Refused – New Noise

Cuando llegues al segundo 43 (0’43”) de New Noise, el tema estelar –es un decir- de la banda sueca Refused, más te vale no estar afeitándote, sea barba o ticket de metro, porque seguro que no te va a gustar ir al tajo con tajo. [no sé tú, pero para un franchute poco exigente como yo hoy, “al tajo con tajo” mola; además hace olvidar la expresión anterior, más dudosa si cabe, la del ticket de metro].

A partir del segundo 43” pues, Refused nos recuerda –o demuestra si es la primera vez que les escuchas-, por qué se les conoció como LA banda punk hardcore escandinava de los 90’s, con una avalancha de decibelios al lado de los cuales un A380 despegando estaría celoso.

Y si ves la pinta del cantante, no te lo crees. ¿De dónde le salen estos alaridos? Vístele con un traje y corbata ligeramente pasados de moda y de repente tienes en frente a un simpático vendedor de El Corte Inglés mirando su reloj a escondidas. Pero dudo que Dennis Lyxzén sepa lo que es un traje. Sobre todo que en sueco no se dice así [un kostym, según google translator, gracias Tomate, good boy].

Refused

Dennis Lyxzén formó Refused en 1991 con unos cuantos amigos. Pregunto, ¿de verdad puedes tener amigos cuando cantas así? Estaban Jon Brännström, Magnus Höggren y David Sandström, todos apellidos de autores de novelas negras exitosas y adaptadas al cine. Se equivocaron de oficio, les hubiera ido mejor. Bueno me callo, ya que Stieg Larsson falleció muy joven de una parada cardiaca.

Se prevalecían –todo lo digo en imperfecto ya que la banda se disolvió unas cuantas veces- de ser comprometidos con la causa socialista revolucionaria y seguidores del movimiento Straight Edge. ¿Wtf? El straight edge es una sub-cultura o sub-género del punk hardcore que prohíbe el alcohol, el tabaco y las drogas recreativas, en reacción a los excesos ligados a las primeras horas punk. Vamos, unos tipos aburridos, por muy alto que gritaran. Es más, algunos adeptos prohíben la cafeína, los medicamentos, el sexo, y se obligan a seguir una dieta vegana. Por dios, quitádmelos de ahí.

En 1998 sacaron su último álbum antes de su separación –la primera, que hubo alguna más-, The Shape Of Punk To Come. El título lo eligieron en referencia al disco de 1959, The Shape Of Jazz To Come, de Ornette Coleman –uno de los precursores del free jazz-, que a su vez se había basado en la obra de H. G. Wells The Shape Of Thing To Come –publicado en España como La forma De Lo Que Vendrá-. Pocos lo saben, pero H.G. Wells basó su libro en una obra anónima llamada The Shape Of Artist To Post, simplemente firmada por un tomate verde. Misterio.

Kerrang, la más grande de las revistas inglesas –y por extensión del mundo- dedicadas a todos los damnificados del hard rock y sus derivados, lo clasificó en 2013 en el puesto #13 de su lista de los discos más influyentes de todos los tiempos. Claro que no tenemos exactamente los mismos criterios y esta gente bebe cosas raras, pero para los entendidos seguro que no es cualquier cosa.

 

 

 

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