Chic – Good Times

¿Cómo saber a ciencia cierta que estás envejeciendo peligrosamente? Las canas no, la tripilla de sobremesa tampoco, ni las patas de gallo, en el fondo nada que no se pueda resolver con un poco de abnegación y resignación. Que los jóvenes en la calle te llamen Señor y te hablen de usted es una indicación, pero nunca se sabe, podría tratarse simplemente de un chaval educado. Que tu última compra no hayan sido Converse sino zapatillas en forma de Minions, obviamente es otra pequeña señal, igual que la que te cueste una semana entera reponerte de una buena castaña.

No, la verdadera señal, la mejor prueba de que te queda poco para apuntarte al Imserso, es cuando puedes escuchar un Best Of de Chic sin que se te revienta el corazón ni que la vergüenza te remueva la conciencia. Estoy viviendo un drama. Esta mañana, dos veces seguidas escuché la selección de hits que te dejo en el reproductor, dos veces. Como se enteren mis amigos de juventud…

Tuve la mala suerte de que me correspondiera la ola “Disco” justo cuando me disponía, tan fresco e inocente, a invadir ese mundo que existe pasado las doce de la noche. Desde entonces tengo muy claro que la discoteca reniega de buena música. Imagina el atraco que suponía pagar el equivalente a veinte euros de hoy –y me quedo corto en la transposición del valor- para escuchar Ring My Bell, Stayin’ Alive, Dady Cool, I Will Survive, I can’t stand the rain, Don’t Let Me Be Misunderstood, Born To Be Alive, y demás clones de Chic. Masoquismo puro, sobre todo que no compensaba la miserable dosis de ginebra que te echaban; aquí por lo menos sí se sabe tratar al cliente.

Chic Good Times

Sin embargo detrás de Chic, había dos cracks de la música y la producción, con un olfato de lujo para saber cómo ha de sonar una canción para triunfar. Primero triunfaron como Chic, luego en los tribunales, finalmente como productores. Aunque me cueste, hay que reconocer que sin Nile Rodgers, el guitarrista, y su comparsa bajista, Bernard Edwards, hoy la música no sonaría exactamente igual –tsss, no he dicho que sonaría mejor-. Fueron una gran influencia para muchos músicos y dejaron su huella en una lista inaudita de éxitos de los 80.

La primera muestra de que eran capaces de triunfar lo dieron con el tema Dance, Dance, Dance, de 1977, justo después de incorporar al dúo dos chicas coristas y un batería. La canción se impuso naturalmente en las pistas de baile de NYC. Ya se veía venir el fenómeno disco, un genero procedente del soul, pero sin el alma ni la pasión. En 1978, sacaron Le Freak, tremendo hit del que sólo en los US vendieron seis millones de ejemplares. El estribillo “Freak out” inicialmente era “Fuck off”, en homenaje a los porteros del Studio 54 de NYC que una noche no les dejaron entrar a pesar de haber sido invitados por Grace Jones. Buf, a mi me invita Grace Jones a una copa y resulta que los dos cerberos de turno no me dejan pasar, vuelvo con cuatro ocho búlgaros redentores.

El año siguiente fue el turno de Good Times, último gran éxito de la banda, #224 en la lista de las 500 mejores canciones de la historia según Rolling Stones. No es una canción cualquiera, ella solita está considerada como un antes y un después en la música hip hop. No como tal ya que no dejaba de ser disco, sino en las adaptaciones que se hicieron de su línea de bajo y el estribillo. El que más provecho le sacó fue The Sugar Hill Gang con su legendaria Rapper’s Delight. Al principio estos tan panchos, sin siquiera mencionar a Chic en el disco, pero los tribunales le dieron la razón a los dos músicos expoliados. Desde entonces salieron cantidad de temas que utilizaban esta misma línea para mayor gloria económica de sus creadores: Queen en Another One Bites the Dust, Blondie en Rapture, Daft Punk en Around The World, Shakira en She Wolf.

Cuando se separaron, o mejor dicho cuando decidieron volar por su propias alas, se empezó a escribir una lista de éxitos por cuenta ajena sin parangón en la historia de la música popular. Upside Down, para Diana Ross, el disco KooKoo de Deborah Harry (Blondie), Let’s Dance y China Girl, de David Bowie, Original Sin, de INXS, Like a Virgin, de Madonna, y así tropecientos mil hits. Bernard Edwards se murió en 1996, mientras Nile Rodgers sigue preguntándose cómo saber si ya es viejo o no.

 

 

 

 

5 pensamientos en “Chic – Good Times

  1. Pingback: Bryan Ferry – Avonmore | Un día, un disco.

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