Hugh Glass se topó con una osa Grizzly a la que seguían dos oseznos juguetones, pero no era Youtube. “A comer”, pensaría ese trampero yankee. Eso mismo se dijo la osa, nefasta coincidencia. 550 kilos de músculos nutridos con miel salvaje frente a 80 kilos alimentados con Jack Daniels. Ganó el Ursus Arctos Horribilis en un plis plas y los tres animales se cebaron con el cuerpo del cazador, dejándole hecho un cristo.
Of Monsters And Men – Beneath The Skin
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