Donad Fagen – The Nightfly

Un dato aterrador para empezar bien la semana: cada día, 4.000 chinos fallecen por culpa de la contaminación. Desde hoy hasta este viernes, se habrán muerto tantos ciudadanos chinos como españoles en todo el año. Si comparamos poblaciones, son proporcionalmente tres veces más. China se pasa alegremente la contaminación por el forro de sus c…. sensores de detección. Aquí se instalan en el Parque del Retiro, allí directamente no hay y eso que posiblemente los fabriquen.

El problema viene de lejos. En 1957 y 1958, hubo un intento internacional de unir fuerzas, científicas, para coordinar la investigación alrededor de la actividad solar y sus consecuencias en la tierra. Cerca de setenta países se apuntaron, incluso la Unión Soviética, en plena guerra gélida con Occidente. Pero China se negó, alegando que no podía estar en un programa internacional donde sí figuraba Taiwan. “Oiga, ¿Tele Búlgaro? Cuánto costaría contratar a medio millón de los vuestros?”.

El programa se llamaba I.G.Y en sus siglas inglesas, por International Geophysical Year. Donald Fagen, ávido lector de ciencia ficción, se acordó de esta iniciativa cuando estaba intentando relanzar una carrera en horas bajas, en 1982. Su separación dos años antes con Walter Becker del grupo Steely Dan le costó una buena depresión de la que logró salir sacando uno de los discos más “cool” de aquellos años -hervidero de géneros y estilos poco preocupados por la elegancia-, casi a contra-corriente y bastante adelantado a cierto revival pop soul jazzy con Matt Bianco y Basia de abanderados.

Donal Fagen - The Nightfly

Este primer álbum en solitario, The Nightfly, le supuso un alud de criticas ditirámbicas y ventas millonarias. Esta vuelta al mejor sonido de la Costa Este de los US de los setenta, con ese toque de jazz y pop con clase, le tranquilizó sobre su capacidad a ser el bad boy del pop rock irónico, marca de la casa Steely Dan, una banda tan respetada como mal comprendida.

Si Donald Fagen jamás se apartó de sus primeros amores –Duke Ellington, Charlie Mingus, Sonny Rollins y Miles Davis-, su comparsa Walter Becker venía del rock y el blues. La pasión común de ambos por el humor negro y la ciencia ficción de Van Vogt y Asimov consiguió unirles en un grupo que siempre apuntó demasiado alto como para llegar a las masas. En diez años y ocho álbumes, siempre rodeados de los mejores músicos de estudio americanos, Steely Dan tuvo una carrera marcada por las alabanzas sin nunca llegar a ser de los más populares.

The Nightfly siguió el mismo camino. Mucha ironía –el estribillo de I.G.Y, What a beautiful world this will be, what a glorious time to be free, no deja mucha esperanza para la humanidad-, sofisticación –que le impide caer en el saco de la música easy listening- y cierta nostalgia por los años sesenta, aún siendo de los primeros discos integralmente digitales. Cuando salió yo pasé, no era lo mío. Pero más de tres décadas después, lo admito: es un súper buen álbum.

 

 

 

4 pensamientos en “Donad Fagen – The Nightfly

  1. uno de esos que tengo en vinilo y en cedé y otro cedé por si acaso. Imprescindible como todo lo que ha hecho este señor, solito o con walter. Se te ha ido la mano con eso de nombrar a matt bianco y a basia, pero se te perdona por reconocer que no lo supiste ver en un primer momento. Nada que ver, aunque sólo sea porque se lo inventó él, el gran donald. El puto amo.

    • Ja, acabo de ver que se me olvidó la L en Donald en el título. En cuanto a Matt Bianco, algo hay del Donald en su primer disco. Tal vez un poco más de alegría.

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