John Mellencamp – The Lonesome Jubilee

Cuarenta millones de álbumes vendidos, veintidós top 40 en los US, siete #1 en la lista Mainstream Rock Tracks de su país –record hasta la fecha-, nominado a 13 grammys, incluido en el Rock’n’Roll Hall of Fame en 2008, rey del folk rock. Springsteen? Tom Petty? Bob Seger? Dylan? Na. Y si no fuera por el título del post arriba, lo más probable es que no se te ocurriría nadie más. Porque John Mellecamp no ha sido nunca una estrella como otros. Es más, casi toda su vida ha sido comparado con esos otros, en especial con el Boss. El Bruce Springsteen del pobre se le llamaba, por su fiel compromiso con los más humildes, la América de los obreros y los más modestos.

John Mellencamp nace en el campo, en un pueblo llamado Seymour, Indiana, en 1951. Aunque fue siempre muy discreto sobre su infancia y sus orígenes, se sabe que sale de un entorno muy rural, de estos donde aprendes rápido que va a tocar trabajar y y luchar a diario. De niño se le tuvo que operar de un trastorno llamado espina bífida, del que sale perfectamente. Desde muy joven se sintió atraído por la música, y ya con catorce años tenía su primera banda, Crepe Soul. De carácter rebelde, pronto las autoridades locales aprenden a lidiar con él, sus borracheras y peleas. Con dieciocho años, se marcha del pueblo con su novia embarazada, Priscilla Esterline –John Mellencamp será padre en 1970, y su hija, Michelle, dará a luz diecinueve años más tarde, convirtiendo al músico en abuelo con tan sólo 37 años-. Se casan, viven durante algunos años de pequeños trabajos, y terminan mudándose a Nueva York en 1975 para cumplir con su sueño de vivir de la música.

En la gran manzana, le descubre el manager de David Bowie, Tony De Fries, que le rebautiza Cougar –él no quería, pero le dieron a entender que era esto o nada- y le hace firmar un contrato con el sello MCA. Graba un primer álbum que no deja de ser confidencial, Chestnut Street Incident. Graba un segundo disco que De Fries decide no publicar por lo que MCA decide fulminar al músico. Por suerte logra sustituir a su manager por el de Rod Stewart, Billy Gaff, y firmar con otro sello que cree más en él. Lo mandan a Londres para grabar un tercer álbum que sólo se publica en UK, A Biography. Contiene una canción que se convierte en exitazo en Australia, I Need a Lover, que Pat Benatar versiona en su primer disco In The Heat Of The Night. La canción vende más de un millón de copias. John Cougar se empieza a hacer un nombre.

De vuelta a Estados Unidos, saca dos álbumes más, de los que se extraen algunos singles que entran en los charts, avergonzando a su autor, que dirá de ellas algunos años más tarde “eran canciones pop estúpidas, no hay que darlas más crédito”. En 1982, se edita el disco American Fool, con dos canciones que hacen historia –bueno, la de Mellencamp-, al subir ambas en lo más alto de las listas, Hurts So Good y Jack & Diane. Con el éxito –cinco millones de copias vendidas- obtiene de su discográfica el poder asociar su apellido a su nombre de artista, y se convierte en John Cougar Mellecamp cuando sale su séptimo disco, Uh-Huh. Para la grabación, logra asociarse con algunos músicos que en Rolling Stone se calificó como “la banda live más poderosa y versátil nunca reunida”. Sigue una gira triunfal por los US. Pero sigue siendo el otro Boss, o el otro Bob.

Paper

En 1985 sale Scarecrow, que sube hasta el #2 de las listas, con cinco singles que entran en el top 40 y un sonido “country alternativo” novedoso. En esta época Mellencamp se engrandece al lanzar, con la ayuda de Willie Nelson y Neil Young, los conciertos benéficos llamados Farm Aid, destinados a recolectar fondos para los más damnificados del mundo rural. Pero es con su noveno disco, The Lonesome Jubilee, publicado en 1987, que Mellencamp deja de ser el “otro”. Primer disco con su verdadero nombre, The Lonesome Jubilee le convierte esta vez en el estandarte, el artista con el que los demás se comparan. Tras nueve meses de grabación y arreglos, se edita el álbum más emblemático de la carrera de Mellencamp. Éxito de ventas en muchos países, es ante todo su obra más personal, más comprometida. La voz de los pequeños, los olvidados. Historias de sueños rotos, ilusiones truncadas, oportunidades perdidas. Abre el disco la bomba Paper in Fire, #1 en los US cuando salió. Wow, cuánto me gusta esta canción. Rock’n’Roll.

