Findlay – Off&On

Desde el sublime Réquiem secular de Gabriel Fauré del post de ayer, hasta el genial rock abrasivo de Findlay de hoy, qué diferencia fundamental hay? No hablo de música en sí, es obvia. Hablo de… qué hace que, en 2013, seguimos deleitándonos con una obra 125 años después, cuando nos invade la más que razonable duda sobre si en 2138 se seguirá bailando al son de Off&On, himno garage de Nathalie Findlay, último ícono de la escena rock londinense, inagotable cantera de talentos eléctricos y rabiosos.

findlay

Llevaba cierto tiempo queriendo publicar a esta chavala, Findlay, figura rock’n’roll femenina de un Londres que nunca termina de renovarse. Gloriosa ciudad esta que nos regurgita a diario bandas con un sonido que ni en treinta años habremos escuchado aquí, y sin que se haya publicado ni dos líneas en internet para presentarla.

Así que no te digo más, ni que en sus vídeos le gusta salir con sujetador y bragas sexys, que te vas a distraer y esto no importa, importa el rock que hace, por dios, es salvaje, es esencial. Rock’n’roll, Findlay.

 

 

 

Escucha la última perla rock londinense, Findlay

Gabriel Fauré – Requiem

Esta vez, hazlo al revés, enchufa primero el player abajo y luego lee. Y cuando termines, no cortes el sonido.

Gabriel Fauré fue un compositor galo, muerto en 1924, que vio como su popularidad y el reconocimiento a su obra iban creciendo a medida que su sordera empeoraba y su producción se veía poco a poco mermada. Compuso obras y dirigió orquestas hasta que fue evidente que la música se resentía –como cuando el audio no está sincronizado con los personajes en una película-. Compositor sordo. Hay como algo que no cuadra. Pero ahí está Beethoven, que compuso su Novena Sinfonía –himno de la Unión Europea- estando totalmente sordo. O Berdich Smetana, compositor checo, sordo como una tapia cuando compuso Vltava –más conocida como El Moldava, o Die Moldau en alemán-. Así que Fauré compuso su réquiem, con sordera avanzada, y nos legó su obra cumbre, bella a más no poder, casi surreal.

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Fauré nace en 1845, en Pamiers, cerca de los pirineos franceses. Con nueve años sus padres le mandan a Paris, para estudiar música clásica y religiosa en la Escuela Niedermeyer, que formaba a grandes organistas, jefes de coro y maestros de capilla. Buf, menudo plan. Pero ahí se queda, once años, haciendo amistades con grandes compositores, como Camille Saint Saens –el de la Ópera Sansón y Dalila-. En 1870, se alista con las fuerzas francesas para levantar el sitio de Paris durante la guerra franco prusiana –Prusia era como Alemania, pero más grande y fuerte aún, de haber nacido en esta época, Merkel medía 1m95 y tenía pelos en el pecho-, pero el caos político de la época lleva el pueblo a sublevarse –la Comuna de Paris- y Fauré a exiliarse, primero a las afueras de París, luego a Suiza, para enseñar en la Escuela Niedermeyer que había sido deslocalizada. Vuelve a Paris en 1871, donde le nombran organista en la Iglesia de St Sulpice, luego en la de la Madeleine. Tiene un romance con la hija de una mezzo-soprano famosa, pero no dura, cosa que le hunde en una depresión –el famoso spleen de Baudelaire, muy en boga en aquellos años-, y le lleva a marcharse a Alemania, donde asiste a las representaciones de las Nibelungen, de Wagner. En 1883, se casa con otra  mujer, con la que tiene dos hijos; para mantener a su familia, acepta todo tipo de trabajo como organista, y da clases de piano. Durante este periodo, compone y escribe mucho, pero lo destruye casi todo. A partir de 1890, por fin le sonríe la suerte, poco a poco va subiendo en la jerarquía musical en Francia, hasta ser nombrado profesor de composición en el Conservatoire de Paris, en el que imparte clases a compositores como Ravel y Nadia Boulanger –ella se convertirá en una de las más ilustres profesoras de piano del siglo XX, a las que acudirán los más grandes, como Gershwin-.

Es durante esta época, de 1887 a 1900, que Gabriel Fauré compone su Requiem. Se publica primero en 1888, aunque la versión definitiva data de 1900. Según las propias palabras del compositor, se compuso sin intención particular, sin encargo de ningún rico burgués –como en el caso del Requiem de Mozart-. Lo hizo “porque estaba harto de tocar en las misas de entierro de la Iglesia de La Madeleine, y quería hacer otra cosa”. Sin embargo también se aludió a la muerte de su padre, dos años antes, para explicar su origen. El Requiem de Fauré es posiblemente una de las obras clásicas más emocionantes, a la altura de los Requiem de Mozart, Verdi o Brahms. Es corto e intenso, puro, harmonioso, luminoso, maravilloso, transporta el alma…

El réquiem se tocó en el entierro del compositor, en 1924. Dicen que a los muertos les sigue llegando lo más hermoso, será que la acústica en el más allá es perfecta.

