The Browns – The Three Bells

El pasado once de junio, a Jim Ed Brown le sonaron las campanas por tercera vez. No las oyó, porque justo antes dio su último suspiro. A sus 81 años, él sabía mejor que nadie que le iban a ser fatídicas. Desde 1959, fecha en la que publicó The Three Bells, las campanas marcaron el ritmo de su vida: en 1934 cuando nació, en 1964 cuando se casó y la semana pasada cuando falleció.

Esta es la historia de Les Trois Cloches –Las Tres Campanas-, una canción escrita por un suizo, Jean Villard, en 1939. Narra la vida de un personaje ficticio, Jean François Nicot, cuya existencia gira alrededor de tres acontecimientos: nacimiento, boda, muerte, con las campanas resonando a lo lejos en cada uno de ellos. La canción se hizo inmediatamente popular en Francia durante la ocupación alemana, porque en el fondo, cada uno se podía reconocer en ella, te llames Pablo Rodríguez, Franz Schmidt, François Martin o Deng Tsao-Pin.

En 1952, Edith Piaf y Les Compagnons de la Chanson –una banda de vocalistas que se hizo muy famosa durante las décadas de los 50 y 60 en el país vecino- la grabaron juntos. No tengo nada contra Les Compagnons, bonitas voces tenían, pero cuando a los treinta segundos arranca la maravillosa voz del gorrión peleón, me estremezco. Con lo diminuta que era, ¿de dónde sacaba esta portentosa voz?

The Browns - Three Bells

Con el paso de los años, y después de encadenar Edith Piaf otros muchos éxitos, la canción cayó un poco en el olvido, hasta que pocos años después, Jim Ed Brown, que en aquel entonces sobrevivía como camionero en su estado natal de Arkansas, la escuchó por casualidad en una emisora. Se enamoró de ella y ahí se quedó en su mente algunos años más.

En 1959, Jim Ed Brown ya no conducía camiones. Con sus dos hermanas Maxine y Bonnie, había alcanzado cierta fama como líder del trio The Browns, después de colocar algunos temas en los charts de música country. Un día que estaban finalizando una sesión de grabación en los estudios de la RCA, el productor le preguntó si tenía otra canción que le hubiera gustado añadir en el disco que se estaba gestando. Contestó que sí, tenía un tema que venía tiempo adaptando al inglés y al formato de las emisoras country que no aceptaban una duración superior a tres minutos.

Grabaron The Three Bells en pocas horas. La canción no tardó mucho más en subir hasta el #1 de las listas tanto country como pop. Más de un millón de copias vendieron en pocas semanas. El único gran éxito de la formación. Aún después de separarse en 1967, Jim Ed Brown, que prosiguió una carrera en solitario durante décadas, no podía no cantarla en sus recitales. El marrón de las one hit wonder.

El ocho de junio pasado, los organizadores del Country Music Hall of Fame, que tenían previsto entronizar al cantante en octubre de este año, se apresuraron a presentarse en el hospital donde Jim estaba agonizando por el cáncer que le estaba comiendo por dentro. Le colocaron la tan anhelada medalla alrededor del cuello. Jim Ed Brown no pudo contener las lagrimas, en una mezcla de rabia por no poder saborear el momento, y de felicidad, por el reconocimiento -tardío- a su carrera. En la habitación todos se pusieron a llorar, normal. Tres días después, los mismos pudieron escuchar claramente unas tristes campanas a lo lejos. Pero Jim Ed Brown no.

 

 

 

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