El doce de junio pasado, publicaba un corto post sobre The Walkmen, aquel grupo de rock que siempre ha ido a destiempo y no ha logrado nunca coger el tren bueno –léase él de la fama, donde se subieron Strokes, Libertines, o White Stripes-. No “gozan de reconocido prestigio”, como dicen en las biografías malas. Pero a Fiouck le gustan los patitos feos y los calimeros, aquí caben todos los almas perdidas, siempre y cuando sean sinceros en su propósito. Era el caso de The Walkmen.
Hamilton Leithauser – Black Hours
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