 

 

Escucha entero uno de los requiems más emocionantes, el de Gabriel Fauré

Black Eyed Peas – Elephunk

2003. Cuando Will.i.am y sus comparsas Apl.de.ap y Taboo –mira, cierto, cada cual se puede llamar como le venga en gana, incluso de la forma más ridícula posible- ya llevan casi dos años preparando la grabación de su cuarto disco, Elephunk, se dan cuenta de que la canción Shut Up se merecería una voz femenina –“y a ver si pillo cacho”, pensaría el Willy. Inicialmente se lo proponen a Nicole Scherzinger, ahora líder y cantante de Pussycat Dolls, pero ella rehusa la oferta alegando un compromiso anterior con Eden’s Crush, una girl band procedente de un programa TV US -oye, yo te lo cuento aunque igual te lo sabes ya todo, pero es que a mi me suena a chino y me voy enterando poco a poco-. Total, vaya manera de cagarla, amiga Nicole, tu lugar en el olimpo lo ocupa una que no se lo pensó dos veces, la Fergie. Porque vale que Pussycat Dolls ha tenido éxito, pero Black Eyed Peas ha tenido éxito, ventas multimillonarias, reconocimiento internacional, premios, y hasta respeto.

El olimpo es el lugar de veraneo perpetuo de pocos. Para llegar allí, no hay tarjeta VIP que valga. Hay que demostrar tener bastante talento y mucha suerte. Los ya mencionados arriba empezaron a probarla en 1988, con un grupo de rap llamado ATBAN Klann –atban por A Tribe Beyond A Nation-, con DJ Motiv8 y Mookie Mook –la cosa no mejora con los nombres-. El grupo firma con el sello del rapero Eazy-E, Ruthless Records, y graba un disco, Grass Roots, que nunca fue publicado debido al fallecimiento del dueño de la discográfica. En 1995, cambian de nombre y pasan a llamarse Black Eyed Pods, y luego Peas –mucho más claro-. Sacan dos álbumes con el sello Interscope Records, Behind The Front y Bridging The Gap. Ambos álbumes reciben muy buenas criticas, pero se quedan en el mercado rap hip hop.

Elephunk

Ahí es cuando la suerte decide darles un empujón, en la persona de un tal Giuseppe Mezei -se cree saber que multimillonario, amigo de toda la vida de Slash, guitarrista de Guns N’ Roses-, que, al conocerles, se queda impresionado por el talento de la banda y decide financiar el tercer disco. Quién c… es Giuseppe Mezei –otras veces escrito Mazzei-? No lo sé! Hay poquísima información sobre este señor, su nombre sale muy pocas veces relacionado con el de Black Eyed Peas. A ver si va a ser una mentira, no sería la primera en la historia de la música popular.

Con este tercer disco, el estilo de la banda evoluciona bastante, se suaviza. Mezcla con mucha variedad y originalidad rap, hip hop, pop, funk y R’n’B. Es el último disco de la banda que conserva una gran sinceridad; los siguientes, aún con enorme talento en algunas canciones, serán claramente productos pensados para el gran público y las macro actuaciones. Elephunk vendió nueve millones de discos en todo el mundo, desde su fecha de publicación hace diez años. Varios de los temas del disco fueron #1 de las listas de ventas en muchos países, incluido España. Y yo enterándome mucho tiempo después, cuando arrasó el siguiente disco, Monkey Business –ya, a veces pasa-. Y la Fergie cantando en toda las canciones menos tres, cuando inicialmente sólo iba a hacer un dúo en Shut Up. Incluso tiene su fotito en la portada. Y la Nicole dándose cabezazos de rabia.

Todo el disco es brillante, y muy variado. Contiene el casi mega hit Where is the love, acompañado por Justiniano Lago Maderero –a ver si adivinas quién es-. Y Sexy, con el bonito sampling de Insensatez, de Joäo Gilberto y Antonio Carlos Jobim, con letra de Vinicius de Moraes, de 1961, una de las canciones brasileñas más emblemáticas de la Bossa Nova.

Elephunk. Un disco alegre, falta hace.

 

 

Escucha entero Elephunk, de Black Eyed Peas