Wallace Collection – Daydream

Jolines con Metallica. Vale que lo escribí con dos “t”, como me hicieron observar con sorna al rato de publicarse la entrada. Ya, lo siento para los fans, no me di cuenta, lo juro por Elvis. Vale que me despaché a gusto con el grupo y el hard rock en general, pero no había mala intención más allá de restar un día más. Y dejad de mandar whatsapp y mails avergonzados e indignados, yo soy un simple tomate cretino al que le cuesta un riñón acabar con el blog.

Se me hace eternooooo, sobre todo con el resfriado que me ha caído encima. Siento que se me escapa de las manos. Ni me apetece releer la entrada del día en busca de fallos gramaticales. Dejo vía libre para que mis profesoras tiquismiquis con el idioma me den en los dedos con la regla. Una de metal, de estas que dejan una buena marca rojiza. Como cuando era pequeño en el colegio. Sí sí, hubo una época en la que los profesores, sádicos, se paseaban entre las mesas, regla en mano, para corregir cualquier descuido o distracción. Hoy reciben patadas y/o puñetazos, y nadie se inmuta.

Corrían dulces años a finales de los sesenta y principios de los setenta, yo era muy pequeñito, me aplicaba todo lo que podía para no ver mis dedos colgando de mis manos, dolidos e inertes. Y como la idea de llevarse música al colegio ni siquiera estaba cociéndose en algún garaje de las afueras de San Francisco, pues le prestaba toda la debida atención al bigotudo de turno –esta es otra, todos los profesores que recuerdo llevaban bigote, hoy llevan barba con restos de comida-.

The Wallace Collection - Daydream

Para la música había que esperar a las cinco de la tarde. Girar el botón on/off de la radio del coche o de casa, a ver qué salía. Sólo había tres botones, el anterior mencionado, el del volumen y aquel que permitía cambiar de cadena, molaba esta sencillez. Total, para escuchar Daydream, de The Wallace Collection, ¿para qué complicarlo más?

De estos me acordé hace un mes, al publicar la reseña sobre Portishead y su famosa Glory Box, cuya línea de bajo copiaba de forma descarada la de la guitarra de Daydream. Esta canción forma parte de mi infancia, como el No Milk Today de Herman’s Hermits, My Girl, de los Temptations, Paint It Black de los Stones o Eloise, de Barry Ryan. Ay, Eloise, que me pone el corazón del revés, la estoy escuchando con el volumen a tope, haciendo de batería guitarrista y violinista, qué grande fue.

The Wallace Collection. Fíjate, ¡pero si eran belgas! Para mi, y desde la ignorancia más absoluta, la buena música sólo ponía venir de Inglaterra. Era como el mandamiento #1, la regla inmutable, el 2 + 2 = 4 de los acordes y las melodías. ¿Belgas? En qué mente más retorcida puede caber esta idea descabellada, pregunto.

Un grupo deprimente. Se formaron en 1969 y lo dejaron dos años más tarde, sin pena ni gloria, quitando Daydream, que hoy les supondrá una pequeña mejora en la pensión. Bueno, para Freddy Nieuland no, se murió en 2008. El nombre del grupo venía del famoso museo londinense, que encierra una de las mayores colecciones de arte privada del mundo. El nombre del álbum que publicaron en 1969, Laughing Cavalier, procede de una de las piezas del museo, una obra de Frans Hals, de 1624. ¿Qué más? Daydream fue grabada en los estudios de los cuatro sosos, Abbey Road y el estribillo está inspirado en el Lago de los Cisnes, de Tchaikovski. ¿Qué más? Nada. Quitando los recuerdos. Dejad de darme en los dedos, coño, que duele.

 

 

 

8 pensamientos en “Wallace Collection – Daydream

  1. Vaya… no conocía esta versión original…qué habilidad tienes para poner artistas que no están en Spotify 😉

    Yo conocía un remixhomenaje/copypaste de esta canción titulada “Daydream In Blue” de I Monster, por si la quieres escuchar.

          • Eh! Que las 36 que faltan no las puedo poner (a no ser que me las invente). Llevaba un excel metódico de porqué faltaba tal o cual canción, pero se me perdió en una tormenta en la nube.

            Diversos motivos por los cuales un tema no está en mi lista de spotify clasificados en 3 categorías, a saber:

            1) El artista es tan viejo y tan de culto que solo sacó un disco en el 63 y spotify no lo incluye por puro desconocimiento o falta de acuerdo con fondos discográficos

            2) El artista es tan nuevo y tan friqui (véase las AWOTT) que spotify aún no lo incorpora, se incluye la opción que el artista no quiera pactar con suecos capitalistas.

            3) El tomate no ha puesto/propuesto tema musical en la entrada diaria. Motivos: aniversarios, repasos del blog, silenciosos homenajes y protestas, y pedos varios.

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