The Damned – Machine Gun Etiquette

Hace pocos días cumplí veintitrés años en España. Desde que llegué en 1992, nunca he pensado realmente en volver. Me gustó este país a la primera, porque España tiene esa facilidad para atrapar a los guiris despreocupados con los años que vuelan. En ese sentido sí que he sido coherente a lo largo de todos estos años, hoy ni me planteo volver.

Así que inauguro con un poco de retraso mi vigesimotercero verano español, el más caluroso que recuerde, y eso que acaba de empezar. La de veces que dije en 23 años que empezaba a vivir con 35 grados. Hoy busco el aire, echo pestes contra el sol redentor y sueño –si me deja el calor nocturno- con nieve y osos polares.

Apatía creativa, a la porra el blog. Una solución sería hacer como El Jueves y meterme con los Reyes, así me lo clausurarían. Dime que saldrías a la calle para defender undia-undisco.net, ¿verdad? Total, como no hay salida, he estado pensando en un grupo sobre el que verter sacos de tacos y litros de hiel, The Alan Parsons Project. Pero la invectiva agota, mejor algo que me guste.

The Damned

Ayer The Jam –por cierto, el concierto de Paul Weller del miércoles, más que digno, mucha clase, grandes músicos, pero he echado en falta un sonido más rock- y hoy The Damned. Hay alguna similitud entre ambas bandas, en la medida en que supieron suavizar su sonido a medida que publicaban álbumes y emigrar hacia otros horizontes.

The Damned es el hermano pobre del punk. A ti que odias este genero –no te sientas solo, todos estáis hartitos con mis viajes de ida y vuelta por esta época-, como mínimo conoces a los Sex Pistols y a The Clash. ¿Pero The Damned? Y eso que ostentan el honor de haber sido los creadores del primer single de música punk jamás publicado en UK, New Rose.

Se formaron a principios de 1976 y dieron su primer concierto en la sala 100 Club de Londres, como teloneros de Rotten & Co, el seis de julio. Pero luego fueron más rápido y sacaron New Rose cinco semanas antes de que Anarchy in The UK sacudiera el establishment político y cultural inglés. El tema fue calificado en los medios como “himno inmortal a la angustia romántica con fuerza nuclear”. Bueno algo así, que Google Translator tampoco anda muy fino.

Por aquel entonces, el grupo estaba formado por Brian James, que procedía de London SS, otra banda en la que coincidió con Brian Jones, futuro Clash, Rat Scabbies, Tony James –futuro Generation X con Billy Idol– y Ray Burns –futuro Captain Sensible-. Incluso llegó a tocar con ellos Nick Kent, uno de los grandes periodistas musicales ingleses, que revitalizó el New Musical Express, pero fue sustituido por Dave Vanian, cara icónica de The Damned.

Después de dos álbumes, la banda se disolvió para reformarse algunos meses más tarde, cuando todos lo daban por muerto. Tuvieron mucha dificultad en encontrar un sello que volviera a apostar por ellos. El tercer disco, Machine Gun Etiquette, sorprendió a propios y extraños, por el nuevo rumbo que tomaba su música. Más musical, más maduro, menos rabia. Figura en el libro 1.001 Discos que deberías escuchar antes de morirte.

Del disco se extrajeron tres singles que se convirtieron rápidamente en clásicos: Love Song, Just Can’t Be Happy Today y Smash It Up. Menos punk, más moderno, más new wave, oscuro y melódico, precursor del rock gótico que un año después invadiría las tinieblas. Era un gran disco, lo tenía en vinilo. Eso, lo tenía. Maldición.

 

 

 

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