Love – Forever Changes

Estaba leyendo la prensa en paz, zumito en mano, pero no vi llegar el puñetazo: a plena página, la cara sonriente de Meïr Ettinger. A este pestilente sucedáneo de ser humano, la policía israelí le detuvo cuatro días después de que matara a un bebé palestino al incendiar -¿tirar una granada?- el dormitorio donde dormía la pobre criatura. En la foto, ya entre rejas, sonríe triunfante, en plan… la verdad es que no sé en qué plan.

Todo ya se ha dicho sobre los crímenes que cometen algunos en nombre de su mierda de dios. Abominaciones. Reconstruyendo los hechos, se le podría imaginar saliendo de su casa después de coger en brazo a sus hijos, su mujer se despediría cariñosamente de él como hacen muchas mujeres en el mundo por la mañana, luego se iría hacia una zona habitada por palestinos, elegiría una casa a oscuras con una ventana abierta y dejaría caer dentro su artefacto mortal. Me invento los detalles, pero el hecho ahí está, se murió el bebé.

Y se ríe Meïr Ettinger. Esta sonrisa exultante y desafiante es una afrenta perpetua; será difícil de borrar. Quien lee este blog con asiduidad sabrá que en esta guerra interminable, hace mucho que he tirado la toalla, dura tanto que me siento indiferente, me supera. Por mi se pueden matar, me la refanfinfla. Pero un bebé es sagrado, un regalo del cielo –de las estrellas, no de este maldito invento de hombres débiles y asustados-, tenga el color que tenga. Un bebé, ¡mierda!

Se me cruzan los cables y odio que saquen de mi lo peor. Que conste que soy un tipo pacífico y tolerante, pero que me entreguen cinco minutos a esta inmundicia vomitiva y juro por Elvis que le quitaré esta sonrisa odiosa a puñetazos y patadas. Nada de soplamocos ni de Tele Búlgaro, le arrancaré sus ridículas coletas y se las haré comer, y le meteré su kippa y la tora por el fondo. Luego le encadenaré a la pared y le pondré Love en bucle. Lo sé, en vano.

Love - Forever Changes

¿Todo esto para hablar de Love? Bueno, ya, qué se le va a hacer. Iba a poner el grupo pase lo que pase, después de abrir al azar mi nueva fuente “1.001 Discos…” y dar con ellos a la primera. El azar ha hecho las cosas bien, no me hubiera perdonado nunca no haberles dedicado un post. Meïr Ettinger nunca entenderá la genialidad del grupo y su disco Forever Changes, pero confío en que tú sí.

Love forma parte de estas bandas eclipsadas por la competencia, léase Doors, Grateful Dead, Jefferson Airplane y un largo etcétera de grupos de rock –psicodélico muchos de ellos- de finales de los sesenta. Por suerte pertenecen a una época en la que los músicos no tenían por qué triunfar al instante, en algunos casos la historia se encarga de devolverles la plaza que se merecen décadas más tarde.

Love era ante todo Arthur Lee, uno de los grandes genios musicales, por desgracia destrozado antes de tiempo por las drogas. Hasta las cejas se ponía este hijo de padre negro y madre blanca –algo que Meïr Ettinger no podría entender tampoco, ni con un bate de baseball-. Vivía con los otros miembros del grupo en una mansión donde experimentaban con de todo: sonidos y harinas, melodías y M&Ms, letra y papel secante.

En 1966 y 1967, Love publica dos álbumes –Love y De Capo-, con los que crean un estilo propio, mezcla de rock psicodélico, sonidos hispanos, pop épica y atormentada. La critica especializada los adora pero el público prefiere a los antes mencionados. Suele pasar, a pesar de contener el segundo una increíble canción de 19 minutos de duración, Revelation. Sabes mi gusto por los temas largos, este es tremendo.

El mismo año, disgustado por el fracaso, Arthur Lee cambia buena parte de la tropa y, amparanoiado por las drogas, encierra al grupo en un estudio para sacar lo que iba a ser su obra maestra, Forever Changes. El nombre del álbum lo había pillado de una conversación entre un amigo y su novia durante su ruptura, ella le había espetado “You said you would love me forever”, a lo que él había contestado “forever changes”. A pesar de lo innovador que resultó ser el álbum –tiene base sesentera pero por lo demás, bien se podría estrenar hoy-, tampoco funcionó comercialmente. Fue el principio del fin para Love, que se disolvió poco después.

Hoy Forever Changes figura en todos los rankings históricos de los mejores discos de la música popular. En la lista de los 500 discos más grandes de Rolling Stones, está en el puesto #40. En 2012 se añadió a los pocos elegidos del National Recording Registry y cuatro años antes había entrado en el Grammy Hall of Fame. Es un disco -con portada icónica- que no pasará nunca de moda, ni cuarenta y ocho años después, ni cien ni mil.

 

 

 

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