 

 

Escucha Paper in Fire, de John Mellencamp

The Byrds – Mr Tambourine Man

The Byrds –volatyl en español- son unos listillos como pocos en la historia de la música popular. Llevaban ya algunos años tocando en Los Angeles en una banda llamada The Jet Set, hacían música folk, y como tal eran grandes admiradores de Bob Dylan –y también de los cuatro sosos de Liverpool-. Un día de 1964, estando con él bebiendo leche de soja y fumando marlboro light, interpretan una versión de un tema que Dylan todavía no había publicado, Mr Tambourine Man, que supuestamente se iba a incluir en su próximo álbum de estudio, Bringing It All Back Home. En contra de todo pronóstico, Dylan se entusiasma por la versión electrificada que The Jet Set pensaba sacar en breve, y les da su beneplácito.

The Jet Set era Jim McGuinn –guitarra, banjo, voz, procedente de The Limeliters-, Gene Clark –pandereta, armónica, guitarra, The New Christy Minstrels-, y David Crosby –guitarra, voz, Les Baxter’s Balladeers-. Este último será también famoso algunos años más tarde por ser miembro de la banda Crosby, Stills, Nash, Furay, Tork, Coolidge, Russel, Campbell, Lewis, Ready, Hathaway & Young -¿me he pasado?-. Fortalecidos por la bendición de su amo, se lanzan desesperadamente en busca de otros dos músicos para completar la formación, una discográfica para editar el disco, y un nuevo nombre. Rápidamente se integran Michael Clarke –batería- y Chris Hillman –bajo, mandolina-, firman con Colombia gracias a una recomendación del mismísimo Miles Davis, y pasan a llamarse The Byrds. En enero del año siguiente, entran en los estudios del sello, para grabar su primer single, con Mr Tambourine Man en la cara A, y I Knew I’d Want You en la B. Mientras esperan a que el tema se publique, se hacen clientes regulares de un nightclub de LA, donde entablan amistad con una pandilla de jóvenes que algunos años más tarde les ayudará a relanzar una carrera en entredicho, con Peter Fonda, Jack Nicholson, Sonny & Cher como miembros destacados.

The Byrds

El single sale el doce de abril de 1965, tres semanas después del álbum de Dylan donde se encuentra el tema original. Este es acústico y dura 5’29”, guitarra y voz únicas, para una de las canciones folk más importantes del repertorio de Dylan. La de The Byrds sólo dura 2’30” y es interpretada con guitarras eléctricas. Con esta versión nace una nueva rama en la música popular, el folk rock. Es una canción hecha para los superlativos: ambas versiones alcanzan el #1 de los charts US americanos, consiguiéndolo además la de Dylan en UK. Con el Walk This Way de Aerosmith y Run-D.M.C. y el Blue Suede Shoes de Carl Perkins y dios Elvis, Mr Tambourine Man es la única canción en aparecer dos veces en la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos establecida por Rolling Stones. Ambas han entrado en el Rock’n’Roll Hall of Fame, y ambas han permitido que sus respectivos álbumes suban hasta el #6 de las listas de venta. Empate. Aunque convendría no olvidar quien es el creador de la canción.

El mismo año, The Byrds encadenan con un segundo disco, Turn! Turn! Turn!, repitiendo un modelo que les ha ido muy bien con el primero: el single que vende y les convierte en reyes del mambo es otra versión, la de la canción Turn! Turn! Turn! de Pete Seeger, músico al que le falta poco para cumplir un siglo, pionero de la música folk con Woodie Guthrie. Luego empiezan los problemas, su tercer álbum –Fifth Dimension– sufre el boicot de las radios, hartas de estas “músicas de yonkies”. El cuarto –Younger tan yesterday– no funciona, se marcha del grupo Gene Clark por su miedo a volar en las giras –haberse metido en The Trayns-, McGuinn se cabrea a menudo con Crosby, y lo peor de todo, dejan el rock por el country. Y publican, y publican, cayendo poco a poco en la mediocridad. Tendrán una última reacción de orgullo, al componer la famosa Ballad of Easy Rider, incluida en la BSO de Eady Rider, con el viejo amigo Peter Fonda, y Dennis Hopper, antes de separarse definitivamente en 1973.

