Melanie De Biasio – No Deal

Mélanie de Biasio no respira alegría. Cara angelical -de estos ángeles permanentemente a punto de caer-, mirada en el limbo. Desprende mucho pudor y reserva sobre su persona. Se expresa con su música, elegante mezcla de jazz con reminiscencias de trip hop versión Portishead, melancólica, lenta, suave. Fuego en la chimenea, copa de tinto en mano, luz tenue, lluvia al otro lado de la ventana, Mélanie de Biasio en los bafles. Uno de los cocteles recetados en la nueva propuesta de ley de suicidio asistido que entra a debate en Francia. Ya, claro que me paso, pero por si acaso, ve el vídeo oficial de la canción (clic) que te dejo abajo para su escucha, ya verás. También sabe sonreír Mélanie y cuando lo hace, se le ilumina la cara como a todas las mujeres que regalan estos momentos con parsimonia y te entran ganas de escuchar lo que tiene que decir.

Pero dice poco. Esta belga que se cree nació en Charleroi hace treinta y cinco años no cuenta mucho, argumentando que no importa su vida. Que si la quieres conocer, que escuches su música. Ya. Menos mal que tengo genes de Hercules Poirot. Allá vamos. Mélanie tiene sangre tramposa italiana, heredada de un abuelo emigrado al “Plat Pays”,  del añorado Jacques Brel. Con su hermana gemela, Catherine, estudia música clásica, concretamente la flauta travesera, aunque de adolescente también pasa por su época rockera, tendencia Nirvana y Jeff Buckley. Entra en el Conservatorio de Bruselas y sale a los pocos años con el primer premio y la más alta distinción, quitémonos el sombrero. Al salir se incorpora a una banda jazz que pronto sale de gira por salas underground rusos, donde pilla una infección pulmonar que la deja al borde de la muerte y sin voz durante un año. A base de esfuerzos, vuelve a cantar e interpretar, y en 2006 consigue el premio a la mejor artista novel en la ceremonia de los premios Django d’Or, algo así como los grammys belgas para el jazz. El año siguiente publica un primer albúm, A Stomach is Burning, del que vende 4.000 ejemplares, todo un logro para el mercado belga de este género. Llama la atención de mucha gente, le invitan a producirse en actuaciones improvisadas, hasta en la costa este americana, con los mismísimos Neville Brothers.

Mélanie de Biasio No Deal

Al volver, invierte varios años en la composición de su segundo disco, No Deal, que finalmente se publica este año. Se defiende de hacer jazz de las grandes voces americanas del siglo pasado, como su querida Nina Simone, sin embargo es lo primero que viene en mente. Sólo dura treinta y cuatro minutos. Es poco. Sus letras hablan esencialmente de amor, será que hay poco que decir sobre el asunto, según ella. O que la cantidad es enemiga de la intensidad. Más sensibilidad, menos virtuosidad. Música sombría y desconcertante, aunque hermosa y cautivadora. En el país vecino se está convirtiendo en toda una estrella. Como siempre, Francia acaparándose de las joyas belgas. Estos franchutes…

 

 

Escucha The Flow, del disco No Deal de Mélanie de Biasio

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