Black Eyed Peas – Elephunk

2003. Cuando Will.i.am y sus comparsas Apl.de.ap y Taboo –mira, cierto, cada cual se puede llamar como le venga en gana, incluso de la forma más ridícula posible- ya llevan casi dos años preparando la grabación de su cuarto disco, Elephunk, se dan cuenta de que la canción Shut Up se merecería una voz femenina –“y a ver si pillo cacho”, pensaría el Willy. Inicialmente se lo proponen a Nicole Scherzinger, ahora líder y cantante de Pussycat Dolls, pero ella rehusa la oferta alegando un compromiso anterior con Eden’s Crush, una girl band procedente de un programa TV US -oye, yo te lo cuento aunque igual te lo sabes ya todo, pero es que a mi me suena a chino y me voy enterando poco a poco-. Total, vaya manera de cagarla, amiga Nicole, tu lugar en el olimpo lo ocupa una que no se lo pensó dos veces, la Fergie. Porque vale que Pussycat Dolls ha tenido éxito, pero Black Eyed Peas ha tenido éxito, ventas multimillonarias, reconocimiento internacional, premios, y hasta respeto.

El olimpo es el lugar de veraneo perpetuo de pocos. Para llegar allí, no hay tarjeta VIP que valga. Hay que demostrar tener bastante talento y mucha suerte. Los ya mencionados arriba empezaron a probarla en 1988, con un grupo de rap llamado ATBAN Klann –atban por A Tribe Beyond A Nation-, con DJ Motiv8 y Mookie Mook –la cosa no mejora con los nombres-. El grupo firma con el sello del rapero Eazy-E, Ruthless Records, y graba un disco, Grass Roots, que nunca fue publicado debido al fallecimiento del dueño de la discográfica. En 1995, cambian de nombre y pasan a llamarse Black Eyed Pods, y luego Peas –mucho más claro-. Sacan dos álbumes con el sello Interscope Records, Behind The Front y Bridging The Gap. Ambos álbumes reciben muy buenas criticas, pero se quedan en el mercado rap hip hop.

Elephunk

Ahí es cuando la suerte decide darles un empujón, en la persona de un tal Giuseppe Mezei -se cree saber que multimillonario, amigo de toda la vida de Slash, guitarrista de Guns N’ Roses-, que, al conocerles, se queda impresionado por el talento de la banda y decide financiar el tercer disco. Quién c… es Giuseppe Mezei –otras veces escrito Mazzei-? No lo sé! Hay poquísima información sobre este señor, su nombre sale muy pocas veces relacionado con el de Black Eyed Peas. A ver si va a ser una mentira, no sería la primera en la historia de la música popular.

Con este tercer disco, el estilo de la banda evoluciona bastante, se suaviza. Mezcla con mucha variedad y originalidad rap, hip hop, pop, funk y R’n’B. Es el último disco de la banda que conserva una gran sinceridad; los siguientes, aún con enorme talento en algunas canciones, serán claramente productos pensados para el gran público y las macro actuaciones. Elephunk vendió nueve millones de discos en todo el mundo, desde su fecha de publicación hace diez años. Varios de los temas del disco fueron #1 de las listas de ventas en muchos países, incluido España. Y yo enterándome mucho tiempo después, cuando arrasó el siguiente disco, Monkey Business –ya, a veces pasa-. Y la Fergie cantando en toda las canciones menos tres, cuando inicialmente sólo iba a hacer un dúo en Shut Up. Incluso tiene su fotito en la portada. Y la Nicole dándose cabezazos de rabia.

Todo el disco es brillante, y muy variado. Contiene el casi mega hit Where is the love, acompañado por Justiniano Lago Maderero –a ver si adivinas quién es-. Y Sexy, con el bonito sampling de Insensatez, de Joäo Gilberto y Antonio Carlos Jobim, con letra de Vinicius de Moraes, de 1961, una de las canciones brasileñas más emblemáticas de la Bossa Nova.

Elephunk. Un disco alegre, falta hace.

 

 

Escucha entero Elephunk, de Black Eyed Peas

 

Billy Paul – Me & Mrs Jones

Refinado, elegante, voz cálida –aunque como un Barry White que se hubiera dejado algo en las puertas del ascensor-, figura del soul, demasiadas veces olvidada injustamente, Billy Paul, que empezó como jazzman, fue uno de los grandes de la soul funk pop de las décadas de oro para el género, 60 y 70’s. Y pienso daros una oportunidad, en tres canciones, de corroborar lo que acabo de decir. De paso ver si estáis atentos.

