Riz Ortolani – Holocausto Caníbal (BSO)

El título del post es un cebo. Ya usé el truco hace quince meses en una entrada que se llamaba Sexo duro con ositos peludos, desde entonces una de las más leídas del blog, salidos. Y con Holocausto Caníbal pienso desvelar otra faceta tuya, la de voyeur y/o amante de sensaciones fuertes. Y de paso ofrecerte un bálsamo para tu alma atormentada por fantasías inconfesables.

Yo no he visto la película nunca, ni cuando se estrenó en 1980, que encima tuve que aguantar la burla de mis amigos. Ellos hicieron cola el mismo día del estreno, después de arrastrar al cine a sus novias del momento y rezar para que las mozas se agarrasen a su brazo –sí, has leído bien, brazo- en la primera escena de sangre. Si de por sí la violencia me incomoda, el terror y las escenas donde se trituran, torturan y descuartizan cuerpos me revuelven el estómago.

La Selva Esmeralda sí, Holocausto Caníbal no. John Boorman y Ruggero Deodato, sus respectivos realizadores, ambientaron las dos películas en la selva amazónica y utilizaron las diferencias culturales para tratar las relaciones entre las tribus locales y los invasores blancos. Pero las similitudes terminan ahí, la primera es inteligente y emotiva, la segunda no pasa del montón de basura.

Riz Ortolani - Oh My Love

¿Qué c… hacía ahí Riz Ortelani, prestando su talento de compositor para semejante bazofia? La pasta –spiralli all’arrabiata-, supongo. Porque si bien no forma parte del club de los dioses de las bandas sonoras, no todos los compositores pueden vanagloriarse de haber tenido dos Golden globe, dos nominaciones a los Óscar y cinco David de Donatello, la más alta recompensa del cine italiano.

Falleció el año pasado, con 87 años. Sus obras habían sido utilizados por los más grandes, y últimamente estaba rejuveneciendo gracias a Tarantino y otros cineastas actuales. Y ahí es dónde interviene el bálsamo. En la película Drive, con Ryan Gosling, casi pérdida entre los temas electro de Cliff Fernández, el realizador Nicolas Winding Refn rescató una canción de Riz Ortolani, Oh My Love, interpretada por su mujer Katyna Ranieri. Ya sé que la puse en la entrada sobre la BSO de Drive, pero no la escuchaste, -no mientas, tengo datos-, y esto me duele.

Es bella a más no poder, me estremece literalmente. Esta mañana salió por el pequeño altavoz bluetooth del cuarto de baño justo cuando me estaba duchando, contando los cuerpos de mosquitos muertos que desaparecían por el sumidero –el mini dron se ha quedado sin pilas-. Cerré el grifo para poder escucharla en silencio. Por lo menos los bichos tuvieron una ceremonia digna y emocionante. Cuán hermosa es esta canción….

 

 

 

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