta, pero a mi ya me parece un lastre. Muchas veces me decido por un grupo de forma fortuita, y si la idea pasa el corte de los cinco segundos, la doy por buena. La idea de hablar de MGMT y su primer disco hoy miércoles 3 de julio de 2013, Oracular Spectacular, me pareció acertada, ya que no deja de ser un disco que me gusta mucho, y que merece la pena. Ahora me arrepiento, la verdad. Resulta que en contra de lo que imaginaba, MGMT es el típico grupo indie irritante que se dio a conocer con un gran primer disco –no retiro lo dicho-, y que desde entonces vive de esta renta sin despeinarse. Y ahora toca postear sobre un grupo que lleva diez minutos sacándome de quicio.

Al principio, en 2002, el todavía sólo dúo se llamaba The Management, antes de que estos dos pedazos de vagos –se me nota el enfado?- se diesen cuenta de que otra banda ya se llamaba igual. Chicos, google, os suena? Como no tenían batería para el duelo etílico fratricida –ver el post del domingo, la anécdota es verídica-, cambiaron de nombre sin pelear. MGMT. Make Great Music Today, según se lleva rumoreando desde hace años. Ajem, no es de extrañar que la propia banda no se canse de desmentirlo, están de acuerdo conmigo en que eso de great es bastante exagerado. MGMT, abreviatura de Management, es fruto de la pasión, no se les puede quitar esto, de dos estudiantes por cantidad de estilos musicales. Ambos vieron la luz muy joven. Quiero decir, la luz musical, usted perdone. Para Benjamin Goldwasser, teclados y voz, fue en un concierto de Adrian Belew –guitarrista de King Crimson-, con tan sólo once años. Para Andrew VanWymgarden, guitarra, teclados, voz, fue al escuchar la canción Pinball Wizard, de la ópera rock Tommy, creada por The Who –“ever since I was a young boy, I played the silver ball…”-. Nada que objetar. A partir de 2006, ya no sé si por talento o suerte -se me va el enfado poco a poco-, encadenan decisiones acertadas y golpes de suerte: firman con Columbia, el productor Dave Fridmann –el mismo que el de Flaming Lips– decide hacerse cargo de ellos, se les ofrece hacer de teloneros de Of Montreal, luego de Radiohead en Manchester, M.I.A., Beck, y algunos más.

MGMT

A principios de 2008, publican su primer álbum, Oracular Spectacular. Una especie de pop psicodélico muy original y efectivo –ya se me ha pasado del todo-, influenciado por la britpop y la sintpop de sus padres –ambos nacieron en 82 y 83-. El disco entusiasma al público indie pop, y recibe muy buenas críticas de casi todos los medios –quitando como no a pitchfork-. Vendió un millón de ejemplares en el mundo, una cifra relativamente alta teniendo en cuenta el género. Del álbum se extraen dos singles que arrasan por medio mundo, Time To Pretend y Kids. Rolling Stones lo clasifica #494 de su lista de los 500 mejores discos de la historia, todo un logro para un álbum que no tenía mucha vida cuando se le incluyó. Luego es cuando me empieza a enervar, con su actitud y sus declaraciones, pero lo vamos a dejar en eso, porque lo importante es Oracular Spectacular, genial disco pop vintage electro fun.

 

Escucha entero Oracular Spectacular, de MGMT

 

Le Mystère Des Voix Bulgares – Volumen 2

Cuando piensas Búlgaro, instantáneamente te imaginas a un halterófilo sudoroso y achaparrado, de estos que se reconvierten luego en recadero redentor de morosos, con la tasa de recobro más alta del gremio. Sólo con verle las manos, sueltas el doble de lo que debes. Eso sí, hay algunas figuras más amigables. Los culés recordarán a Stoichkov, los geeks a Atanasov (co-inventor en 1937 del ABC, primer ordenador numérico electrónico, casi diez años antes del ENIAC), y los cultos a Elias Canetti (escritor en lengua alemana pero búlgaro de nacimiento, Nobel de literatura en 1981). Y luego están las búlgaras, wow. Por ejemplo, yo recuerdo a Le Mystère des Voix Bulgares, Coro a cappella extraterrestre, que tuve el enorme privilegio de descubrir en concierto en París en 1988.

En 1952, un responsable de la Radio Televisión Búlgara, Philip Koutev, monta un coro femenino, compuesto por voces cuidadosamente seleccionadas, procedentes de todas las regiones del país. De no ser por la valiosa labor del suizo Marcel Cellier, es probable que el Coro hubiera pasado a mejor vida con el paso de los años. Pero este etnomusicólogo, músico poli intrumental, editor y productor durante décadas de las músicas de Europa del Este más variadas, se enamoró de las búlgaras a principios de los  70’s. En 1972 –al muro le quedan todavía 17 años para ser derrumbado-, realiza distintas grabaciones del Coro y empieza a emitirlas por radios nacionales francófonas, en varios programas titulados Le Mystère des Voix Bulgares. Ante el éxito de las emisiones, la Radio Televisión Bulgara decide adoptar el nombre para el Coro. Las grabaciones recibieron muchos premios a lo largo de los años, cosa que no impide que caigan en el olvido pocos años después.