Muy chiquitín, gracias a una madre apasionada de música, gran compradora de discos –para compensar los que descargas tú, ays-, adquiere rápidamente una soltura frente al micrófono. A los doce años ya estaba cantando en programas radiofónicos de la ciudad de Filadelfia, de donde era. Se ganó a pulso el derecho a producirse en clubs de la ciudad y luego a nivel nacional, en pequeñas giras durante los años cincuenta, en las que tuvo la enorme suerte de actuar antes o con artistas como Charlie Parker, Miles Davis, Nina Simone, Dinah Washington y otros muchos artistas de jazz consagrados.

Billy Paul

A principios de los 70’s –ya, se lo tomó todo con calma-, después de montar trios, bandas y formaciones, grabar y publicar tres álbumes, da en el clavo con un hit planetario, Me & Mrs Jones. Tres semanas seguidas #1 en los charts US a finales de 72, dos millones de copias vendidas en una nada, para una enorme canción soul, un clásico entre los clásicos, y eso que habla de adulterio. En el vídeo original –que no llega ni al millón de views en youtube, vergonzoso-, el amigo Billy tiene un porro en la boca que alucinas, hecho con un mínimo de 60 hojas del mejor OCB. Hoy subes un vídeo en el que se te ve fumar un canuto, y a los catorce minutos tienes a cincuenta agentes del CNI destrozando tu puerta para llevarte a no sé sabe qué agujero negro de los limbos sin mapa. Cuánto hemos regresado, da miedo.

Después de saborear algunos años un papel inesperado de estrella, vuelve a marcar pautas, con una versión I N M E N S A de Your Song, de Elton John. La cumbre de la música soul pop groove funk. Puedo escucharla diez veces seguidas sin cansarme –de hecho ya van cuatro mientras escribo este post-, con este tema bailaré igual hasta que se apague la luz. La canción perfecta, que me da una alegría como pocas, más aún que A Funky Space Reincarnation, del gran Marvin Gaye. Ayayayayaaaaaaa…

Y por último, War of the gods, regalo extra del post de hoy, una canción increíblemente bonita, de cerca de diez minutos –merece la pena esperar los 2’50” de intro, créeme-. Empieza como una hermosa balada melancólica, termina de la mejor manera posible, funk alegre y energizante.

Billy Paul, ochenta años el año que viene. Sepas que tienes un fan aquí en Madrid. Ve en paz, eres un puto crack.

 

 

Escucha las mejores canciones de Billy Paul.

Janelle Monáe – The Archandroid

Hay quien llegó a decir que Janelle Monáe era la Lady Gaga negra. Por dios, esto me hace saltar. Cómo comparar a una artista de verdad con un producto marketing, la soul/funk/R’n’B con el pop de supermercado, la clase con las provocaciones de dos duros del bodrio rubio. Y aunque no venga a cuentas, Janelle Monáe es terriblemente sexy y guapa. Lady Chaterley vs Anastacia Steele. Mañana se publica el tercer disco de Janelle Monáe, día en el que la Gaga lucirá su nuevo traje hecho con veinte kilos de plumas de oca y mermelada de fresa, a ver si el ridículo sigue sin matar. Que la farsa te acompañe, Gaga.

Janelle Monáe es Cindi Mayweather. Nacida en la cuna de Dorothy del Mago de Oz -Kansas-, Janelle también pronto se inventa un mundo en el que ilustrar sus miedos por un mundo que se deshumaniza. Así es cómo nace Cindi Mayweather, mujer android, personaje principal de los dos álbumes de la artista. Cindi representa a los “otros”, los nuevos blancos del odio y la ira de los humanos –hoy unos cuantos pueblos o etnias se alegrarían de que “algo” les sustituyera en el  papel de víctimas-. En su primer disco, Metropolis The Chase Suite, de 2007 -disco conceptual con inicialmente sólo cinco temas, aunque luego se reeditaría para incluir más canciones, hasta ocho según las ediciones-, Janelle relata la huida de Cindi, rebelde con causa y alma por haberse enamorado de un humano. El disco retiene la atención de los medios y recibe muy buenas críticas, pero el público no sigue. A la artista de veintidós añitos, no le preocupa, ya que ni pensaba que se fuera a distribuir, siendo su idea inicial ofrecer su descarga desde su web. Pero pasó por ahí Sean Combs, dueño del sello Bad Boy Records, que la quiso nada más verla en Myspace, y declaró : “me gustó su mirada, me gustó que no se viera su cuerpo, me gustó su forma de bailar, me gustó su diferencia”. Y lo publicó.

