James Baskett – Zip A Dee Doo Dah

This is the milk. Como no tiene otra cosa que hacer –otra forma de decirlo más pragmática sería: como poco puede hacer-, la ONU acaba de sacar una playlist para ponerle banda sonora a la felicidad. Por si no lo sabías –no te preocupes, yo tampoco-, el viernes fue el Día Internacional de la Felicidad. Se celebró al unísono en el mundo entero. Como por ejemplo en Saná, capital de Yemen, donde hubo tal explosión de felicidad que murieron ciento cincuenta personas.

Es que la marcha de este mundo se nos escapa de las manos. Pero en fin, hagamos como si nada y echemos un ojo a esta lista; aunque con mirar la pinta tan poquito rock’n’roll de Ban Ki Moon, sólo me puede dejar circunspecto. Sobre todo que el concepto de felicidad musical es muy relativo. Alles Ist Relative, como decía mi profesor de alemán –sííí, de chavalín estudié el teutón-. A mi me ponen el álbum Heaven Or Las Vegas, de Cocteau Twin, y alcanzo cotas de felicidad insospechables para el fan de James Blunt, y viceversa.

¿Primera conclusión? Tan mala no es, aunque lógicamente huele a políticamente correcto. James Brown, Prince, Bob Marley, Marvin Gaye, Louis Armstrong, Talking Heads -¡¡Talking Heads, en la lista de la ONU, no está del todo perdida la cosa!!-. Claro que luego hay un montón de artistas que chirrían e incluso unos cuantos de los que yo no había oído hablar en mi vida, pero vamos, la lista es digna.

James Baskett

¿Segunda conclusión? Black Music 12 points – White Music 0 point. La música negra arrasa –soul, blues, funk-, y la música de blancos se reduce como piel de zapa. Hay muchas formas de explicarlo, por ejemplo que el rock era reivindicativo, no pretendía hacer feliz. Pero indudablemente los géneros negros invitan más a mostrarse felices.

¿Tercera conclusión? English 12 points – Rest of the World 0 point. Bueno eso no es ninguna sorpresa. Si llevo 772 posts diciendo exactamente esto, la buena música, alegre o no, se canta en inglés. Nada que hacer, es así.

Hay más conclusiones que sacar, pero no tengo todo el día. En la lista, hay un tal James Baskett, con la canción Zip A Dee Doo Dah. ¿Wtf? Este tema forma parte de la BSO de una película de Disney de 1946, Canción del Sur, mitad animación mitad película. Más que felicidad, transmite cierta nostalgia, huele a domingos por la tarde de hace mucho, cuando veía películas infantiles con el ronroneo de los mayores hablando de cosas incomprensibles mientras la botella de orujo blanco se iba vaciando poco a poco.

A parte de que el James Baskett no respira nada felicidad. Este actor negro tuvo que abandonar su oficio como farmacéutico por culpa de la crisis. Luego decidió dedicarse a la actuación y terminó en brazos de Disney, que le contrató para hacer el papel del Tío Remus de la película, después de quedarse la casa del ratón fascinado por la voz del actor –a su lado, Ivan Rebroff parece una chiquilla llorona-. La canción obtuvo el Óscar a la mejor canción y a James Baskett le concedieron uno honorífico por el papel de Tío Remus, óscar que no pudo recoger ya que la ceremonia tuvo lugar en Atlanta, ciudad segregada racialmente. Peor, el actor murió pocos meses después de un fallo cardiaco.

Vaya felicidad, Ban Ki Ki. En fin. En cuanto a ti, ya sabes lo que tienes que hacer, zumito y a misa. Y pon buena cara y sonrisa, que te miran.

 

 

 

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