The Silencers – Painted Moon

Nacieron escoceses, aunque su patria musical fue la inglesa. Se criaron en Glasgow, pero se hicieron mayores en Londres. Bebían whisky como papá, y té como mama –con el dedito hacia arriba-. The Silencers, toda la problemática del deseo escocés de soltar amarras de UK. Una vieja reivindicación, regularmente rescatada por alguna franja soberanista, pero enseguida olvidada, a los cinco minutos de anunciarse los resultados de las consultas populares. Conozco bien Escocia, un pueblo simpatiquísimo con acento espantoso y comida de otro mundo, con Edimburgo como estandarte cultural y precioso de un país que se busca –teatro de mi primer concierto de The Stranglers en 1980, ya relatado por aquí-. Así que por favor no cambiarme nada, que tengo apuntado volver; Recuerdo con mucha nostalgia alguna tienda de vinilos en las que me deje buena parte el presupuesto de la estancia. Era otra época, The Silencers no era todavía ese grupo que pudo ser, pero que no fue, qué se le va a hacer.

The-Silencers A Letter From St Paul

El grupo lo monta Jimme O’Neill en 1985, con tres comparsas de la diáspora escocesa en Londres, después de una primera aventura musical muy buena, llamada Fingerprintz, pero vana. Influenciados por grupos y artistas tan variopintas como Woody Guthrie y Captain Beefheart, producen un sonido new wave un poco surrealista y disonante, posiblemente fuera del alcance del público de principios de los 80’s. Después de tres álbumes publicados por Virgin –ays el Branson, menos mal que estuvo-, la banda decide tirar la toalla.

Poco después, los mismos músicos deciden emprender una nueva aventura musical. Primero la rebautizan The Silencers. Segundo apuestan por unos sonidos más acordes con sus raíces. Toca la época épica, en la que las guitarras rock no reniegan de unas raíces folk, con melodías y letra pop. En 1986 el grupo interpreta por primera vez Painted Moon, el single con el que logran firmar con el sello RCA.  Después de ello, sale el primer álbum de la banda, A Letter From St Paul, punto de inflexión en la carrera de la banda. El disco tiene un éxito tremendo, rozan los #1 en bastantes países europeos. The Silencers se encuentra de repente en boca de todos, aunque si te soy sincero, aburren como no está escrito. Sólo se salva Painted Moon, que te dejo escuchar. El resto, mira, lo que sea. Hala. Luego siguieron ocho álbumes más. Como si nada.

 

 

 

Escucha Painted Moon, de The Silencers

Deacon Blue – Raintown

Música transitiva. Si Escocia es igual a Whisky, y Whisky es igual a rock, entonces Escocia es igual a rock. Franz Ferdinand, Jesus & Mary Chain, The Silencers, Texas, Travis, Primal Scream, Simple Minds, Snow Patrol están aquí para demostrar el teorema del día. Y por si fuera poco, no olvidemos que los hermanos Young, Angus y Malcolm, míticos fundadores de la banda australiana AC/DC, eran escoceses, de Glasgow –realmente si eres escoces, eres de Glasgow o de Edimburgo, que el resto es turba, barro fósil esencial en el proceso de destilería del whisky, hips-. El cantante de Gun –otro grupo rock escocés, en los 90’s- explicó así la proliferación de bandas en el país: En Glasgow siempre llueve y hace frí­o, la única forma de divertirnos es reunirnos y tocar música. Y beber whisky, listillo.

Antes hubo otras bandas, no tan rock quizás –añadían un poco de agua al single malt-, allá por los 80’s, que propusieron un pop rock más suave, elegante, melancólico –claro, con tanta lluvia y falta de sol, no es de extrañar-. Waterboys, Proclaimers, Fairground Attraction, Wet Wet Wet, Love & Money, música más yankee que inglesa. Hasta The Commotions, el grupo que acompañaba a Lloyd Cole, eran escoceses. Y The Cocteau Twins –leer el post sobre ellos aquí-, con la octava maravilla del mundo, el disco Heaven or Las Vegas.

Deacon Blue

Deacon Blue forma parte de esta segunda lista. En 1987, sale su primer álbum, Raintown, homenaje a su ciudad natal, Glasgow. Un disco de “delicado pop otoñal” como dijeron los críticos, del que se extrajeron dos singles, Dignity y Loaded, que subieron muy alto en los charts británicos. El álbum funcionó muy bien, llegó a vender más de un millón de copias. Dos años más tarde sacan el segundo, pero ya se perfila cierta inconsistencia. Tan sólo destaca el single Real Gone Kid. Aquí en España, en febrero de 2009, llegó a estar #1 en el top venta –no confundir con el top manta- durante tres semanas. Luego se desmadró la banda y siguieron sacando discos pero bastante desapercibidos. Se separaron en 1994, se reunieron de nuevo en 1999, pero los miembros pasan más tiempo bebiendo whisky editando discos solo que trabajando juntos. Sacaron un último álbum en 2012, The Hipsters, pero ni lo he escuchado.

Venga, date un respiro, escucha este disco, es bonito.

Escucha entero Raintown, de Deacon Blue