The ArchAndroid

En 2010, se edita su segundo disco, The Archandroid. Inspirado en novelas y películas de ciencia-ficción, como Metropolis de Fritz Lang, contiene dieciocho canciones en las que Cindi se ha convertido en el mesías de los Androids. El universo Cindi no deja de ser un pretexto para denunciar el sistema clasista y la segregación racial o social existentes en el mundo -está muy comprometida políticamente, maneja unos conceptos y defiende unas ideas que la Gaga no podría entender de atreverse alguien a explicárselos-. Cada canción es una pequeña pieza de orfebrería de soul, funk, dance, r’n’b, pop, energizantes muchas, emocionantes otras, con influencias tan variadas como Prince, Erykah Badu, Stevie Wonder, Outkast, John Barry, etc. Setenta minutos tan extravagantes y creativas como coherentes, en los que pasa de un estilo a otro con una facilidad y un talento de otro planeta. Los medios especializados le otorgan todos las máximas notas, hasta Pitchfork se deja convencer por el talento de la cantante, dándole un 8,5 de 10. Baila como una reina –ver moverse sus pies hipnotiza, sus piernas son como de goma-, y tiene una voz suntuosa. Y estos ojos negros, ays…

Mañana, tercer volumen de la saga Cindi. Todo apunto a un disco de nuevo de alto vuelo.

 

 

Escucha The Archandroid, de Janelle Monáe

The Christians – The Christians

El nombre del grupo no fue una intentona subliminal de la Conferencia Episcopal de apartar nuestras almas del fango inmoral del rock, simplemente los miembros fundadores se apellidaban así. Roger, Garry –el calvo con gafas negras a lo Morfeo- y Russell, Christian, tres hermanos de una familia de once, con padre jamaicano y madre inglesa. Como en el 99% de los posts de este blog, estos tres cantan desde muy pequeño, a capella, temas procedentes del repertorio de la soul y el R’n’B de los 60 y 70’s, y se producen cada vez que pueden, bajo el nombre de Equal Temperament y más adelante Joe Public.

Ahora toca el momento varita mágica, como tanto te gustan, ja. Un día, les ofrecen participar en programa de tele local –estamos en Liverpool, 1983-, en el que cantan la famosa canción de Cole Porter, So in Love –interpretada por decenas de cantantes desde 1948, busca la de Ella Fitzgerald en Youtube-. El programa lo pilla de casualidad un tal Pete Fulwell, manager de varios grupos como It’s Immaterial y Black, que, impresionado por la calidad vocal del cantante, decide apuntar seguirles sus aventuras, por si las moscas. Y se olvida. Un año después, tachaaaan, se sube a un taxi, cuyo conductor no era otro que el hermano menor de los Christian. En esa época, Pete Fulwell está trabajando en la grabación del primer álbum de It’s Immaterial, Life’s hard and then you die. Organiza un encuentro entre los hermanos y el arreglador y guitarrista, Henry Priestman, quien les pide que hagan los coros en uno de los singles del disco, Ed’s Funky Dinner. A partir de ahí empieza una colaboración creciente entre los cuatro músicos; componen y ensayan canciones propias, y deciden lanzarse a la aventura como The Christians.

The Christians

En 1986 envían demos de su trabajo a varias discográficas, firmando finalmente con Island Records. En enero del año siguiente, se publica el primer single de una serie de cinco que logran entrar en los charts británicos. Forgotten town, Hooverville, When the fingers Point, Ideal World y Born Again. Cinco éxitos que permiten al disco –del mismo nombre que la banda- vender sólo en UK más de un millón de copias y subir hasta el #2 del top álbumes. Para Islands, es el record de ventas para un primer disco. Acostumbrados a cantar a capella desde siempre, los juegos de voces de Garry Christian y sus hermanos, cálidas a la vez que un poco roncas, hacen maravilla. Acompañadas por una impecable mezcla de música soul, pop y funk, las canciones de The Christians triunfan en toda Europa. El típico disco que le gusta incluso a tu suegra –o cómo marcar puntos fácilmente-.

