Al ver la portada del nuevo disco de Mac DeMarco, me han entrado ganas de engullir dos docenas de ostras. Soy un loco de este manjar de los dioses. Nos lo ponen difícil, abrirlas sin terminar en el hospital es todo un arte, pero luego sólo con verlas abiertas con toda su agua, me pongo idiota. Me las como así, sin limón; en boca el sabor a altamar y yodo roza lo narcótico. Ojo, hablo de la cóncava de la costa atlántica de Francia, porque con todo el debido respeto, la ostra plana gallega no vale un pimiento. Uch, la que ha dicho…
Mac Demarco – Another One
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