The Cure – Trilogía Sagrada

Post #997. Huele requeté negro…

The Cure, acto II. Han pasado 994 días desde que aparecieron en el blog por primera vez. Casi nada, cerca de tres años. Pero lo leo y me avergüenzo. Tú no lo busques, que voy a perder el poco crédito que me queda. Cuatro pobres líneas mal escritas y sin pasión. Encima había elegido Disintegration. Vale que el disco es una maravilla, el último hipo de genialidad de la banda de estos años que me cuesta identificar bien, entre adolescencia y edad adulta. Pero The Cure, vamos, ¡The Cure! Tanta exclamación que al final ni sé por dónde cogerlos. Me va a costar mucho escribir este post.

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Bowie – Heroes

Post #996. Huele estupendo…

Ayer por la mañana, terraza, café descafeinado, pitillo matón. Último momento de paz antes de darle perezosamente al botón ON, para arrancar el día. La mirada perdida, hasta que me fijé en un señor mayor, sentado a pocos metros, desayunando. Me llamó especialmente la atención su cara de setentón largo: la tenía iluminada por una hermosa y perpetua sonrisa. No hablo del rictus idiota provocado por las imágenes chorras que viajan por whatsapp. No no no, lo suyo era pura felicidad. Y yo sabía muy bien el motivo: era la sonrisa de quien es el héroe de su amada. No por un día, sino por toda la vida.

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Bashung – Play Blessures

Post #995. Ça sent bon la quille…

¿Qué rayos querrá decir “la quille”? Un franchutismo. Creo que en español se decía “dar con la blanca”, por el color de la cartilla verde que te daban en la mili y que devolvías al recobrar tu libertad, recobrando la blanca de paisano. Pero no me hagas mucho caso, la mili es cosa de abuelos. Era la expresión más anhelada, la que se refería al momento en el que cruzabas por última vez el límite del fortín, para no volver nunca más, asegurándote muy mucho de haber traspasado la frontera invisible antes de levantar el dedo mayor, dejando atrás kilómetros de marcha forzosa los pies con musgo por los treinta centímetros de barro, ataviado como un idiota y cubierto por quince kilos de material que te dejaba la cabeza y los hombros ensangrentados. Muy dramático el Tomate hoy. Ya ya, es que Bashung es así.

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Nirvana – Smells Like A Teen Spirit

Post #994. Smells so good…

Barcelona, primavera del 2000. Las 4h de la madrugada por ahí, aunque no lo podría certificar, demasiadas copas. Poco antes, había acabado la fiesta que marcaba el fin de una aventura punto com de seis meses en Barcelona –ya sabes, explotaban en pleno vuelo, aunque nunca se encontraban restos esparcidos por el suelo-. Yo era de los pocos que tenía coche, privilegio de los tipos con la mirada puesta en la cuenta atrás de los cuarenta. Así que lo llevaba cargado de chavales somnolientos. Ninguno superaba los veinticinco años y ya sólo aspiraban a dormir, ¿pero a dónde va a parar el mundo?, me decía yo. Se me ocurrió que les podría despertar con su himno.

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Jimi Hendrix

Post #993. Huele requetebién…

El coche, Henri Ford. El teléfono, Graham Bell. El PC, IBM. La bombilla eléctrica, Edison. El avión, Clément Ader -aunque los británicos digan que los hermanos Wright-. Los antibióticos, Fleming. El cine, Louis Lumière. La congelación de alimentos, Clarence Birdseye. La mentira a una nación, Aznar. El kleenex, Kimberly-Clark. Las medias, Dim. El televisor, John Logie Baird. El papel celo, Richard Drew. El boli, Bic. El micro-ondas, c… pero si decían que no se calentaba el plato. El procesador, Intel. La píldora anticonceptiva, la Seguridad Social. La wifi, la madre que lo parió. La mini falda, el verano y la copita de rueda en una terraza. El láser, Darth Vader. El GPS, Tom Tom. El CD, Philips. La web, Bernard Lee. El café, Nespresso. Las frases vacuas, Steve Jobs. Tele Búlgaro, Fiouck. Y la guitarra, Jimi Hendrix.

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Mozart

Post #992, huele cada vez mejor…

Siempre me ha intrigado mucho el Punto Omega. Este concepto, inventado por el jesuita, científico, investigador, teólogo y filósofo francés, Pierre Teylhard de Chardin, define el momento en el que la conciencia humana alcanza tal grado de desarrollo, complejidad y organización, que se vuelve divina. Es decir, cuando el hombre se vuelve dios -¿con tupe y chupa de cuero a lo Elvis?-. La noosfera, o esfera del pensamiento humano. Me intriga porque, como ateo, el concepto me parece más próximo a un delirio espiritual. Pero el ejercicio intelectual de pensar en ello es interesante, basta con ver el desarrollo de la inteligencia artificial. Porque, a pesar de las alarmas que genera, nos hemos lanzado a una carrera vertiginosa y peligrosa. ¡Que el hombre no deje nunca de ser hombre! Y si de verdad quieres conocer el Punto Omega, ríndete a Mozart, él lo alcanzó hace ya más de dos siglos.

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Ray Charles – Georgia On My Mind

Post #991. Qué bien huele…

No sé cómo evolucionará la raza humana, si es que se da el gusto. Dentro de 50.000 años, ¿a qué nos pareceremos? ¿Tendremos alas para volar por el frío sideral? ¿La cabeza con el triple de volumen, cual Ronaldo ante un nuevo trofeo? ¿Brazos kilométricos para recoger asteroides como hoy hermosas flores? Lo bueno de proyectarse en el futuro es que está todo abierto y posible, más que nada porque no estarás para comprobarlo. Así que cada uno ponga su grano de imaginación. Lo que sí sé, es que los ciudadanos del espacio seguirán enlazándose, abrazándose, besándose, mirándose a la cara y viendo unas estrellas sólo perceptibles por el ojo enamorado, escuchando Georgia On My Mind.

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