En 1988 realizan una versión desinteresada del Harvest for the world, de los Isley Brothers. El vídeo –una compleja animación muy efectiva-, premiado con varios awards, arrastra la canción hasta el #8 en los charts, y permite recaudar un dinero íntegramente destinado a organizaciones caritativas. En 1989, colaboran con ex artistas de la ciudad –Paul McCartney, Holly Johnson, etc-, interpretando una versión del bonito tema Ferry Cross The Mersey, de Gerry and the Pacemakers (1965). La canción se queda varias semanas en lo más alto de las listas UK, mientras el producto de las ventas fue a parar a una asociación creada para ayudar a las víctimas de la tragedia del estadio de Hillsborogh en Shefield (1989), en el que murieron 95 personas.

En 1990, publican su segundo álbum, Colour, con el que repiten triunfo. Pero la banda no aguantó mucha más presión; los miembros empezaron a irse, llevándose parte de la receta y la inspiración. The Christians, dos bonitos discos emblemáticos de la época –te dejo con el primero-. Luego llegaría Seal, con el terreno allanado.

 

Escucha entero The Christians, de The Christians

 

James Brown – Live At The Apollo

La vida de James Brown había empezado de la peor forma posible, y terminó igual. Por lo menos entre ambos extremos vivió como el dios que fue, padre del funk, padrino de la soul, hijo del rythm & blues y del góspel. No fue sólo por sus canciones y sus bailes, sino por lo influyente y revitalizador que fue, y lo totalmente entregado a la causa de la música. Una figura del siglo XX, una leyenda y un mito. Amen.

No se sabe a ciencia cierta cuando nace. Él dice que en 1933, pero se cree que fue más bien cinco años antes. Eso sí, nace en un entorno de pobreza radical en el sur de los EEUU. Su madre le abandona al poco de nacer y se le entrega a una tía. Para ayudar a subsistir a su familia de adopción, trabaja de niño en los campos de algodón o como limpiabotas. Pero de adolescente se mete en problemas con la justicia, con dieciséis años le encarcelan en un centro de detención juvenil por un ataque a mano armada. Durante su estancia en el centro, monta una banda góspel con otros tres colegas de rejas, iniciativa que le va cambiar la vida. En un partido de baseball entre el equipo de la cárcel y uno del exterior, conoce a Bobby Byrd, un músico de soul y R&B, que, con la ayuda de su familia, obtiene una puesta en libertad bastantes años antes de lo que marcaba su condena. Estamos en 1956, Bobby Byrd le acoge en el seno de su banda Avons, la rebautizan The Famous Flames y arranca la leyenda James Brown.

Ese mismo año sacan el single Please Please Please, primer éxito del grupo, con más de un millón de copias vendidas. James Brown empieza a deslumbrar. En cada actuación canta como si se jugase la vida en ello, esto es soul señores! Ningún otro artista en la historia de la música popular ha dado tanto a su público como él. Y sus pies, tremendos. Cuando baila, tienen vida propia, se mueven de forma frenética –Michael Jacson le “copiará” bastante años más tarde-. El cantante es carismático, gusta tanto a negros como a blancos, las chicas gritan y se desmayan sin importar el color. Eclipsa por completo a Bobby Byrd y todos se convierten en sus músicos, encantados del rumbo que James Brown está dando a la aventura.

Apollo

Hacia finales de 1962, James Brown quiere sacar un álbum Live. Sabe que es en los conciertos que se gana su fama de showman como nadie. Pero su discográfica no está de acuerdo. Alega que un disco Live sin canción nueva que proponer no va a funcionar, y se opone. James Brown y los músicos de los Famous Flames financian ellos mismos la grabación de la actuación que dan la noche del 24 de octubre de 1962, en el Apollo Theater de Harlem. La discográfica termina aceptando editar el disco, a principios de 1963. Live at The Apollo es un monumento a la música en general, a la soul en particular, se quedó 66 semanas en los charts americanos. Rolling Stone lo clasificó en el #25 de su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. La librería del congreso de EEUU lo eligió con otros 49 discos para figurar en el Registro Nacional Musical –National Recording Registry-. Luego James Brown seguirá sacando enormes hits –Sex Machine, I got you (i feel good), It’s a man world, etc-, logrará lo impensable al conseguir que Michael Jackson y Prince suban a tocar con él durante un concierto, interpretará el papel de un cura loco en The Blues Brothers, pero no evitará recaer en muchos líos de drogas y violencia de género que desgraciadamente mancharán su fama. Por mi que está perdonado este artista inmenso e imprescindible.

