JD McPherson – Let The Good Times Roll

Aquí me tienes, feliz. No sé lo que me va a durar, me suele pasar cuando doy con un disco que me atrapa a la primera escucha. Creo que la última vez fue con Owen Pallett y antes con The War On Drugs. Buf, JD McPherson, rayo de luz en la m… hipster veraniega. Rock’n’Roll a lo grande, el de los orígenes, cuando estaba todo por hacer. Nada de cupcake modernillo, aquí huele a costillas grasientas.

JD McPherson: When a punk goes vintage”. Espera antes de tirar tu Smartphone contra la pared, la cosa no va con el punk. Pero el título de uno de los pocos artículos que he encontrado sobre esta artista resume a la perfección su historia. No todos los caminos llevan a Roma, JD McPherson se ha ido a Memphis, con su guitarra al hombro y sin TomTom.

Nació hace 38 años en Broken Arrow, Oklahoma, la típica ciudad americana que pasa de veinte bajo cero en enero a cuarenta en julio. Por lo demás, nada que destacar de un pueblo que ni menciona a JD McPherson en su wiki. Pandilla ignorantes resentidos.

JD McPherson - Let The Good Time Roll

Con trece años se hizo con su primera guitarra, ayudado por un padre fan de rythm & blues. Pero a Jonathan David –con ese nombre no extraña que se haya quedado con las iniciales- lo que le molaba era el ruido y el desmadre de las bandas punks en las que se incorporó de adolescente. Así podía haber seguido hasta dejar la música, porque como dice en el artículo: “uno no podía hacer seriamente de punk rocker ingles en Oklahoma en 1995”.

Hasta que un día entró en la tienda de discos de un pueblo cercano, justo cuando la dependienta estaba limpiando las estanterías. Le regaló una serie de CD’s que le estorbaban. No recuerda qué grupos eran, menos un doble recopilatorio de Buddy Holly. Cuenta que se quedó fascinado por el sonido, “justo el que andaba buscando”.

A partir de ese momento reorientó por completo su música. Se hizo con todos los precursores, aquellos artistas que crearon el rock y electrizaron nuestras vidas –por lo menos la mía- con sus Fender Telecaster y Gibson Les Paul. Elvis, Little Richard, Chuck Berry, Eddie Cochran, Fats Domino, y todos los que hace sesenta años cambiaron por completo el panorama musical, cultural y social del planeta.

En 2012 publicó su primer álbum en solitario, Signs and Signifiers. Pasó prácticamente desapercibido, menos a ojos de la revista Rolling Stones, que lo marcó del tan anhelado sello “Artista a vigilar”. En febrero de este año, salió el segundo, Let The Good Times Roll.

Let the fucking good times roll. Basta con escuchar las primera notas de este tema para saber de qué va. Ojo que no es un revival al uso como hicieron en su día los Stray Cats. Aquí estamos en 2015, sin duda, con el sonido de las guitarras actualizado pero como si no hubieran pasado los años. Puro rock’n’roll sorpresa en un terreno en principio con balizas. Una cura de juventud euforizante. Y si no te convence Let The Good Times Roll, pon Head Over Heels a tope, tendrás la semana resuelta. Bofetón en toda regla, enorme canción y disco.

 

 

 

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