Au P’tit Bonheur – J’Veux Du Soleil

¿Hasta el moño del calor? Pues estás de enhorabuena, se acabó. Pum pa. Llevaba dos meses tomando mi primer café con 26 grados pero esta mañana no pasaba de 16. De café con hielo a carajillo para entrar en calor. La madre que lo parió. The mother who bore him. La mère qui l’a enfanté. La mamma –tramposa- che lo partorì. No puede acabar así tan pronto, hay que celebrar el sol, que no se enfade y nos deje a merced de la lluvia y el frío odiosos.

Au p'tit bonheur - J'veux du soleil

J’veux du soleil. Quiero sol. Sí, que siga la fiesta. En verano de pequeño siempre hacía sol, di que sí. Salías de casa con la toalla y el bañador hasta el ombligo, al milímetro, para que la marca de bronceado fuera la más nítida. Poco importaba que lloviera a saco, para ti lucía el sol. Sólo eran risas, castillos de arena con una princesita arriba en su torre esperándome, interminables Tour de France con diminutos ciclistas de plástico y canicas, toboganes y trampolín del club Mickey, concursos de playa Nestlé para ganar una bolsita de mostaza -no me lo invento, me la comí enterita porque era MI premio, olé-, olas gigantescas de 30cm de alto, carreras locas en la arena mojada, dos horas quietecito antes de volver a tirarte al agua después de comer, “¡que te vas a electrocutar!”, decía mi abuela enfadada con la palabra hidrocución, la petanca con el abuelo que nos regalaba a escondidas una moneda de pocos céntimos para jugar a los primeros pinball mecánicos, el hipocampo risueño del tiovivo, el paseo nocturno después de cenar con tres jerseys encima, y luego ya te podías dormir, exhausto y feliz, soñando con todo lo que ibas a hacer al día siguiente, que iba a lucir el sol, seguro.

Todo esto hubiera contado yo de escribir J’Veux du Soleil, el tema que maravilló a Francia en 1991. Pero no sé tocar el acordeón. Cosa que sí hacía Au P’Tit Bonheur, el grupo que vendió más de 100.000 ejemplares de una canción que está en nuestro corazón, oda a la niñez y su inocencia, nostalgia de una época sepultada en la parte más sensible de nuestro alma. Una hermosa y delicada Peter Panada.

Sol, no te vayas, que te queremos.

 

 

 

 

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