Hop, te dejo con ambas versiones de Mr Tambourine Man. Hala, a currar.

  

  

 

Escucha y compara Mr Tambourine Man, Dylan y The Byrds

 

Lloyd Cole – Rattlesnakes

Vacaciones, día 7. Sol. El otro día le preguntaba a un chaval de por aquí si cabía la posibilidad de que lloviera, contestó que no sabía, que sólo tenía once años. Despreocuparse por el tiempo es un privilegio -si a uno le gusta el sol claro-. Parece que sólo ocurre aquí, así que habrá que repetir. Yo recuerdo de joven haber ido a la playa con jersey, y tenido ganas de matar a todo dios después de una semana de lluvia sin parar. Que luego tardaba la arena otra semana en secar y crecía musgo en la toalla. Como aquel verano 1985; repetimos Biarritz -ver post de ayer-, mal hecho, tocó mal tiempo, menos mal esta vez pasamos de acampar. Acompañó música ad’hoc, otra vez el gordinflón de Robert Smith, y otro mofletudo inglés, Lloyd Cole and The Commotions.

Lloyd Cole

Lloyd Cole irrumpió a finales de 1984 con su primer álbum, Rattlesnakes, en plena ola de música pop elegante, con Prefab Sprout y Aztec Camera de abanderados de un movimiento que hoy pocos recuerdan –Lloyd Cole ni tiene wiki en español-. El disco no arrasó en ventas pero sí en criticas y elogios. Contiene diez canciones -por un total de tan sólo 36 minutos- de folk rock brillante, letra amarga y nostálgica, referencias literarias por un tubo -estudió filosofía en Glasgow durante un año-, con guitarra acústica omnipresente y arreglos pop inteligentes. De mis álbumes preferidos, por mucho que lo escucho no envejece, es una pequeña joya. Luego sacarían otros dos discos, pero yendo de más a menos, antes de separarse en 1989. Desde entonces Lloyd Cole se ha mudado a EEUU, compone y produce discos desde su propia casa, y ha sido de los primeros en acudir al crowdfunding para financiar sus proyectos musicales, contando con éxito con una base de fans en la que me encuentro. Es golfista emérito, y ha sido clasificado #11 en la lista del top 100 de músicos golfistas establecida por la revista Golf Digest, encabezada por Alice Cooper -qué cosas, a años luz de la idea que me hago de un rockero-. Odio el golf. Prefiero los golfos.

 

 

Escucha Perfect Skin, de Lloyd Cole & The Commotions

 

The Waterboys – The Waterboys

Mike Scott no tiene suerte. Con veinte años monta su primer grupo, The Bootlegs, pero en 78 la gente ya está hasta el moño de Bob Dylan, y eso que sacan una formidable versión de la canción “Isis” (tal como la hubiera cantado el Bob de haber metido los dedos en un enchufe). Al año siguiente, monta Another Pretty Face, pero The Fleshtones ya había pasado por ahí (no es buena señal cuando en youtube sólo se encuentran dos audios que suman menos de 6.000 reproducciones), luego se rebautizarían Funhouse (por la canción Fun House de Iggy & The Stooges) pero no mejoró la cosa, y cuando en 83 lanza su primer álbum con The Waterboys, resulta que Simple Minds y U2 ya venden millones de discos.

Pero Mike Scott se consuela sabiendo que es un genio, que detrás de la falta de reconocimiento del público está la consideración de un montón de músicos que dicen haber sido influenciados por The Waterboys. Y porque no sabe que a Fiouck le chifla, que sino se subía por las paredes.

The_Waterboys_Album_cover

En 1983, The Waterboys saca un primer álbum homónimo, de un total de diez. Abre el disco la canción “December”. Siete hermosos minutos, emoción intacta 30 años después. Luego viene un tributo a Patti Smith, A girl called Johnny”, que cuando la escuchas dices “c… eran the waterboys?”, y a continuación “The Three Day Man”, y “Gala”, y… en fin, un disco para redescubrir urgentemente.