Suecia es un país imposible, sobre todo ahora, en pleno invierno. Es otro planeta, casi una singularidad, donde los referentes mil veces aplicados pierden su sentido. Imagina la escena, tú en la cama por la mañana. De repente se levanta el sol y tú abres un ojo, dos, la boca –bostezo-, te estiras, tiras los 37 kilos de sábanas, mantas y edredón, te levantas como un robot, apartas el reno, corres hacia el lavabo, coges tu cepillo y el dentífrico, le das a la muñeca como un poseso, de arriba abajo, delante detrás laterales, y justo cuando lo colocabas de nuevo en el vaso para hacerte con un sorbo de Listerine –no es publicidad, es sentido común-, el sol se vuelve a poner. Dos jodidos minutos y veintisiete segundos de luz de día. A alguien le entra la cosa?
Little Dragon – Ritual Union
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