Love – Forever Changes

Estaba leyendo la prensa en paz, zumito en mano, pero no vi llegar el puñetazo: a plena página, la cara sonriente de Meïr Ettinger. A este pestilente sucedáneo de ser humano, la policía israelí le detuvo cuatro días después de que matara a un bebé palestino al incendiar -¿tirar una granada?- el dormitorio donde dormía la pobre criatura. En la foto, ya entre rejas, sonríe triunfante, en plan… la verdad es que no sé en qué plan.

Sigue leyendo