Michel Polnareff – La Poupée Qui Fait Non

Fiouck’s Summer Series #31.

Se acabó. El último Summer Series, y como no podía ser de otra forma, me compliqué la tarea. Tenía previsto acabar con la faena con The Easybeats y su Friday On My Mind -publicada en 1966 pero éxito veraniego total el año siguiente-, cuando me di cuenta, bien avanzado el post, que ya había hablado de ellos, y bastante, en la reseña dedicada a Flash On The Pan -ambos grupos australianos tenían a los mismos fundadores-. Hay que ser idiota. Total, tuve que sacar a un suplente con pedigrí para compensar el disgusto.

Digo pedigrí, aunque lo más probable es que aquí no se le conozca o apenas. Michel Polnareff es uno de los artistas franceses más querido, con una historia y un repertorio dignos de los grandes. Y de todos ellos, el más loco. Exagerado, extravagante, místico. Brillantemente loco. Todas las típicas bufonadas propias de las estrellas de la música parece que se las inventó y las patentó él. La más impactante de ella le abrió las puertas de la gloria a la vez que las del tribunal correccional: en 1972, para anunciar la gira PolnaRevolution, imprimió y colocó en todo el país 6.000 carteles en las que salía enseñando el culo a la cara de los transeúntes. El revuelo fue total, me acuerdo perfectamente de la campaña en los medios. Francia se dividió en dos, como su trasero, entre los pro y los anti Polnareff. Fue condenado a pagar 10 francos por cartel por ultraje contra la moral pública. 60 mil francos en aquella época era mucho dinero, pero Polnareff vendía muchos discos y las salas se llenaban sin problema.

Había nacido en 1944, de padres emigrados de Rusia, en el seno de una familia dada a la música. La madre bailaba, el padre componía –para Edith Piaff sobre todo-, y el pequeño tocaba el piano, consiguiendo con tan sólo doce años el primer premio del conservatorio de su barrio en París. Con veinte dejó el hogar, le llamaban otras guerras. Vivió como un beatnik durante algunos años, viviendo de su guitarra en las escaleras de Montmartre. En 1965 ganó un concurso de rock que le otorgaba un contrato con el sello Barclays –el más puntero de la época-, pero lo rechazó. Al mismo tiempo aceptó la propuesta de otro sello, propiedad de uno de los dueños de Europe 1, la radio preferida por los jóvenes. Para la publicación de su primera canción, obtuvo del sello dos cosas: grabar en Londres, con Jimmy Page a la guitarra y John Paul Jones en el bajo, dos años antes de que estos dos músicos de estudio fundasen Led Zepellin.

polnareff

De ahí salió su primer éxito, La Poupée Qui Fait Non. A primera vista anodina, la letra realmente hacía referencia a la liberación sexual de las chicas, pero la censura no se dio cuenta y dejó que el tema se instalara en lo alto de las listas de venta e inundara radios y tele en aquel verano 1966. Yo era muy pequeñito y también hacía no con la cabeza, especialmente cuando había judías verdes para comer, pero no funcionaba. Aprovechando el éxito, grabó versiones en múltiples idiomas. En España se conoció como la Muñeca que hace no. La canción fue versionada decenas de veces en el mundo. The Birds, Johnny Hallyday, Jimmi Hendrix, Saint Etienne

A partir de ahí encadenó los hits y las hazañas. En cerca de cuarenta años de carrera, colocó más de sesenta canciones en los charts en Francia, vendió más de treinta millones de discos, dio un concierto ante un millón de personas en París el día de la fiesta nacional de 2007 y en su gira Ze Retour, congregó en total a más de un millón de fans. También tuvo muchos problemas con el fisco, cuando descubrió que su manager le había engañado magníficamente, dejándole con una deuda fiscal involuntaria de seis millones de francos. Se tuvo que exiliar muchas veces, hizo retornos discretos o triunfales. Supo utilizar bastantes adelantos tecnológicos –fue el primero en grabar con un sistema cuadrifónico y el primero en dar conciertos con sonido 5.1-. En 1996 ya disponía de su página web, cuando internet le sonaba a chino a la inmensa mayoría de la población. Cometió un sinfín de excentricidades, como la de conducir su moto en su piso, de encerrarse 801 días en el Hotel Royal Monceau –algo así como el Hotel Palace de Madrid- para grabar de noche en el bar del establecimiento uno de los discos más caros jamás grabados en Francia. Y la de ponerse, en 1971, unas gafas con montura blanca y cristales cuadrados y oscuros que sólo se quitó en dos ocasiones desde entonces: en una entrevista en 1996, realizada por Canal + en el desierto de California, en medio de la nada, y que le costó a la cadena el equivalente a 500 mil euros de hoy, y dos años antes, para operarse de las cataratas, después de volver se prácticamente ciego.

Es un genio de la música, una estrella absoluta en Francia, autor de algunas de las canciones más bonitas en lengua francesa. Y con Michel Polnareff y su Poupée Qui Fait Non, acabo con las Summer Series.

[Acabo de realizar que para llegar a los 1.000 posts, tendré que pasar por otro verano el año que viene. ¿A que no tienes los eggs de iniciar una segunda edición en 2015 Fiouck? De momento, zumito y a misa.]

 

 

 

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