Chico Buarque – Construçao

Hubo una época, remota y bendita, en la que la vida era mucho más sencilla, jatetu, una época en la que Schweppes no tenía competencia. Cero Patato. No sé aquí, pero en mi país de cuando era joven, cuando pedías un Gin Tonic, no hacía falta añadir nada más, era una Schweppes por descontado y te despreocupabas. Ahora cualquier camarero medianamente espabilado te sirve un catálogo de posibles tónicas más larga que la lista de pretendientes al trono de la calle Ferraz. Y no para ahí la cosa, te describe cada una con todo lujo de detalle, estableciendo maridajes entre ginebras y tónicas y haciendo el poeta con armonías y palabras que no estaban en su diccionario dos horas antes. Y todo eso porque a un ex tres estrellas Michelin le dio por ir de listillo proponiendo una tónica nueva… que sembró el caos. Con lo tranquilo que estábamos en los 80’s, disfrutando de los anuncios TV de Schweppes, que se podía permitir cuñas publicitarias de un minuto, en las que montaban fiestas en Copacabana con brasileñas y culetes de infarto al son de la agridulce Essa Moça Ta Diferente, de Chico Buarque.

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