Def Con Dos – Segundo Asalto

Me aburro sobremanera conduciendo, sobre todo cuando hay semáforos en rojo o atascos. Estar parado cuando podría ir a 180 por la M30 –na, es broma, en el Imserso nos dan clases de ciudadanía ejemplar-, me parece el antepenúltimo peldaño más bajo en la escala del desarrollo humano. En el último, están mis queridos barbudos, que se disponen a cebarse con Palmira.

Así que me ocupo como puedo, como los niños. Uno de mis trucos preferidos para pasar el rato, es encontrar un significado a las letras de las matrículas, como si de unas iniciales se tratara. A veces me río solo –más que nada porque no hay nadie más en el coche- de las cosas que se pueden encontrar. Ayer di con uno que ponía DCD. Primero pensé en algo fonético, ya que “décédé” quiere decir fallecido en francés. Y luego pensé en Def Con Dos, que está muy vivo.

Tan vivo que hace un par de días volvió a las portadas de los medios. No por haber publicado su décimo álbum, sino por la detención de su líder, César Strawberry, artísticamente llamado César Montaña Lehman por los policías que le detuvieron en el marco de la Operación Araña III. ¿Motivo? Enaltecimiento del terrorismo.

dcd

Todo debido a unos tweets desafortunados. Al amigo de la fresa, no le doy la razón. Una cosa es la libertad de expresión –ya bastante la defendí en el caso de Charlie Hebdo-, otra es expresar públicamente cuanto te gustaría que a algunos les pasara una desgracia letal. Ya se disculpó explicando que lamentaba que sus palabras pudiesen haber molestado a algunas personas. Coño, yo veo un tweet en el que su autor desea que me pase lo mismo que a Luis XVI, y me pongo nerviosito.

Pero menos se la doy a las autoridades, que se aprovechan de la proximidad de unos comicios cruciales para mostrar mano dura. Y recordarnos lo finos que son sus dos dedos de frente. Def Con Dos lleva un cuarto de siglo provocando, ofendiendo, polemizando, mofándose de todo quisqui. Es su firma habitual, y así tiene que ser, es la esencia misma del rock. Si quieres blandenguerías, ponte Coldplay. O la Duval.

Todo es “coña” en el grupo. Inicialmente se llamaban Freddy Krueger y los Masters del Universo. Optaron por Def Con Dos en alusión al penúltimo nivel de alerta en vigor en el Pentágono –el DEFCON-1 sólo sonó hace medio siglo, durante la crisis de los mísiles de Cuba-. Desde 1989, ocupan con sorna el sillón de los reyes de la mala leche, contada en forma de rap acompañado del mejor metal. Que se lo digan a Alex de la Iglesia, que ha contado con ellos en varias películas, como Acción Mutante o El Día de la Bestia.

En 1989, después de un primer intento llamado Primer Asalto, que se quedó en maqueta, la banda publicó Segundo Asalto, de la mano del sello Dro East Week, del fundador del mítico grupo Aviador DRO. Se publicó como cassette, en el que ambas caras contenían los mismos ocho temas que sumaban menos de 27 minutos. En el álbum, se mofan de la fatwa con Rushdie, se hacen amigos de La Cosa –de los cuatro fantásticos-, ironizan sobre Venezuela, animan a G.I. Joe, y honran a Peckinpah. Muy vivos.

 

 

 

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