Mystère

Ahí es cuando me fascina la música, esa capacidad única que tiene para enlazar polos/comunidades/razas/religiones, aparentemente opuestos. Peter Murphy, ex cantante de Bauhaus, grupo post punk cold wave por excelencia, resulta ser fan histórico del Coro y decide transmitir su pasión a Ivo Watts-Russell, dueño del sello 4AD, editora de los discos de Bauhaus. Este último no lo duda un instante, y después de dejarse embriagar por las voces Búlgaras, se pone en busca del suizo para firmar un acuerdo de re-distribución del material ya editado. 1986, sale el primer álbum de Le Mystère des Voix Bulgares, que sacude a buena parte de Europa. Dos años más tarde, se edita el segundo volumen, que recibe un Grammy Award en 1989.

4AD fue el sello de unos cuantos grupos emblemáticos y atípicos –Cocteau Twins, Bauhaus, Pixies, The The, Tindersticks, The National-, no es de extrañar que le correspondiera darle luz al Coro búlgaro. Son sólo dos discos, pero no dejan de ser íconos de una época en la que la sensibilidad, la elegancia y la belleza importaban más que ahora. Como soy consciente de lo difícil que resulta convencerte por escrito, te dejo con el volumen II. Escucha los temas 2, 10 y 12. Y luego el resto. Estas voces, por dios. Son conmovedoras. Hermosas. Luego qué más da…

  

  

Escucha entero el volumen 2 de El Mystère des Voix Bulgares

The Killers – Hot Fuss

Mormon’n’Roll! Qué cosas pasan… Si me apuro algún día tendremos grupos de wahhabismo’n’roll y de haredim’n’roll. Bueno, puede que aquel día la tierra gire mejor. Como decía mi amigo Darth, “Cuan poderoso es el lado luminoso del rock’n’roll!”. Aunque, se rumorea que Darth bebía, y que se le iba la olla, que tenía voluminosa.

A lo que iba, después del tercer disco de The Killers, que en total representaron cerca de 15 millones de copias vendidas en el mundo, se empezó a saber que el amigo Brandon Flowers era mormón, por sus padres, y también por convicción propia. De repente empezamos a mirar los discos en cuestión de otra forma, con una pregunta punzante: puede el miembro de una iglesia que prohíbe el alcohol -entre otras cosas-, hacer buen rock’n’roll? Porque en el fondo el tema es ese, el rock se rige por unas reglas, aunque no escritas, sí admitidas por todos sus maestros y alumnos: no hay rock sin un buen whisky/cerveza/ginto/vino/ron/vodka –que cada cual elija su brebaje preferido-. Bueno, eso creo yo.

Brandon era el sexto hijo de una pareja de mormones de Henderson, cerca de Las Vegas. Mormón suena casi lindo e inofensivo, aunque no deja de ser La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ya, bueno, mientras sigan inofensivos… El bueno de Brandon tenía un hermano de doce años mayor que él, que curiosamente logró introducir música subversiva en casa: The Smith –con el cretino de Morrisey-, The cure –del genial gordinflón-,  The CarsRick Ocasek for President-. Pero su decisión de vivir por y para la música la tomó un día que iba camino de la universidad, al escuchar en el coche Heroes, de Bowie.

Hot Fuss

En 2001, después de un primer intento con la banda Blush Response, empieza a formar la banda que le llevará a reconsiderar su vida –aparte de llenarle los bolsillos-, The Killers. Contestó un anuncio del guitarrista Dave Keuning, que buscaba gente con gustos similares, dúo al que se terminaría uniendo, después de algunas entradas y salidas de auto proclamados músicos, el batería Ronnie Vannucci, y el bajista Mark Stoermer. Decenas de pequeñas actuaciones en bares de Las Vegas después, firman con un sello inglés en 2003. Ese mismo año, la banda edita un primer single, Mr. Brightside, del que se enamora Zane Lowe, DJ y presentador de la BBC inglesa, que lo coloca rápidamente en el #1 de su ranking. Empiezan a dar conciertos de más de 25 personas por todo Londres, y de vuelta a los US, por todo Nueva York, donde público y medios les alaban. El primer álbum del grupo, Hot Fuss, sale en junio de 2004. Y triunfa. Siete millones de discos vendidos, #43 de la lista Rolling Stones de los cien álbumes de la década, #1 en los charts británicos, US y australianos, el quinto disco más reciente en estar incluido en el famoso libro “1.001 discos que hay que escuchar antes de morir”. The Killers se convierten de un día para el otro en las nuevas estrellas del rock indie, pero a Brandon, lejos de subirle a la cabeza su nuevo estatus de rock star que hace desmayarse a las chavalas, recapacita y decide volver a aplicar los preceptos de la Iglesia de sus padres: deja de salir de fiesta y de beber alcohol. Encadenan giras, conciertos, promociones, sacan otros tres discos que venderán muchos millones de ejemplares, hasta que Brandon decida separarse de la banda para iniciar una carrera en solitario. Es más o menos donde se le pierde el rastro. He llamado a la Iglesia, pero dicen que “ni flowers”. Brandon, vuelve, que hay leche de soja.

Escucha entero Hot Fuss, de The Killers