Eddie Cochran – C’mon Everybody

Eddie Cochran iba para grande entre los grandes, inquilino vitalicio del altar del rock’n’roll, con su nombre en el perchero y su botella de whisky en el armario, pero no pudo ser. Lo absurdo de la vida parece siempre aún más absurdo cuando le toca a un famoso, aunque sumamente joven (21 años). Un año después de fallecer su amigo Buddy Holly en el vuelo del famoso “The day the music died”, con Richie Valens y el Big Bopper, Eddie Cochran encuentra la muerte en Londres, en el taxi que le llevaba a Heathrow, empotrándose el coche contra una farola. De los tres ocupantes –cuatro con el conductor- sólo falleció Eddie Cochran, mientras que Sharon Sheeley, su novia, salió con las caderas fracturadas y Gene Vincent, otro que apuntaba a ocupar su parcela arriba, con una pierna destrozada.

Eddie Cochran nace en un entorno familiar víctima como otros muchos de la gran depresión de los años treinta en los US. Originarios de Oklahoma, se tienen que mudar a otras regiones menos siniestradas. Dando sus primeros pasos con una guitarra en Minnesota y posteriormente en California, está claro que el joven Eddie tiene un don. De las clases de música del colegio huye, porque le obligan a tocar el piano. Lo suyo es la guitarra. Acústicas primero, eléctricas luego, cuando se democratiza su uso y precio. Su destreza con las cuerdas le permite codearse rápidamente con músicos profesionales y conocer a un tal Hank Cochran, cantante de música country. A pesar de no tener ningún parentesco, montan un primera formación llamada The Cochran Brothers, mintiendo sobre sus enlaces familiares. Se les propone actuar en muchos sitios, pero en esta época Eddie todavía es demasiado joven (¡15 ans!) para ir muy lejos. Dos años más tarde, deja definitivamente el colegio para dedicarse de lleno a su pasión. En 1955, graban sus primeras canciones, country a tope. A principios de 1956, conocen a un tal Jerry Capehart, autor y compositor, con él que la música de los Brothers va a evolucionar a toda velocidad. Saben que juegan contra reloj, porque un tal dios Elvis ha empezado a llevarse el corazón de las chiquillas. Los temas se vuelven naturalmente cada vez más rock’n’roll, cosa que no le termina de convencer a Hank, por lo que se separan enseguida como buenos amigos. Seguimos en 1956, Eddie pueba de todo, versionea canciones exitosas como Blue Suede Shoes de Carl Perkins o Long Tall Sally de Little Richard, pero el verdadero arranque de su carrera no llega hasta el verano, cuando se publica su primer single en solitario, Skinny Jim. Mal distribuido por un sello menor, el título no tiene el éxito esperado, por lo que su manager Jerry Capehart mueve montañas para darle una oportunidad en una compañías más grande. Es cuando le proponen actuar en una película de Frank Tashlin –The Girl can’t help it-, en la que interpreta una canción, Twenty Flight Rock, uno de los grandes estándares del rockabilly, que será retomada por decenas de artistas, empezando por los mismísimos Rolling Stones, pero también Paul McCartney. Se cuenta que cuando Lennon conoció a McCartney, este tocó Twenty Flight Rock para convencer a Lennon de las bondades de su estilo. De hecho Eddie Cochran tenía a otro fan en Inglaterra, cuando se fue de gira por este país, le siguió fielmente en cada actuación un joven George Harrison.

Eddie

Este corto papel –malo- más la canción le cambian el estatus de un día para el otro. Después de actuar en otra película, publica a finales de 1957 el único álbum de estudio de su carrera, Singin’ to my baby, que incluye su primer hit, Sittin’ in the balcony –parece que Eddie Cochran estaba cabreado con las “g”-. A pesar de que la discográfica le empuja hacia sonidos más pop, él insiste en su proseguir con su faceta rock’n’roll –para futuros músicos: apúntate, si tienes talento, pasa todo lo que puedes de las compañías de disco, si no, cuenta con ellas-. Su empeño le lleva a componer y publicar algunas joyas clásicas del rock de finales de los 50’s: Summertimes Blues, Somethin’ else, C’mon everybody, todas en el panteón del rock. Y luego, lo normal, Inglaterra, gira, éxito, vuelo de retorno, taxi, farola…

 

2 pensamientos en “Eddie Cochran – C’mon Everybody

  1. Pingback: The Day The Music Died | Un día, un disco.

  2. Pingback: Imelda May – Tribal | Un día, un disco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s