La Fille De La Côte – La Fille De La Côte

Todos los años, desde hace medio siglo, en muchos rincones del planeta, miles de artistas, cantantes, grupos, bandas, dúos, tríos y combos de todos los géneros, perfiles y edades se levantan un día con la luz encendida: “Jefe, que tengo el próximo hit del verano, dimito de tu m… empresa, ya me verás en la tele y te invitaré a subir a mi yate, te enseñaré dónde está la fregona, capullo”.

Invierten todo lo que tienen, que suele ser poco, y el invierno –¿desde cuándo el tiempo plomizo invita a plasmar melodías saltarinas y ligeras?-. Al final pocos son los elegidos y muchos los descartados, marginados y ninguneados, todos estos que llegan a septiembre resignándose a un desesperado “Jefe, escucha, ¿qué? Vale sí, ex jefe, escucha, metí la gamba, te lo pido por dios, o por Elvis como dice el Tomate cretino ese, re-incorpórame, aunque sea a la mitad del sueldo, prometo cortar el césped este sábado. ¿¿Cómo, que te qué la quéééé??”.

Otros son más astutos. No apuestan por todo el verano, sesenta días son muchos, la gente va de kleenex con la música, especialmente en estas fechas. Un cantante veraniego cree haber llegado porque se han vendido siete discos el uno de julio, pero el día dos, en lugar de multiplicarse por diez se dividen entre dos y a la semana siguiente ya no existe. Na, la idea es apostar por un único día. Un nicho de mercado, marketing puro, donde los candidatos no pululan. Es el caso de La Fille de la Côte, listillos, han publicado un álbum sólo para el 31 de agosto.

La Fille de la Côte

Ya sabes a qué me refiero. Posiblemente el peor día del año, salvando las distancias con los días de nochebuena y nochevieja. Incluso para tu bloggero preferido, que no se irá de vacaciones, sí sí, apiádate. Este día es como el fin del mundo. De repente hace fresco por la noche, que ha caído a las seis. Las calles se llenan de nuevo, los nervios afloran, cuentas los días de vacaciones que te quedan hasta el año siguiente y te sobran dedos en una sola mano. Y la pequeña que ha aprovechado el verano para dar un estirón de veintisiete centímetros, “papaaaaaaa que no tengo nada para ponerme“. Y tu pareja decidida a seguir con la bici y las ensaladas sin aliño. Te quieres morir.

Ese es el 31 de agosto. Un día señalado para La Fille de la Côte, el álbum homónimo de esta banda de franchutes sin vergüenza por arrancarte los últimos quince euros que te quedan después de pasarte con los mojitos y las tumbonas de pago. Porque el disco lo vas a comprar, estate seguro, es perfecto para acompañar tus veinte días de rehabilitación.

Es dulce, suave y melancólio a la vez, con esta pizca de bossa nova nostálgica. Recuerda a la French Riviera en los años sesenta, cuando Brigitte Bardot se reivindicaba como diosa femenina y bomba sexual al volante de su descapotable conduciendo con una sonrisa pícara por las carreteras dominando el mediterráneo. Suena como Charles Trenet y Henri Salvador, o como Jean Louis Murat y Art Mengo. Melancolía post vacacional de primera. Mola. Voy a llorar.

 

 

 

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