 

Escucha entero Live at the Apollo, de James Brown

 

Marvin Gaye – A Funky Space Reincarnation

Marvin Gay Sr era pastor, o reverendo, como se le quiera llamar. Como tal predicaba el amor en las sesiones de la congregación pentecostalista conservadora a la que pertenecía. Luego en casa pegaba a bofetones a su hijo, Marvin Jr. Y cuarenta años más tarde también le mató, con una escopeta. Uno se hace viejo. House of God, se llamaba la congregación, casi secta, por el estricto respeto a unas normas absurdas de ética moral, como, por ejemplo, ¿cómo maltratar a su hijo?. Y obligarle a abandonar el atletismo, su pasión, por la música. Ahí no le defraudó su hijo, a Marvin más tarde se le apodó el “Prince of Soul”, pero no tuvo tiempo de ser el King.

Desde muy pequeño aprendió a cantar en el coro de la “iglesia” de su padre. Y a tocar ciertos instrumentos, el piano y la batería principalmente. Pero las relaciones con su progenitor se deterioraron rápidamente, y después de coquetear con una primera banda llamada DC Tones, se largó de la Casa de Dios para introducirse en Casa de Elvis. Un dios por otro. Primero The Funk Brothers, luego The Rainbows, The Moonglows y por fin The Marquees. En paralelo se casa con una tal Anna Gordy. Bingo, ella es hermana de un tal Berry Gordy, propietario del pequeño sello Tammi, que poco tiempo después pasa a llamarse Tamla Motown. Berry acoge a Marvin, primero como batería de Smokey Robinson & The Miracles, luego como vocalista y cantante para otros artistas. Probó suerte como solista, pero sin mucho éxito. Siguió una época de duetos con las estrellas del sello, Mary Wells, Kim Weston y Tammi Terrell. Con esta última entabló una relación de profunda amistad, grabaron algunas perlas de la soul como Ain’t no mountain high enough, inmenso tema intemporal. Seguirían otros hits como Your precious love o This world were mine, pero un día en plena representación Tammi se desmayó en los brazos de Marvin. Se le diagnosticaría un tumor cerebral que acabaría con su vida tres años más tarde. Después de la muerte de la mujer de la que dicen que fue algo más que una amiga, Marvin Gaye cae en una depresión severa, de la que tardó años en recuperarse.

Y lo logró de la forma más sensacional, sacando hits tras hits. I Heard it through the Grapevine –1968, cuatro millones de copias vendidas, #1 del Billboard Hot 100-, How Sweet it is y la irrepetible What’s going on -1971, #4 de la lista Rolling Stones de las 500 canciones más grandes de todos los tiempos-. Nunca una canción había tenido un título tan actual como este, ¿verdad? What’s fucking going on?

Gaye

Luego se metería con drogas, divorciaría, saldría de la Motown, se enamoraría de una niña de 17 años, sacaría más álbumes, crecería más y más su fama, hasta aquella fatídica noche del uno de abril de 1984. Iba a cumplir 45 años al día siguiente. Antes de ello, le daría tiempo a sacar una última joya, en el doble álbum Here my Dear, de 1978, que tuvo que realizar para saldar cuentas con su ex esposa. El álbum tardó mucho en ser aceptado y favorablemente criticado, y es cierto que hay que escucharlo bastantes veces antes de pillarle el truco. Pero en el disco 2, cara B, está A Funky Space Reincarnation, un tema de más de ocho minutos de duración, letra delirante de viaje en un universo paralelo en el que es piloto de una cama del espacio, funk en estado de gracia. Enorme…

