Buzy – Insomnies

Los nativos de aquí dirán “el petardo de Fiouck otra vez con una desconocida, con la cantidad de grupos que hay” –y luego cuando pido sugerencias, los mismos se ponen a fruncir las cejas cual Ana pitufo gruñón Pastor y a escaquearse con un par de propuestas indignantes-. En cuanto a los franchutes, berrearán “¡¡Buzyyyy, si no la había escuchado en treinta años!!”.

Ya. La verdad es que no es que me la llevaría a una isla perdida –quiero decir, ni ella ni sus discos-, pero siempre he tenido cierta debilidad por esta chica y en especial su canción Engrenages, que desde entonces escucharé una vez cada lustro por decir algo. Y toca hoy, mala suerte para ti.

Cuando despuntó en 1981 con su primer single Dyslexique, sonaba mitad rock mitad macarrilla, con un sonido que no sabía muy bien hacia dónde apuntar, si rock o chanson française de la “banlieue”. Se le veía el plumero a la Buzy, esa letra “estética facilona” para conectar con un público con muchas prisas para salir de la adolescencia pero ninguna por entrar en la edad adulta. Ese limbo en el que se encuentran muchos de nuestros mejores recuerdos.

Buzy

Marie Claire Girod –ahora entiendes por qué se buscó un mote- no se predestinaba a hacer de estrella de las ondas. Nacida en 1957 en Metz, en el este de Francia, había estudiado medicina y luego humanidades, así por así, porque hay que estudiar. En paralelo tenía una pasión por el claqué, y había empezado a enseñarlo en una academia, cuando la ficharon para formar parte del espectáculo The Rocky Horror Picture Show.

No tengo ni idea de si se llegó a estrenar aquí en España, tanto el espectáculo como la película. Creada en 1973 en Londres como comedia musical, Jim Sharman la adaptó al cine dos años después. Es un curioso caso de fracaso comercial convertido en película de culto, que algunas salas de cine en el mundo llevan proyectando sin parar desde entonces. Yo la vi en 1982, cuando hacía la mili en las afueras de París –sí, soy así de viejo-, en la sala Cine Galande, y hoy este lugar es el único en Europa en ofrecer sesiones dos veces a la semana. Cuando yo la vi –primera y única vez, es un bodrio infumable- había gente que venía cada noche, para participar o simplemente asistir al espectáculo que se armaba en la sala cada noche, con gente tirando agua cuando llovía, arroz cuando uno se casaba, y todo tipo de objetos, a parte de las replicas que se sabían de memoria. Salí encantado, aunque insisto, la película es chunga chunga.

El espectáculo le sirvió a Buzy para ser descubierta por un famoso letrista francés, Etienne Roda-Gil –hijo de combatientes republicanos exiliados-. Le hizo firmar un contrato, le ayudó con la letra y la producción y… ¡et voilà!. 500.000 copias se vendieron de Dyslexique, el primer single publicado en 1981. Y muchos cientos miles del álbum que siguió, Insomnies, del que se extrajeron algunos hits más –entre otros mi querida Engrenages, la más rock de todas-.

El fenómeno Buzy duró algunos años más, pero la muerte de su productor la descolocó por completo, admitió que luego no supo nunca más conectar con el público. Siguió sacando discos, curiosamente cada vez mejores, pero pasaron prácticamente desapercibidos todos. El último, Au Bon Moment Au Bon Endroit, de 2010, contó con la Crème de la Crème de los músicos “underground” franceses, Gérard Manset –el de Matrice, uno de mis discos fetiche-, Rodolphe Burger –del grupo Kat Onoma– y Jean Fauque –más conocido por escribir algunas de las mejores canciones de Bashung-. Hoy Buzy es psicoterapeuta, mira con serenidad acercarse los sesenta, es sonriente y feliz. Qué más quiere uno…

 

 

 

5 pensamientos en “Buzy – Insomnies

  1. Oye, Fiouck, consulta técnica: ¿Los enlaces de audio los insertas desde Grooveshark o desde qué otra plataforma de audio? Porque los de WordPress están haciendo cambios de seguridad, y acaban de jorobarme todos los enlaces que tenía insertados? Unas 150 entradas que se me acaban de quedar cojas… buff. Menuda mierda de lunes, no te digo más..

    • Mal vamos si cuentas conmigo para darte consejos técnicos. Considera que parto desde el desconocimiento más absoluto. Me limité a elegir una plantilla wordpress sin pensarlo demasiado, resulta que el gestor (no sé si de wordpress o de la plantilla en sí) incorpora un reproductor para playllists de mp3. Así que todos los días subo los ficheros y la portada del disco a un repositorio, y luego a la hora de redactar el post, integro la imagen y el reproductor con los mp3 del día. Ni Grooveshark ni milks suecas, todo a lo antiguo, como yo:-)

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