Happy Birthday Tomate Cretino

Pumpa, 52. Tercero y último cumpleaños que celebro aquí. El tiempo ni corre ni vuela, está tranquilamente sentado al mando del Millenium Falcon, viajando a la velocidad de la luz, y por desgracia nunca se estampa contra un planeta: un pequeño error de cálculo en la trayectoria y se detendría. Lo que sí hace millones de veces al día, es abrir una ventana para que salga disparado un pasajero, escupido como un desgraciado en la inmensidad y soledad de la negrura del espacio. Por si acaso, he reforzado mi ventana con papel celo y he clavado un montón de tablas de madera encima, que tampoco tengo prisa.

Tenía pensado desde hace mucho poner el tema universal de Happy Birthday, pero mientras desfilaban los días hasta la fecha fatídica, al recorrido de la canción se le acaba de añadir un nuevo episodio que hace que todos estéis al tanto de su historia. Así que ayer estuve pensando en olvidarme del Cumpleaños Feliz y dije: voy a aprovechar que es mi día para verter fiel y palabras malsonantes sobre una institución pública que me está bloqueando profesional y económicamente –miserables hijos de la gran p…-, estirando el plazo de obtención de un maldito papel desde hace, justo HOY, dieciocho meses. ¡¡ 18 !! Pero el post podría viajar y terminar en la taza de café de un funcionario que se podría sentir aludido y rompería en dos mi dosier, así que volvamos a Happy Birthday.

Cumpleaños Feliz, Joyeux Anniversaire, Zoroniak Zuri, Per Molts Anys, С днём рожде́ния(ruso), Chúc mừng sinh nhật (vietnamita), عيد ميلاد سعيد (árabe), יוֹם הֻלֶּדֶת שָׂמֵחַ (hebreo), 生日快樂 / 生日快乐 (chino), Grattis på födelsedagen (sueco), जन्मदिन मुबारक (hindi), y así en otros tropecientosmil idiomas. No hay otra canción más universal que el Happy Birthday, entonado en miles de millones de cumpleaños y que se puede escuchar en cientos de películas y anuncios publicitarios. ¿Universal? Esto era sin contar con la codicia de Warner, la major que peor afán recaudatorio desprende. Y algo sé de ello.

Captura de pantalla 2015-09-26 a las 10.54.29

La historia remonta a …

[La madre que le parió al Tomate cretino, estoy viendo que ya la conté, hace un poco más de un año. No puede ser que tenga que borrar todo lo escrito y encontrar a un artista para hoy. Esto es un golpe bajo, no puedo permitir que Pere me ponga otra zancadilla. Vamos a hacer una cosa, como es MI cumpleaños y MI blog y puedo hacer lo que me da la gana, voy a seguir con la canción, añadiendo lo interesante del asunto.]

Pues sí, porque aquel post del pasado 17 de septiembre del año pasado no recogía lo que la justicia yankee acaba de anunciar hace cinco días: por fin nos restituyen una canción que nos pertenecía desde nuestra más temprana edad. Acuérdate, la escuchaste por primera vez mirando una única vela colocada encima de un pastelito que soñábas con destrozar con tus pequeñas manos todavía descontroladas y pintarte la cara con la crema de chocolate.

Cuánto me alegro por Warner, se les acaba de esfumar de un plumazo más de dos millones de dólares anuales de royalties. Tendré un emotivo pensamiento para ellos con mi primera copita de champagne. Y el resto de la botella se lo dedicaré a Jennifer Nelson, la responsable de que se pusiera fin a este atropello al sentido común.

Esta realizadora independiente se enfadó cuando se enteró de que tenía que pagar 1.500 dólares por utilizar Happy Birthday en un documental suyo. En 2013 puso una denuncia oficial en los US, con una única pregunta: ¿de quién es la canción? En su acción en justicia le ayudaron cantidad de artistas y profesionales indignados por haber tenido que pagar el impuesto revolucionario. Lo más vergonzoso fue la prohibición de emitir, en 1990, un documental sobre los derechos cívicos, porque en una de las escenas se veía a Marthin Luther King entonando el tema.

El juez sentenció que la canción no era de nadie y de todos a la vez. ¿Cuántas veces la cantaría o escucharía este señor en su vida? Tantas como tú, yo y otros millardos de habitantes de este planeta. No era normal que cada vez que alguien desafinaba –cruzando los dedos para que su voz quedara cubierta por las de otros invitados- felicitándole al agraciado/desgraciado de turno –tú eliges-, se tuviera que pagar a los impostores y estafadores de Warner Chapell. El juez, sensato, ha puesto fin a uno de los mayores atracos a mano armada de la música popular. Me alegro. Me compensa la faena de cumplir un año más.

Hala, chaval –no me puedo creer que los haya más mayores que yo-, sube el sonido, luego zumito y a misa, donde tendrás a bien rezar por el pobre Tomate cretino.

[Te dejo con la versión más trash que he podido localizar, mola.]

 

 

 

9 pensamientos en “Happy Birthday Tomate Cretino

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