Limousine – Siam Roads

No pensaba que fuéramos a visitar Tailandia en este blog, y menos en clase Business. Hoy es lo que toca, un viaje de lujo –preguntaré si hay botellitas de Seagram-. La música es un sueño de reino, no entiende ni de pasaporte, ni de saldo disponible. Sólo se alimenta de pasión, curiosidad, creatividad y una pizca de osadía. Y hoy toca un disco que reúne todo esto y un poco más. Encima tengo asiento de pasillo, ¡qué más quiere uno!

Ni Bangkok, ni Pattaya, ni Phuket. Ni playas kilométricas ni guías nocturnas diminutas. Dirección el Isan, la región del nordeste del país, fuera de los destinos turísticos, arrinconada entre Laos y Camboya. Ya te veo venir, mascullando un “jolín con Fiouck, qué coñazo de música nos va a servir hoy”. Espera, no te vayas, te va a gustar, apuesto cincuenta bahts.

El Isan es la patria del Mor Lam, una música tradicional de la región, que lamentablemente se está extinguiendo poco a poco. Tiene cierto parecido con un genero que conoces mucho más, el Luk Thung. Ambos géneros serían algo así como el country góspel de los yankees, una forma de cantar en honor a los campesinos y su dura labor. Pero el Mor Lam es más purista, y sus raíces laosianas lo han aislado. En el Isan también le dan a otro de tus géneros preferidos, el Kantrum, pero reniegan un poco de él por sus raíces camboyanas. Al Isan no le gusta que Angkor se lleve la palma de los turistas aventureros, ya que creen que sus templos jemeres son igual de bonitos.

Cuando no come arroz glutinoso ni apuesta en las peleas de gallo, el habitante de Isan escucha Mor Lam. Tocarlo ya va a ser que no, o poco. Quedan poquísimos músicos de Mor Lam, ya casi nadie sabe tocar el Khene –especie de órgano de boca o flauta de cinco o seis tubos-, el Ponglang –xilófono hecho en un tronco de madera, colocado en vertical-, o el Pin –o Phin, me ha costado un riñón averiguar lo qué es, parece una especie de instrumento de cuatro cuerdas, una guitarra española vamos-.

Y tú, cual calimero gruñón, farfullando un “pues si se va a morir el Mor Lam por qué no nos hablas de los Sex Pistols como siempre”. Pues primero porque cuando se muere una música es igual de triste que cuando se muere una lengua. Y segundo porque hay músicos de por aquí que tratan de insuflarle vida.

Limousine

Son cuatro los músicos parisinos que forman la banda Limousine; todos con inquietudes musicales muy variadas, aunque con una marcada base jazz. Un día de 2011, después de haber publicado su segundo disco, estando de viaje por Tailandia, conocen por casualidad a Yodh Warong, thai de la región del Isan, el último especialista del Mor Lam. Cayeron rendidos bajo los encantos de esta música –y posiblemente bajo los efectos de alguna planta local-, hasta tal punto que se instalaron una temporada allí. Escucharon, probaron, tocaron, mezclaron y terminaron grabando allí su tercer álbum, Siam Roads.

Limousine nos ofrece su particular visión del continente asiático, a años luz del This is The End de The Doors en Apocalypse Now. No es world music, es simplemente una suave mezcla de sonidos Mor Lam con instrumentos más usuales por nuestras tierras, especialmente el saxofón. El resultado es un bonito popurrí de Enio Morricone comiendo nems, de chillout los pies en el arrozal y de baile pop vanguardista con Sarong multicolor. Te va a gustar, porque es D I F E R E N T E.

 

 

 

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