Wagner – Tannhäuser

No ha gustado mi post de ayer. No tanto por desviarme de la línea del blog –música, sólo música-, sino por pintar de forma catastrofista el día de mañana. A nadie le gusta escuchar como suena a rebato a lo lejos cuando sólo aspiramos a ser medianamente felices, por muy difícil que nos lo pongan. Pero llevamos algunos lustros acercándonos genéticamente a la avestruz, cuando el bicharraco esconde la cabeza bajo tierra. Tampoco pretendía llamar especialmente la atención, en el fondo nosotros los simples mortales no dejamos de ser meros espectadores y sufridores de lo que se cuece ahí arriba en las altas esferas –“que hagan lo que quieran mientras la cerveza este bien fría”-. Y de verdad no era una llamada a almacenar en casa quintales de pasta, arroz y azúcar, por lo menos no hasta que yo haya hecho mis propias reservas. Juas.

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