Johann Sebastian Bach – Pasión Según San Mateo

[Esta es la entrada #950. Queda un 5% de recorrido para llegar a la meta. Poca cosa pensarás –eres mala persona, lo sé-, pero pinta como la famosa clásica ciclista Paris-Roubaix, me queda la parte de adoquines, el infierno del norte como lo llaman. Para coger fuerzas, pensé que algo bello, realmente bello, me ayudaría. Era sin contar con el elegido de hoy, exhausto me he quedado.]

Si hay alguien quien se lo debe todo a Bach, ese es Elvis Dios.” La famosa cita de Cioran, el gran filósofo rumano, que hizo de la ironía y el escepticismo su razón de ser, resume mejor que ninguna otra la importancia de Bach en la música clásica europea. Otra, esta vez del Director de Orquesta Wilhelm Rurtwängler, quien dijo, aún siendo especialista de Beethoven: “Bach, ayer como hoy, es el Santo sentado en el trono, inaccesible, más allá de las nubes. Bach fue el más grande de los compositores, el Homero de la música, cuya luz resplandece encima de la Europa musical et que nunca se superará”.

Buf. A Bach le importará tres rábanos lo que se dice ahora de él, porque mientras vivió lo tuvo muy complicado y se enfrentó más de una vez a sus mecenas, que no le pillaban del todo el punto y sobre todo al Pietismo, un movimiento luterano más austero si cabe que el protestantismo y poco amigo de la música, como los barbudos de hoy. Su inconmensurable talento apenas tuvo reconocimiento y su música se quedó en Alemania, cuando lo normal era ver cómo los compositores tocaban en las cortes de los principales monarcas de la época. Peor, cuando falleció, en 1750, su legado prácticamente desapareció.

Bach - Matthäuspassion

¿Cuántos de los músicos desconocidos publicados en este blog resurgirán de sus cenizas dentro de 2 ó 3 siglos? [Pongo adrede la tilde en la pequeña o entre los dos números, me han dicho varias veces que esta regla ya no tiene validez, pero yo soy un tradicionalista de la ortografía, qué se le va a hacer.] Ningún lector de este blog vivirá lo suficiente como para saberlo –si tienes un truco, házmelo saber-, y esto me entristece. Si descontamos algunos musicólogos y especialistas de la música barroca, y por supuesto a todos los grandes compositores posteriores que se inspiraron en su obra para mejorar la suya –Mozart y Beethoven, para nombrar sólo a los dos que le podrían disputar el trono-, tuvo que esperar a mediados del siglo pasado para que su nombre empezara a sonar en nuestras vidas y su música a incorporarse en los regalos navideños.

Vivió 65 años cargados de mil acontecimientos, de 1685 a 1750. Su vida fue un largo enfrentamiento contra la incomprensión y las desgracias. Por ejemplo, tuvo veinte hijos de dos matrimonios, pero sólo la mitad llegó a la edad adulta. En ese sentido perpetuó una larga tradición en la familia Bach, que cuando nació ya contaba con no menos de cincuenta músicos, entre padres, tíos, abuelos, momias, primos y demás enlaces familiares. Los Bach, la familia más prolífera de toda la historia de la música, eran como los caciques de la composición e interpretación en su región de Thüringue.

Como todos los grandes, fue iniciado al violín y al órgano con pocos años. Esta es una faceta menos conocida, pero en su tiempo era un virtuoso, tal vez el mejor músico de todos los que peleaban por los pocos puestos que los Reyes, Príncipes y alcaldes ofrecían a sus súbditos. Bach se movió toda su vida para conseguir los trabajos mejor pagados, desapareciendo de una corte para reaparecer al rato en otra, donde le daban más táleros (plata) o florines (oro). Hasta ingresó en la cárcel por orden del Duque Guillermo II, cuando este se enteró de que su músico preferido había aceptado una oferta del príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen. Aprovechó la relativa serenidad del lugar para corregir las 46 corales del Pequeño Libro de Órgano (Orgelbüchlein).

Compuso cientos o incluso según las fuentes, más de 1.000 obras de todos los tipos, menos ópera. Por desgracia se estima en un tercio las que no sobrevivieron el paso de los siglos. Llevó a lo más alto la música barroca y el contrapunto, aunque sólo unos pocos de sus amigos sabían el genio que era. De sus últimos años, ya afectado por la ceguera –pasó dos veces por el quirófano, de las manos de un oftalmólogo inglés, John Taylor, prefiero no saber en qué consistía en aquella época una operación de la catarata-, el primer biógrafo de Bach, Johann Nikolaus Forkel, nacido un año antes de la muerte del maestro, dijo que “no podía tocar una pluma sin producir una obra maestra”.

Johann Sebastian Bach, the fucking King of the kings.

Ya, suena más rock’n’roll así. Como no soy quien para elegir obras de este compositor para escuchar en el player, he tenido que preguntar. Me han recomendado el coro final de la Pasión según San Mateo y el Magnificat en D Mayor BWV 243. Yo hago donde me dicen. Aquí las tienes. ¿Súblime? Fiouck, habrá que renovar el diccionario, porque te quedas corto.

 

 

 

6 pensamientos en “Johann Sebastian Bach – Pasión Según San Mateo

  1. Bravo y ánimos, no te nos pongas Calimero, que te queda el 5% más fácil de escribir, no lo dudes. Utiliza bien las balas que te quedan y enhorabuena por estos 950 posts.

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