Escucha entero Here, My Dear, de Marvin Gaye

Red Hot Chili Peppers – Blood Sugar Sex Magic

Red Hot Chili Peppers. A veces el talento y la perseverancia no lo son todo, muchas carreras han resultado exitosas gracias a un detalle tonto, divertido o desgraciado, el azar, o simplemente la decisión correcta en el momento adecuado. En el caso de los Pimientos Rojos Picantes, es una mezcla de todo un poco. En una de sus primeras actuaciones en directo, en un cuchitril de LA, allá por el 1983, los cuatro miembros de la banda, que todavía se llama Tony Flow and the Miraculously Majestic Masters of Mayhem, después de ver como las strippers les están robando el protagonismo, deciden, bajo los efectos del LSD, aprovechar una pausa en el show para volver al escenario en pelotas, tan sólo vistiendo un calcetín para tapar su pene. No conocen el éxito de inmediato, no, pero es cierto que durante meses el rumor de la anécdota les ayuda a repetir conciertos por todo Los Angeles, llenándose las salas mayormente de chicas -haciendo que miraban para el techo eh?-.

Luego pasan dos o tres años durante los que la banda, que se ha rebautizado Red Hot Chili Peppers después de entender que con un nombre así no iban a ninguna parte, pasa por bastantes desgracias. Salen parte de los músicos justo cuando se preparaban a grabar su primer álbum, entran otros que no encuentran su sitio ni el sonido deseado, vuelven los que habían salido, sacan discos que no satisfacen a nadie, ni al público y menos a la crítica, que carga contra estos blancos que hacen rap y funk, salen de gira desastrosa, sacan otro disco con la misma acogida mala. Lo que no se les puede quitar, es la perseverancia. Cualquier hubiera tirado la toalla –o el calcetín-, ellos no.

En 1986, por fin logran recomponer la banda de los principios y sacan un nuevo álbum, el tercero, The Uplift Mofo Party Plan. La letra de algunos temas huele a sexo, como en otros muchos discos de rock, pero corren nuevos tiempos en los US con Reagan de inquilino de la Casa Blanca. Dos años antes, la ex mujer de Al Gore –¡demócrata!-, con otras tres mujeres de políticos yanquis, crea el Parents Music Resource Center, un grupo de presión que intenta suprimir los contenidos sexualmente explícitos en la música. Se van a “cebar” con una de las canciones del disco, Party In Your Pussy, y conseguir que no solo se le cambie el nombre –Special Secret Song Inside– sino que además se le pegue, por primera vez en la historia de la música popular americana, la famosa advertencia de risa “Parental Advisory Explicit Lyrics”. Lógicamente, este hecho ayuda las ventas del disco, que llega al medio millón de copias, cuando los dos anteriores no habían superado los 25.000.

Sin embargo las desgracias no paran ahí. En 1988, durante la gira por Europa que sigue la salida del tercer álbum, crecen los problemas ligados a las drogas. Hillel Slovak, guitarrista del grupo en aquel entonces, intensifica su consumo de heroína. Logran terminar la gira pero a la vuelta, en junio, fallece de sobredosis. Su amigo y batería, Jack Irons, decide dejar el grupo en ese momento. Sin embargo, Anthony Kiedis, el cantante, y Flea, el bajista –aquel que participó en la grabación de una de las joyas presentadas en este blog, de Cheika Rimitti-, no se dan por vencidos y los sustituyen por otros dos músicos. Uno de ellos es el joven John Frusciante, guitarrista virtuoso de tan solo 18 años, que forma parte de la historia del grupo por todo lo que aportó. Sacan un cuarto disco, Mother’s Milk, que se convierte en el primer disco de oro de los Red Hot.

red

Sin embargo la gloria llega con el quinto, Blood Sugar Sex Magic, editado en 1991. El sonido es nuevo, al funk/rap de siempre los músicos integran rock duro, casi heavy metal. Parte de los temas del disco nacen de sesiones de jams en las que improvisan. Así crean Give It Away, el mayor éxito de los Red Hot hasta la fecha, que nace de una línea de bajo que se inventó Flea en el estudio, al que poco a poco los demás añadirían su parte, hasta la voz de Kiedis y el famoso estribillo Give it away give it away give it away now, casi íntegramente improvisado. En el álbum también destaca Breaking the Girl, la única de la banda en treinta años de carrera. Seguirán otros cuatro discos, hasta el último de 2011, I’m With You, pero Blood Sugar Sex Magic quedará como el mejor de los Red Hot. No por nada se habrá vendido quince millones de copias de él.

 

 

Escucha entero Blood Sugar Sex Magic, de Red Hot Chili Peppers.