Imagina un rimero de ropa para planchar, algo así como la casi totalidad de tu armario amontonado a la espera de que lo ataques por la vertiente norte, piolet en la mano izquierda, plancha en la derecha. Pero estás decidido y empiezas, eres un tipo fuerte y acabas con el montón. Y te sientes orgulloso y lo celebras con una coronita muy fresca, planchar da calor ¿verdad?. Ahora imagina que vuelves al día siguiente al cuarto ese, y ¡maldición!, ahí está otra vez la montaña de ropa, lista para planchar. Abres una nueva vía, vertiente sur, y de nuevo puedes con ella, pero al día siguiente, horror, otra vez, y, la madre que le parió, otra vez, y, fucking jesus, otra vez… Y hay días que te c… en todos los muertos. Pues así me siento yo hoy, con este blog. Me apetece escribir el post de hoy tanto como frotarme los testículos con una rama de acebo. Para que veas.
Liars – Mess
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